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Pandemia, crisis económica, crisis por la falta de empleo y muchas más pruebas… Pero les compartiré lo que aprendí de mi papá en tiempos difíciles.

Para mí fue en Día del Padre especial, el primero sin mi papi. Lo extraño cada día de mi vida. Un hombre maravilloso con un corazón gigante que ha sido para mí siempre un ejemplo de honestidad, amor, entrega, trabajo y fidelidad.

Mi papi me enseñó a ver siempre el lado bueno de las cosas y a apreciar las bendiciones que tenemos en nuestras vidas. Pero también me enseñó a enfrentar la adversidad. Desde quedarse sin trabajo y empezar de cero a los 50 años hasta luchar con muchas enfermedades a lo largo de su vida – incluyendo la de mi mami – mi papi enfrentó muchísimas dificultades.

Y lo hizo de una forma extraordinaria, sabiendo que, en cada oportunidad, sin importar las circunstancias o cuán difícil era el problema, él tenía siempre el poder de decidir cómo enfrentarlas, sin que nada ni nadie más que él tomara el control de su vida, con la convicción absoluta de que saldría adelante siempre.

 

Esta foto es de mis papis conmigo y mis hermanos Diego y María Cecilia, justo antes de la primera cirugía de mi mamá cuando ya tenía cáncer.

 

1. Sé fiel a tus valores

Siempre. Desde pequeño aprendí de mi papi la importancia de la honestidad y de actuar siempre con la verdad. Me enseñó que aún en los momentos más oscuros debes tener la integridad para hacer lo correcto. Sin importar qué tan grave sea el problema debes ser fiel a ti mismo, ser fiel a lo mejor que hay en ti y vivir tu vida de acuerdo con tus más altos valores y principios. Absolutamente nada puede cambiar lo que tienes en tu corazón, porque es precisamente en los tiempos difíciles en donde descubres verdaderamente de qué estás hecho.

 

Mis papás delante del Santuario de Schoenstatt, tenían una devoción especial a la Máter. Estaban muy involucrados con la Obra, dirigiéndose a grupos de matrimonios.

 

2. Trabajo duro y nunca te rindas

Mi papi sabía muy bien que para salir adelante en la vida había que trabajar duro, que no hay atajos. Era impresionante ver la pasión y dedicación que le ponía a cada cosa que hacía. Nunca se rindió. Recuerdo cuando se quedó sin trabajo y tuvo que empezar de nuevo. Alquiló una pequeña oficina en el centro y salía con su maletín café a recorrer caminado las calles de Guayaquil ofreciendo sus empaques para oficinas. Él mismo tomaba los pedidos, preparaba los productos y hacía la entrega. Qué increíble ejemplo de humildad y de resiliencia.

Con la fuerza de un guerrero hacía frente a cualquier desafío al que se enfrentaba. Darse por vencido nunca fue una opción. Así hasta el último día de su vida. Porque él sabía perfectamente bien que nunca se puede tumbar al que siempre se levanta.

 

Esta foto es maravillosa. Mi mami sonriendo con toda la luz que irradia su corazón en su cumpleaños 70, ya en quimioterapia, y mi papi viéndola como un joven enamorado. La prueba infalible de que el amor puro sí existe.

 

3. Ten siempre una actitud positiva

Aún en los momentos más difíciles de su vida mi papi siempre tuvo una sonrisa para los demás. Su actitud fue siempre de lucha, de compromiso, de entrega total. Jamás se rindió. Tenía el poder de encontrar alegría en la tristeza, el poder de transformar lo terrible y doloroso que ocurría en su vida en una oportunidad para sacar lo mejor para todos los que lo rodeaban.

Él sabía muy bien que muchas veces perdiendo, se gana. Nos enseñó que al final del día eres lo que das, no lo que te quedas. Y si siempre regalas amor y alegría, entonces no hay fuerza que te detenga.

¡Gracias papi. Todo lo que un día quiero llegar a ser, ya lo eres tú!

 

Mis papis con mis hijas y sobrinos en el 2016 (todavía no nacía María José, la hija de mi hermana que hoy tiene 8 meses). Mi papi siempre se ponía una nariz roja, como de payaso, para jugar son sus nietos, a quienes adoraba. Era su forma de vivir la vida, siempre alegre, siempre positivo. Así que a mi hermano se le ocurrió que en el Día del Padre nos disfracemos todos con él, fue un día soñado.

 

Escrito por: Rafael Avilés Ledergerber.

 

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