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Algo que vemos a diario es que la sociedad y en especial las empresas ven a la longevidad como algo muy malo e innecesario.

<<La sociedad no está preparada para la longevidad, hay que cambiar la mentalidad de los políticos y de los empresarios… En ese cambio tienen mucho que ver los medios de comunicación, porque en ellos todos los esquemas de belleza, de triunfo, de liderazgo están enfocados hacia los jóvenes. Los viejos no tenemos un solo programa de televisión donde podamos exponer nuestras inquietudes, nuestros recuerdos, contar tantas cosas que tenemos que compartir. No existe ni un solo programa de televisión, ni un canal dispuesto a abrir el espacio. No lo hay>>.

Transcribo aquí las palabras de una integrante de GuiArte, la comunidad de personas mayores que dirijo, porque pienso que cada sentencia es más potente que la otra. Nos invita a hacer una reflexión profunda sobre el lugar que damos, o más bien, sobre el lugar que les quitamos a los adultos mayores en la sociedad. Un lugar que pierden injustamente solo por el hecho de cumplir años.

Estas ideas surgieron al finalizar la entrevista que tuve el privilegio de hacer al Dr. Diego Bernardini, referente internacional en temas de salud y bienestar de adultos y personas mayores. En ella hablamos sobre las múltiples aristas que tiene el arte de vivir la Nueva Longevidad. Una de esas aristas es precisamente la importancia de aprovechar los espacios que tengamos a disposición para ser agentes de cambio de la percepción negativa hacia la vejez. En ese sentido, señalamos a los medios de comunicación como protagonistas, porque tienen el poder de inclinar la balanza en favor de una sociedad más inclusiva, libre del edadismo.

 

 

La longevidad no es reflejada en los medios

Las personas mayores necesitan verse reflejadas en los medios, ser visibles desde la autenticidad de lo que implica envejecer. Un proceso que no siempre tiene que ver con perder capacidades, que es el discurso imperante en los medios. Al contrario, muchas veces tiene que ver con ganancias, por ejemplo, con la libertad de ser quienes quieran ser, de atreverse a aprender cosas nuevas, de descubrir de qué son capaces a su edad.

Los mayores necesitan que sus tradiciones y valores tengan un espacio para ser transmitidos a las siguientes generaciones como contrapeso a los nuevos valores que se les superponen. Provocar un diálogo intergeneracional que se nutra de lo mejor de cada generación podría ser una buena iniciativa para acortar la brecha socio-cultural que los distancia, que los hace sentir arrinconados en el espacio oscuro del olvido al que son confinados por una sociedad que se alimenta de estereotipos.

Los estudios de audiencia de televisión abierta son muy claros. Se sabe que el segmento de adultos mayores de 65 años en adelante es un fiel consumidor de sus programas. La mayoría dispone de tiempo para ser televidente y todavía son pocos quienes han migrado a los formatos digitales.

Los más jóvenes en cambio, nacieron con la televisión pagada, que luego fue desplazada por el consumo de contenido bajo demanda (streaming). Están en el mundo de Netflix, Youtube, HBO, etc. Para ellos hace mucho tiempo que la televisión abierta está cerrada en su horizonte. ¿Por qué insistir en este segmento que ya le dio la espalda al medio tradicional?

Anuncios y el pensamiento empresarial

Los programas televisivos subsisten gracias a sus anunciantes, ¿qué pasa con ellos?, los productos y servicios que promocionan no están dirigidos a las personas mayores que ven televisión abierta (no se toma en cuenta la longevidad).

Me pregunto si las empresas se están tomando en serio el reto de crearlos. Cada vez seremos más personas mayores viviendo al mismo tiempo. Un enorme mercado emergente, un océano azul de posibilidades sin explorar.

Los mensajes de los programas televisivos se dirigen al público joven, ese que ya no los ve. Son mensajes que ponen a la juventud en el centro como el estado ideal del ser humano, omitiendo las virtudes que solo se adquieren con el paso de los años.

<<Nuestro target está calificado como consumidor de televisión, pero no como consumidor de los productos que auspician los programas de televisión. Nosotros no vendemos, no somos sujetos de atención de un programa de televisión porque la imagen está estereotipada. Los estereotipos que nos venden son de juventud. Nosotros mismos tenemos que empezar a vendernos como un producto nuevo, envejeciente, que está con facultades físicas y mentales para poder desenvolverse dentro de una sociedad consumista que nos califica por lo que producimos y consumimos. La sociedad todavía no acepta la imagen de la persona mayor>>.

Si los niños que nacen hoy tienen más probabilidades de cumplir 100 años, la sociedad tiene la obligación de reeducarse para que sea un tiempo vivido con plenitud, con calidad de vida, sin prejuicios relativos a la edad. Invitar a los jóvenes de hoy a proyectarse e imaginar cómo va a ser su futuro, a entender las implicaciones de la longevidad, es el nuevo desafío para la sociedad y los medios del Siglo XXI.

 

 

Escrito por: Psic. Alexandra Landázuri Savinovich
Directora de Guiarte, programa online para personas mayores.
Instagram: @guiarte.ec – https://bit.ly/guiarteec
Facebook: @guiarte.ec – https://n9.cl/guiarte

 

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