Despertarse varias veces durante la noche, sentir un calor repentino o experimentar cambios en el ánimo puede alterar la rutina de una mujer durante la transición hacia la menopausia. Aunque se trata de una etapa natural, sus molestias merecen atención cuando afectan el descanso y las actividades cotidianas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa la menopausia natural, por lo general, entre los 45 y 55 años. Se identifica después de 12 meses consecutivos sin menstruación, sin otra causa que explique esa ausencia. Sin embargo, los primeros cambios pueden aparecer años antes, durante la perimenopausia, cuando el ciclo menstrual empieza a variar.
El 18 de octubre, Día Mundial de la Menopausia, ofrece una oportunidad para ampliar la información sobre esta transición y las opciones de atención. Con motivo de esta fecha, arcamia propone una conversación sobre el cuidado de la salud femenina, con énfasis en el descanso, la nutrición y la orientación profesional.
Reconocer los cambios y consultar a tiempo
Los sofocos, la sudoración nocturna, las dificultades para dormir y la sequedad vaginal figuran entre los síntomas descritos por la OMS. Su intensidad varía: algunas mujeres presentan pocas molestias; otras encuentran dificultades para mantener sus actividades habituales. La disminución de estrógenos también se relaciona con pérdida de densidad ósea, por lo que el cuidado requiere atención más allá de los síntomas inmediatos.
“Una mujer no debería resignarse a dormir mal o a sentir molestias que interrumpen su día. La consulta permite identificar qué ocurre y elegir opciones acordes con sus antecedentes. El cuidado empieza por escuchar lo que necesita cada persona”, señala Emilio Cárdenas, médico.
Mantener horarios regulares de sueño, realizar actividad física —con ejercicios de fuerza adaptados a cada condición— y procurar una alimentación equilibrada son medidas que pueden contribuir al bienestar durante esta etapa. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido también recomienda alimentos ricos en calcio para el cuidado de los huesos y una consulta médica antes de recurrir a suplementos o productos complementarios.
El lugar de los suplementos
Las isoflavonas de soya son compuestos vegetales que se estudian por su posible efecto sobre los sofocos. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos señala que podrían reducir su frecuencia e intensidad, aunque el beneficio puede ser pequeño y los resultados de las investigaciones no son uniformes.
El bisglicinato de magnesio aporta este mineral, que participa en el funcionamiento muscular y nervioso. Estas funciones no equivalen a un tratamiento para el insomnio ni para los síntomas de la menopausia. La necesidad de suplementación depende de la alimentación, los antecedentes de salud y los medicamentos de cada persona.
La información sobre estos productos debe acompañarse de orientación profesional. Durante la menopausia, el objetivo es que cada mujer reconozca sus necesidades y acceda a un cuidado que le permita preservar su salud y su calidad de vida.
En el Día Mundial de la Menopausia, es necesario abrir espacios de conversación en los hogares, los espacios de trabajo y la consulta médica. Reconocer los síntomas y hablar de ellos sin prejuicios permite buscar atención a tiempo, resolver dudas y tomar decisiones informadas sobre el cuidado de la salud.








