Petraviva, un tributo a la existencia

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Bonnie López Grau es una artista plástica de Ecuador que comenzó su trayectoria hace una década de forma autodidacta. Ha aprendido lo mejor de diferentes maestros para poder desarrollar su habilidad y expresar las inspiraciones que recibe.

¿Cómo surge la idea de crear Petraviva?
Petraviva representa la magia de transformar materiales en una idea, un sueño o un deseo de cambio, algo común entre los artistas. Se trata de convertir una piedra que ha existido durante mucho tiempo en el mundo en algo viviente, simbolizado por el nacimiento de un bebé.
Al emprender un proyecto, generalmente se tiene una noción de lo que se quiere hacer, aunque a veces el material también te indica la dirección. En el jardín de piedras de mi profesor estaba buscando algo que me sirviera para hacer una escultura. Aún no tenía una idea clara, pero al tomar en mis manos el jade rojo, al humedecerlo, sentí como si tuviera piel, como si tuviera vida, como si pudiera percibir carne, sangre y casi el latido de la piedra. En ese instante, se me apareció la imagen de un bebé y comencé a esculpirlo, sin saber que iba a representar el nacimiento desde un útero. A medida que avanzaba en la escultura, surgió la idea de que ese bebé tenía que salir de una piedra, similar a cómo una mujer da a luz. Para una mujer, vivir el embarazo y el parto son experiencias hermosas; poder reflejar eso en la piedra fue un gran desafío para mí.


Es quizás uno de los momentos más significativos en la vida de una persona: tomar la primera bocanada de aire, respirar y aferrarse a la existencia.

¿Cuán arduo y complicado fue ese proceso?
Es un trabajo bastante laborioso, ya que el material es muy duro. Tuve que utilizar muchos discos y hacer un esfuerzo extra con mis brazos para cortar y pulirlo. Para esculpir la cara del bebé, fue necesario usar herramientas especiales y delicadas, porque al trabajar en la cara de un recién nacido, todo es diminuto: su nariz, ojos y orejas. Esa parte tuve que tallarla con fresadoras realmente pequeñas.
El bebé está esculpido en jade rojo, mientras que la piedra que representa el útero es una pieza de ágata listada. Me maravilló la belleza de la piedra, sus colores, pigmentos y bandas de diferentes materiales, y eso me llevó a seleccionarlas.

¿Influyó en este tema el hecho de ser madre y de encontrar plenitud en ese rol?
Sí, por supuesto. Considero que ser madre implica un deseo y un vivir más allá del amor propio, un amor sin fronteras, ya que uno ama a sus hijos sobre todo. Este tipo de amor transforma y mejora tu humanidad, te convierte en una mejor persona. No creo que sería la misma si no fuera madre, así que para mí ese instante tiene gran significado.
Es sin duda un tributo a la existencia y a lo sagrada que es cada vida, porque cada vida es un universo distinto del padre o la madre, es un individuo diferente, es una existencia única.
¿Qué te impulsó a convertirte en artista?
Sabes que la vida a veces trae sorpresas. Siempre se dice que uno hace planes y la vida se burla de ellos. Nunca pensé que sería artista; creí que siempre sería odontóloga y ejercí esa profesión durante 25 años, por lo que realmente tenía una carrera a tiempo completo. Pero un día me enfermé, y debido a cuestiones de salud, tuve que cerrar mi consultorio y dedicarme a lo que se supone era un descanso y a priorizarme más.
Sin embargo, la curiosidad, que siempre ha sido uno de mis motores, me llevó a explorar el arte. Me ha gustado el arte, pero desde una perspectiva de espectadora, disfrutando de museos y conociendo diferentes técnicas, aunque solo como parte de cultura general.

¿Eres autodidacta o has estudiado?
Soy autodidacta, aunque no todo lo he aprendido solamente de libros, ya que claro que he tenido maestros. Estudié en el Teatro Centro de Arte, y tuve un profesor de la Academia de Arte de Florencia, además de varios docentes en escultura y acuarela. Lo que hice fue absorber todo el conocimiento que estas personas generosamente compartieron conmigo. Comencé este proceso hace diez años, en 2015, y parece increíble que ya ha pasado una década desde que decidí adentrarme en el mundo del arte.
Me encanta que mis creaciones terminen en manos de quienes aman el arte. Sin duda disfruto el proceso de hacer mis esculturas y pinturas, pero el saber que van a un lugar donde se valoran y dejan una parte de mí es algo realmente hermoso.

IG:@bonnielopezart

Por Arcadio Arosemena Robles

 

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