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Si en la niñez no se trata la obesidad infantil, existe la posibilidad que en la adultez se agudice.

Para UNICEF la situación en América Latina y el Caribe es preocupante, según un reporte en el 2021, cerca del 30% de niños, niñas y adolescentes tiene un diagnóstico de sobrepeso. En el ámbito local, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) señala que, en todo el país, por cada 100 niños, 35 sufren de obesidad.

Muchas de las causas, de este índice tan alto, se debe a los malos hábitos alimenticios que tienen los infantes desde sus primeros años, así como los síndromes carenciales que se pueden generar por el déficit de ingesta de micronutrientes debido al consumo de dietas monótonas.

Si en la niñez no se trata este problema de salud, existe la posibilidad que en la adultez se agudice, desatando enfermedades como: diabetes, problemas cardiovasculares, hipertensión, entre otras.

 

 

Síntomas comunes de un infante con obesidad

Existe un patrón de síntomas que pueden estar derivando a la obesidad en los niños, entre los más comunes están:

  • La contextura del niño(a) es más grande: este es uno de los síntomas más evidentes, que debería llamar la atención de los padres.
  • Cansancio en el día y somnolencia: este estado de ánimo es muy común en los niños con sobrepeso y puede afectar en gran manera a su rendimiento escolar.
  • Afecciones respiratorias: o apnea del sueño, cuando la respiración se irrumpe mientras duerme el infante.
  • Trastornos estomacales como: reflujo gastroesofágico o dispepsia (dolor que se produce en la parte alta del abdomen).
  • Problemas genéticos: si la madre o el padre, al momento de la concepción o antes de la misma, tienen problemas de alto peso, es posible que el niño nazca con esta patología.

La falta de control del peso en los niños puede generar problemas de salud graves, como: debuts diabéticos tempranos, hipertensión arterial, riesgo cardiovascular; así como afectar a su crecimiento, puesto que el sobrepeso inhibe la absorción de los nutrientes que promueven el desarrollo de los huesos y la generación del músculo.

Malos hábitos que provocan sobrepeso

Adicional al control médico es necesario que se haga un cambio urgente de hábitos que tiene hoy en día los niños. Entre las malas prácticas durante la alimentación, se destacan:

  • Convertir a la alimentación en un método de compensación o castigo para los niños.
  • El consentir el uso de pantallas durante las horas de alimentación. Esto evita que el niño (a) este consiente de lo que come y de esa manera no se crea el nexo cerebral entre comer y llegar a un punto de saciedad adecuado.
  • La actividad física limitada por los tiempos de estudio o las distracciones tecnológicas, los niños han disminuido sus actividades físicas, optando por una vida más sedentaria.
  • Irregularidades en horarios de la comida. El comer en altas horas de la noche y en grandes cantidades, alterarán su metabolismo.
  • No tener el descanso adecuado y horas de sueño necesarias (10 horas mínimo) durante la infancia, también provocan problemas de peso.

La obesidad es una enfermedad silenciosa que cada vez toma mayor fuerza, por ello es necesario tomar una conciencia de prevención desde los primeros años de vida, para así, a través de buenos hábitos, promover un futuro de mejor salud en adultos.

 

 

Fuente: Alexandra Vásquez, Nutricionista del Hospital de los Valles.

 

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