Ruido alimentario

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Existe una relación directa entre nutrición y psicología, por lo que, gran parte de la conexión entre ambas va a ser el resultado del estilo de vida que practica una persona.

Un término cada vez más común es ruido alimentario o food noise el cual se refiere a manifestaciones intensificadas y persistentes de reactividad a las señales alimentarias que conducen a pensamientos intrusivos relacionados con la comida generando conductas alimentarias desadaptativas, es decir es un círculo vicioso en el que todo el tiempo se está pensando en comida e incluso la persona come pero mantiene una sensación continua de hambre lo cual muchas veces puede dificultar mantener un peso saludable, a su vez altera los niveles de glucosa en sangre y como consecuencia el cuerpo se enferma.

¿Cuáles son las causas del ruido alimentario?

El cúmulo de malas decisiones alimentarias a través del consumo de alimentos ultraprocesados es un detonante importante que origina este síntoma en las personas y que luego no se puede controlar. Muchas veces se escogen este tipo de alimentos debido a que activan la vía de placer o vía de recompensa a la cual el cerebro es altamente adictivo por ende dejarla luego puede costar, pudiendo llegar a una obsesión por la comida. Además, suelen aparecer antojos con mayor frecuencia. Por otro lado, se puede presentar una desregulación en las hormonas del hambre, así como estímulos externos como ver un anuncio de comida, el olor de una comida, entre otras que pueden provocar estos pensamientos frecuentes.

¿Cómo actuar para detener el ruido alimentario?

  • Acudir a un profesional en el área de nutrición y psicología para poder recibir un tratamiento adecuado e individualizado.
  • Enfocarse en mantener una dieta saludable.
  • Mantener horarios de comidas organizados.
  • Hacer compras de alimentos saludables y evitar comprar alimentos ultrapocesados.
  • Preparar las comidas en casa.
  • Priorizar el consumo de alimentos con fibra, grasas buenas, proteína vegetal y animal y carbohidratos complejos.
  • Mantener una correcta hidratación durante el todo el día.
  • Practicar ejercicio regularmente.
  • Comer de forma consciente, no es comer por comer sino comer para nutrirse.
  • Reducir el estrés y ansiedad aprendiendo a gestionarlo.
  • El autoconocimiento es importante para identificar emociones que pueden perjudicar la elección de los alimentos.
  • Priorizar el sueño, un buen descanso regula los niveles de cortisol y mejora los niveles de energía durante el día en consecuencia el apetito es normal.
  • Perseverar en el cambio de hábitos priorizando la salud para lograr una relación saludable con los alimentos.

¿Por qué los fármacos GLP-1 no solucionan permanentemente el ruido alimentario?

Los medicamentos agonistas GLP-1 se diseñaron para tratar enfermedades metabólicas como diabetes, obesidad y resistencia a la insulina porque actúan disminuyendo el apetito, los antojos y regulan los niveles de glucosa. Ahora también parecen tener efectos en casos de adicciones y para disminuir el ruido alimentario en el cerebro, pero no son la solución permanente debido a que es un tratamiento que se utiliza un tiempo y luego el problema aparece nuevamente. Tal es el caso de un estudio en el que una mujer que luchaba contra la obesidad y que no podía resistirse a comer alimentos grasos experimentó una disminución de sus antojos tras tomar tirzepatida, el medicamento GLP-1 para la pérdida de peso utilizado fue Mounjaro y Zepbound. Los estudios sobre la función cerebral de la mujer sugieren que el fármaco calmó el ruido alimentario. Sin embargo, estas interrupciones relacionadas con los medicamentos en el ruido alimentario desaparecieron tras unos meses, lo que sugiere que la tirzepatida no es una solución permanente. El coautor del estudio Wonkyung Choi, candidato a doctorado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia dijo que «aunque este estudio sólo incluyó los datos de una persona que tomó tirzepatida, proporciona datos convincentes sobre cómo los inhibidores de GLP-1 y GIP alteran las señales eléctricas en el cerebro». Un dato relevante es que, aunque muchas personas que toman GLP-1 e inhibidores GIP reportan una reducción del ruido alimentario, estos medicamentos no están aprobados por la FDA para tratar la obsesión alimentaria ni su impulsividad relacionada. En realidad, su impacto en la actividad cerebral humana apenas ha empezado a estudiarse.

Por último, no olvidemos que la intensidad del ruido alimentario es variable y cada caso es distinto, un primer paso es investigar los antecedentes psicológicos, patológicos, familiares, hormonales y hábitos que ayuden a determinar la causa, luego es necesario reeducar los pensamientos, emociones y relación con la comida para que los pensamientos no controlen las decisiones alimentarias. El proceso requiere paciencia, autocompasión y perseverancia porque no es algo que ocurre inmediatamente, pero es realmente meritorio cada esfuerzo por mejorar y lograr una vida saludable. Por lo tanto, la solución es tratar la causa más no solamente apaciguar los síntomas.

Por Melissa Coto, Nutricionista IG: @melcoto_

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