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Un café con un toque de sabiduría.

¿Recuerdas cuando tu abuelita te recibía en casa con una deliciosa taza de café caliente? Algo de esa emoción es lo que ha querido rescatar Starbucks México, quienes hace pocos días abrieron una sucursal que es atendida únicamente por personas que superan la edad de jubilación (60 años o más).

Esto lo han hecho en colaboración con el Instituto Nacional para el Adulto Mayor (Inapam), porque tampoco se puede obviar que es uno de los sectores de la población mexicana con mayor vulnerabilidad. Y es que según la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro (CONSAR), sólo el 30% de ellos percibe una pensión contributiva por los años cotizados durante su vida laboral; del resto, un 49% reciben una compensación no contributiva que no llega a los 30 euros mensuales.

La posibilidad de trabajar en Starbucks les permitirá algunos completar las horas requeridas para poder cotizar a una pensión un poco más solidaria; a otros, tener un ingreso extra que les permita mejorar su calidad de vida (porque aunque tengan la pensión contributiva, no es mucho dinero, aunque tampoco se ha querido revelar los sueldos de este establecimiento); y a otros adultos mayores, los beneficiará emocionalmente al sentirse útiles y activos nuevamente.

Igualmente, como hay limitaciones físicas que no se pueden ignorar (aunque algunos señores mayores se conserven mejor que una persona joven), la franquicia mexicana tomó algunas medidas para esa sede: se redujo la jornada laboral a 6 horas y media (con un descanso mayor al regular), su seguro médico es mayor (e incluye salud dental), se hicieron adaptaciones en el local (por ejemplo, las estanterías son más bajas para evitar los dolores de espalda) y tienen contrato indefinido. 

Desde el 2011 Starbucks México comenzó a contratar a personas mayores en sus establecimientos, viendo un impacto positivo en sus otros trabajadores (cuidan más su lenguaje, su comportamiento, etc). Sin embargo, éste -ubicado en la colonia del Valle Sur de la Ciudad de México- es el único exclusivamente de jubilados (14 empleados).  

Lo bonito también ha sido la aceptación del público, quienes han entendido perfectamente el mensaje de que no solamente Starbucks está beneficiando al adulto mayor con la posibilidad de un trabajo, sino que todos como clientes nos podemos favorecer del conocimiento y anécdotas de estas personas mientras esperamos por nuestro café. Incluso, hay una petición para que se vuelva una iniciativa global de la marca. 

Carmen, una de las trabajadoras de este Starbucks, le dijo al diario El País: “Nosotros podemos aportar entrega, responsabilidad y compromiso con el trabajo”; mientras que Sergio, que ya cuenta con una jubilación, afirmó cuando le preguntaron si sería algo temporal: “La única limitante podría ser lo físico pero mentalmente quiero seguir. No quiero descansar el resto de mi vida en un sillón”.

Sin duda, es curioso que una franquicia que se caracteriza por llegarle a un target joven sea de las primeras en incorporar estas medidas inclusivas. Es cierto que esto no resuelve el problema de las pensiones (un problema que crece cada día a nivel mundial porque ahora la expectativa de vida es mayor y sigue aumentando la cantidad de gente trabajando de manera “informal”, no permitiendo financiar ni siquiera las pensiones no contributivas) pero al menos ayuda algo en lo económico y, sobre todo, en la parte emocional que es tan importante en la tercera edad y a veces tan olvidada. Como una vez dijo el Papa Francisco: “Un pueblo que no cuida a los abuelos, un pueblo que no respeta a los abuelos, no tiene futuro, porque no tiene memoria”.

Vía Aleteia

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