Existe un debate en los padres sobre si deben o no ayudar en las tareas escolares de sus hijos. Aquí te mostramos lo que dicen los expertos en educación
Es muy común que los padres ayuden a sus hijos en las tareas. Sin embargo, muchos se preguntan si es correcto ayudarlos a resolver las actividades escolares y cómo deberían hacerlo de manera adecuada, sin hacer la tarea a los hijos. Ante esta interrogante la respuesta de los especialistas es clara: los padres sí desempeñan un papel importante en las tareas escolares, pero el objetivo no es obtener una buena calificación, sino desarrollar autonomía, perseverancia y confianza.
¿Es bueno ayudar a los hijos?
De entrada sí, pero los especialistas señalan que esta orientación depende de cómo se haga. Ya que, diversas investigaciones muestran que el acompañamiento parental tiene mejores resultados cuando los padres:
- Ofrecen apoyo emocional.
- Ayudan a organizar el tiempo.
- Hacen preguntas que invitan a reflexionar.
- Fomentan que el niño encuentre la respuesta por sí mismo.
En cambio, cuando controlan excesivamente, corrigen todo o resuelven los ejercicios, los beneficios disminuyen e incluso pueden aparecer conflictos familiares y menor motivación.
Estar presentes en su desarrollo próximo
La teoría de la «zona de desarrollo próximo» de Lev Vygotsky explica que los niños aprenden mejor cuando un adulto les ofrece la ayuda justa para realizar una tarea que todavía no pueden completar solos. Conforme adquieren habilidades, ese apoyo debe retirarse gradualmente hasta que sean independientes.
Este concepto, conocido como andamiaje, encaja perfectamente con la manera en que los padres pueden acompañar las tareas escolares: estar presentes, orientar y luego dar un paso atrás.
Entonces, ¿cuál es la forma correcta de orientarlos?
Según estudios científicos, la mejor manera de acompañar a los hijos en su proceso de aprendizaje es teniendo en cuenta los siguientes parámetros:
1 CALIDAD, ANTES QUE CANTIDAD
Una revisión de décadas de investigaciones realizada por Kathleen Hoover-Dempsey y colaboradores concluyó que la participación de los padres resulta más beneficiosa cuando busca desarrollar habilidades y confianza, no simplemente terminar la tarea.
Por lo tanto, el objetivo del padre no debe ser hacer la tarea, sino ayudar al hijo a convertirse en un aprendiz independiente.
2 AYUDAR SIN CONTROLAR
Un estudio de Jianzhong Xu distinguió dos tipos de apoyo:
Apoyo orientado a la autonomía:
- Hacer preguntas.
- Escuchar ideas.
- Animar al hijo a intentar resolver el problema.
Apoyo orientado al contenido:
- Explicar directamente cómo resolver el ejercicio.
Los investigadores encontraron que el apoyo centrado en la autonomía favorece un mejor desempeño posterior y mayor esfuerzo del estudiante.
3 ENSEÑAR A APRENDER
Los investigadores coinciden en que las tareas deben ayudar a desarrollar la autorregulación, es decir, la capacidad del niño para:
- Planificar
- Organizarse.
- Revisar errores
- Perseverar.
Esta idea está muy relacionada con los trabajos de Barry Zimmerman, referente mundial en aprendizaje autorregulado.
4 ACOMPAÑAR DE ACUERDO A SU ESTILO DE APRENDIZAJE
La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner dice que todos los niños pueden aprender, pero cada uno desarrolla una de las ocho inteligencias, por lo que vale la pena adecuar el método de enseñanza. En el siguiente artículo te compartimos cuáles son los 8 tipos de inteligencia y cómo utilizarlas para enseñar a tu hijo.
Un acompañamiento eficaz
La mejor ayuda no consiste en sentarse a hacer la tarea junto a los hijos todos los días, sino en enseñarles a pensar, organizarse y confiar en sus capacidades. Cuando los padres adaptan su acompañamiento a las fortalezas del niño, fomentan la autonomía y aceptan el error como parte del aprendizaje, la tarea deja de ser un motivo de conflicto para convertirse en una oportunidad de crecimiento compartido.
Por Karen Hutch -Via Aleteia
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