Dentro de las definiciones de Cuidar, nos encontramos con:
Solicitud y atención para hacer bien algo.
Acción de cuidar (‖ asistir, guardar, conservar).
A criterio por personal considero que cuidar es de las acciones más amorosas que existe, tiene que ver con amar, ayudar, atender, por esta razón, en este espacio, he decidido tomarme un tiempo para hablar sobre el valor del cuidado en el hogar, aquel trabajo que generalmente hacen mujeres casa adentro, ya sean estas mujeres amas de casa o asistentes de hogar.
En los últimos años se ha hablado mucho sobre la igualdad de género y se considera que para que la sociedad sea más equitativa, deberíamos todos ser capaces de practicar actividades que se han vinculado exclusivamente al rol de género femenino, incluso se ha discutido sobre si el cuidado de la casa, de los adultos mayores, de los niños, es uno de los rubros que ha hecho que la desigualdad social se sostenga.
Se saben muchas historias de mujeres que dedicaron su vida al cuidado del hogar, que luego sintieron el pesar de no haberse realizado en otras áreas, y que, sin embargo, renunciaron voluntaria y amorosamente a las áreas profesionales para ser apoyo de su compañero al evitar pagar por este rubro, sin embargo, podríamos hablar de ¿cuánto dinero se ahorró cuando una persona voluntariamente se queda 24/7 a cargo de casa?
Justamente esta reflexión me lleva a escribir este artículo, ¿cuán consciente estamos del esfuerzo que ejecuta una mujer pagada o no, cuando se queda trabajando en una casa? Podríamos pensar que si es pagado el dinero cubre el trabajo de cuidar, sin embargo, para cuidar, para asistir, para atender de manera comprometida y amorosa, debe haber un especial deseo que me pareciera, en mi criterio personal amable lector, no tiene paga.
Al final del día cuidar de una casa, requiere de tantas habilidades como la de cualquier otro trabajo, por ejemplo:
- Conocer exactamente detalles de limpieza de esa casa, no todas funcionan igual, para sabiendo los detalles exactos hacer de esta casa, un lugar acogedor y saludable.
- Complacer a los comensales más importantes de casa.
- Saber sobre lavado y cuidado de prendas de vestir para cuidar de este bien de los miembros.
- Conocer mínimamente sobre planchado para preservar la vida útil de las prendas de vestir.
- En el caso que hubiera mascotas, cuidar y limpiar sus espacios.
- Si hay plantas o jardín, estar atentos y regarlos de vez en cuanto para evitar que se mueran.
- Ordenar las cosas en su lugar, es decir, tender las camas, organizar las habitaciones, los almohadones de la sala, dejar las cosas de cada espacio en su lugar, considerando este trabajo más complejo si hubiera niños.
- Si hay niños, generalmente debe asistirse a los niños, procurando que coman, que se aseen, que hagan los deberes.
hasta aquí una lista mínima de las actividades que debe hacer alguien que trabaja en el cuidado de la casa, considerando que en una casa vive una familia y que las familias tradicionales, tienen dos adultos, uno o dos niños y tal vez alguna mascota.
¿Se había puesto usted amable lector a pensar en el trabajo que requiere cuidar una casa? Generalmente estamos tan absortos en nuestras propias obligaciones que olvidamos todo el trabajo que se requiere para mantener bien nuestra vivienda. Esta es una invitación para que podamos observar las actividades que requiere cuidar de una, de tal manera que agradezcamos por aquellas personas que nos asisten dentro de ella, y si no tenemos una asistencia, nos premiemos por darnos el tiempo de cuidar de nuestro espacio, a pesar de las exigencias del trabajo externo.
¿Cabe pensar si un sueldo mínimo cubre todas las actividades enlistadas para mantener una casa? Creo que es importante que podamos cuestionarlo, de esta manera podremos tener claro, ¿estamos pagando justamente el trabajo que alguien hace en nuestra casa? ¿Somos responsables en darle las facilidades para la realización de este trabajo? ¿Somos claros en las directrices que damos sobre nuestra casa? ¿Somos felices o tenemos las habilidades necesarias para cuidar de casa? es válido decir que no, que no nos gusta o que nuestras habilidades son otras, esto, independientemente de ser hombre o mujer, lo que no es válido es no saber cuidar.
En mi maternidad necesité la ayuda de muchas mujeres, para que mi casa sea un hogar, porque no es lo mismo una casa que un hogar, necesité mujeres que me ayudaran a cuidar de la limpieza, del cuidado de nuestra ropa, del acompañamiento de mis pequeños. Mi abuela, una mujer sabia, decía: “si no sabes hacer, no vas a poder pedir” y fui aprendiendo a “hacer” cosas de la casa, sin embargo, en ese camino también aprendí que había personas que tenían muchas más habilidades que yo para las actividades de limpieza, lavado planchado, cocina, así fui confirmando que no es innato de la mujer mantener una casa, sentí paz al dejar la exigencia de ser una “buena mujer” que cumple con todo dentro y fuera de casa.
Hoy por hoy cuando leo estudios sobre la Economía del Cuidado pienso que todos deberíamos ser capaces de cuidar, deberíamos haber sido educados en hacernos cargo de nuestras cosas, independientemente de ser hombre o ser mujer, cuidar de la limpieza de nuestro espacio, de nuestra ropa y reconocer si nos gusta o no, si se nos hace difícil o no es parte de autoconocernos y autocuidarnos. Para cerrar muy amable lector le invito a valorar las habilidades de la gente que cuida de usted, lo invitó a evaluar sus propias habilidades y lo invito si tiene hijos a pensar ¿cómo está criándolos para enfrentar la vida desde un lugar de responsabilidad y cuidando de sí mismo, con infinito, compromiso y amor?









