Es un tema controvertido que gira en torno a este opioide sintético, desarrollado por el químico belga Paul Janssen en 1960. Se utiliza en quirófanos por anestesiólogos para tratar dolores agudos, especialmente en traumatología, como en cirugías de columna, donde los médicos controlan el dolor con este analgésico.
Su regulación como medicamento es muy estricta en otros países, ya que se prescribe a pacientes que sufren dolores derivados de tratamientos oncológicos (Cáncer) y como analgésico para procesos crónicos de dolor. El fentanilo clandestino es 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más fuerte que la heroína; de aquí se deriva su capacidad adictiva desde las primeras dosis, generando una sensación de euforia, conocida en el ámbito de las drogas como ‘subidón’.
El adicto busca esa primera experiencia que no se repetirá, lo que lleva a la repetición y a la adicción. Sus diversas vías de administración también la convierten en una droga muy versátil para el consumo, y a esto se suman los mercados negros que sintetizan esta sustancia en Asia y otras regiones del mundo. Se utiliza en anestesiología para el manejo del dolor agudo en cirugías de columna, donde se controla el dolor con este analgésico.
En Estados Unidos, la venta y comercialización clandestina de fentanilo se ha convertido en un problema de salud pública, al punto de que se han impuesto sanciones a los países que producen esta droga de manera ilegal. Su expansión geométrica y el consumo han llevado a que, en muchas ocasiones, los sistemas sanitarios colapsen, obligando a invertir grandes sumas de dinero en desintoxicación y en el tratamiento de sobredosis, que pueden ser mortales para estos pacientes. En varios países de Europa, su uso está muy controlado, lo que dificulta la aparición de este fenómeno. Sin embargo, en Ecuador ya comienzan a registrarse algunos casos de consumo de fentanilo. En el Hospital de Salud Mental (HSM) hemos tratado e intervenido a estos pacientes, y su proceso de desintoxicación y deshabituación es más complicado debido a la dependencia que genera.
Es fundamental llevar a cabo campañas preventivas en el ámbito educativo, tanto en colegios como en universidades, que ilustren la severidad del impacto de las drogas en los consumidores, quienes a menudo terminan en un estado similar al de un zombi; un término que se utiliza debido a las contracturas musculares que provoca. Una dosis excesiva puede ser suficiente para desencadenar una emergencia médica, existiendo una delgada línea hacia la muerte. Ver a pacientes intubados y rodeados de todos los dispositivos de soporte vital es impactante; esto es lo que debemos mostrar a los jóvenes sobre esta droga. En las calles, se comercializa bajo nombres como: Heroína Blanca, M30, China White, entre otros.
En conclusión, esta droga, desde el contrabando de narcotráfico, apenas comienza a tener un impacto; no, como país no estamos preparados para enfrentar en nuestro ya frágil sistema de salud una emergencia sanitaria de tal magnitud. Debemos prepararnos mediante campañas de educación y prevención dirigidas a la sociedad, utilizando televisión, prensa escrita y radio para difundir cápsulas que muestren la cruda realidad de lo que ocurre con esta droga a nuestros hijos, nietos y a aquellos que puedan ser potenciales consumidores en un perfil de riesgo. Es preferible hoy mostrar la verdad sobre lo que sucede antes de que ellos, sin comprender la magnitud, se conviertan en una estadística de muertes a causa del fentanilo.
Psicólogo clínico.
Antonio Rimassa Chiriboga
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