Tener ansiedad no necesariamente es un trastorno; es una reacción del cuerpo y la mente ante una situación de inseguridad, peligro o estrés que nos permite adaptarnos, es decir, es temporal.
¿Cuándo la ansiedad se vuelve un problema?
La ansiedad se vuelve un problema cuando su intensidad o desproporción interfiere con la vida diaria de las personas que la padecen, afectando las relaciones familiares, sociales, académicas y laboral. La ansiedad puede ir acompañada de síntomas fiascos intensos como dificultad para respirar, palpitaciones y sudoración, cuando la persona no es capaz de controlar su ansiedad.
El miedo es una respuesta afectiva o manifestación emocional ante una amenaza inmediata, real o imaginaria que se relaciona más con la activación autonómica y conductas de huida. Sin embargo, la ansiedad es una reacción anticipatoria frente a una amenaza futura que tiene como respuesta la tensión, vigilancia y evitación; no necesariamente aparece en situaciones donde no hay peligro real.
¿A qué edad aparece la ansiedad?
El trastorno de ansiedad puede aparecer en cualquier edad, puede manifestarse en la infancia, adolescencia o adultez, especialmente si hay factores estresantes, pérdidas familiares, enfermedades, etc.
¿Cuándo se considera un trastorno de la ansiedad?
Se considera trastorno de ansiedad cuando el miedo o ansiedad es desproporcionado, excesivo, limitante, acompañado de alteraciones conductuales y persiste más de 6 meses. Por ejemplo, las crisis de pánico son una forma específica de respuesta al miedo, aunque también pueden aparecer en otros desórdenes mentales, por lo tanto, conviene consultar con un profesional.
Para considerar la ansiedad como patología o trastorno, se debe analizar desde una escala de gravedad y evolución, adaptado a los síntomas conductuales, cognitivos y físicos significativos.
¿Cuáles son las diversas manifestaciones en los trastornos de ansiedad?
Abarcan diversas manifestaciones de acuerdo a objetos o situaciones temidas, conductas evitativas y pensamientos asociados.
- Fobia específica: Miedo intenso, persistente y desproporcionado hacia objetos o situaciones concretas (a los animales, altura, oscuridad, sangre-inyecciones, situaciones específicas, etc.). La exposición genera ansiedad inmediata y suele evitarse la situación fóbica. Su inicio típico es en la infancia o adolescencia temprana (antes de los 10 años).
- Trastorno de ansiedad social (fobia social): Miedo o ansiedad ante situaciones sociales en las que la persona teme ser evaluada negativamente, humillada o rechazada. Esto incluye interacciones con desconocidos, hablar en público o ser observado comiendo. Su inicio típico se da entre los 13 y 20 años.
- Trastorno de pánico: Presencia de crisis de pánico recurrentes e inesperadas son episodios súbitos de miedo intenso con síntomas físicos intensos y cognitivos, que alcanzan su punto máximo en minutos. La persona puede desarrollar miedo a futuras crisis y adoptar conductas evitativas. Las crisis pueden presentarse también en otros trastornos mentales. Es de inicio típico entre los 15 y 25 años.
- Agorafobia: Ansiedad ante situaciones donde escapar sería difícil o no habría ayuda disponible, como estar en transporte público, espacios abiertos o cerrados, multitudes, o estar solo fuera de casa. Estas situaciones suelen evitarse o enfrentarse con ayuda. Su inicio típico entre finales de la adolescencia y los 30 años.
- Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): Ansiedad y preocupación excesiva persistente sobre múltiples áreas (trabajo, escuela, vida diaria), difícil de controlar. Se acompaña de síntomas físicos como inquietud, fatiga, tensión muscular, problemas de sueño y dificultad para concentrarse. De inicio típico en la adolescencia o adultez temprana (adolescencia, 20-30 años).
- Trastorno de ansiedad inducido por sustancias o medicamentos.
- Trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica.
- Trastorno de ansiedad por separación, ccomún en niños que tienen dificultades para separarse de sus padres o
¿Qué estrategias se pueden aplicar para disminuir la ansiedad?
- Centrarse en el momento presente.
- Realizar respiración profunda, para disminuir sobreactivaciòn fisiológica (rexpuestas físicas que experimenta el cuerpo cuando percibe una amenaza real o imaginario).
- Lograr imagines mentales que le relajan.
- Cuestionar los pensamientos catastróficos y aprender a contratarlos desde la realidad.
- Buscar ayuda profesional, si se presenta síntomas persistentes de ansiedad, como preocupación excesiva, miedo irracional, evitación, y síntomas físicos como palpitaciones, etc.
Psicóloga Clínica/Diplomada en Pedagogías Innovadoras
Magister en Desarrollo de la Inteligencia y la Educación









