Ser una persona responsable tiene muchas aristas, por ejemplo, puedes ser responsable afectiva, laboral, académicamente, hasta con el propio cuerpo, incluso podemos ser responsables a nivel social, para este artículo de opinión trabajaré justamente con el concepto de responsabilidad social y la revisión ligera de cómo aplicarla y por qué se ha vuelto tan compleja.
La responsabilidad es una cualidad relacionada a la madurez, sensatez, formalidad, juicio y seriedad, puede ser comprendida como un valor ético. La RAE lo define como deuda u obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal, de ahí en adelante sus definiciones hacen referencia al pago de una deuda o la reparación de un agravio cometido.
Con estas definiciones podríamos entender la responsabilidad social como estar pagando una deuda y, honestamente amable lector, qué incómodo tener que hacer algo porque debo hacerlo o porque estoy obligado a hacerlo, tal vez ahí podamos entender una de las razones de porqué en las últimas décadas la responsabilidad va escaseando en el mundo, a los seres humanos no nos gusta hacer cosas por obligación, somos felices cuando hacemos las cosas con propósito, por decisión o por libre elección.
Creo que más que responsabilidad con la sociedad, es decir la comunidad que nos rodea, deberíamos practicar el agradecimiento a la vida:
- Está comprobado que agradecer activa una parte en el cerebro que nos hace feliz, además, de que para poder hacerlo tenemos que ser consientes de las cosas que tenemos y valorarlas.
- Cuando hacemos algo por agradecimiento podemos pensar qué es lo que más agradezco, tengo y puedo compartir para impactar positivamente en el mundo. Atención, este agradecer a la vida no es labor social o caridad.
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Cuando sabemos el valor de nuestro saber, nuestro ser o las cosas que tenemos, agradecer es más fácil y podemos hacer en cualquier área de mejora de la comunidad.
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Desde lo que la práctica personal y docente me ha permitido experimentar, hacer actos de caridad o labor social es de una u otra manera “cumplir con la obligación de dar lo que tengo o lo que no necesito o lo que me sobra” la propuesta que hago de agradecer la vida es revisar el proceso de auto observarme para conocer mi saber, mi ser y mis cosas, por ejemplo, un joven en colegio si se reconoce buen estudiante puede agradecer su talento dando clases y ojo, también puede cobrar por ello, al grupo al que le da gratis puede ser una fundación el hijo de alguien que no pueda pagar, el compañero de un curso que no entiende, está perdido y logra pedir ayuda y puede cobrar “algo” por su clase a un compañero que sí tenga la posibilidad de pagarle.
Este ejemplo necesita un adulto que guíe a un joven tan lúcidamente que ese adolescente pueda reconocerse buen estudiante, sentirse motivado por su adulto para agradecer a la vida sus talentos de tal manera que pueda experimentarse en las actividades y reconocerse, en los colegios esto se conoce como CAS, Creatividad, Acción y Servicio, si usted es padre, ¿sabía usted este dato amable lector?
Ahora pensemos en un adulto, ¿qué necesitaría para agradecerle a la vida? Pues los mismos pasos, creatividad y compromiso para ejecutarse, por ejemplo, una persona que sabe finanzas, es bueno explicando y trabaja junto a personas que no tienen su saber, puede ofrecer explicarles un poco de lo que sabe para que los demás mejoren su trabajo. Alguien que es psicólogo puede tener tarifas diferenciadas o comprometerse a ofrecer talleres de salud mental o psicología gratuitos en fundaciones o lugares en donde se necesitan y, sin embargo, los psicólogos son escasos y así vamos impactando en “nuestro metro cuadrado” o nuestro círculo cercano, haciéndolo mejor y motivando al de el “metro cuadrado” de al lado a que también lo haga, creando una reacción en cadena de agradecimientos que hagan de nuestro mundo un lugar mejor.
Además, de los beneficios que aportamos, también crecemos porque desarrollamos creatividad, comunidad, propósito de vida que a veces, en el trabajo no hay… Lo invito pues amable lector a revisar, ¿tiene usted responsabilidad social y hace las cosas porque le toca? ¿cumple con hacer labor social u obras de caridad? O ¿tiene actos de agradecimiento por la vida en los que usted es consiente de usted para ir cambiando el mundo?









