Alegría Amador Gómez, es una mujer multifacética; cocina, es fotógrafa, escribe, entre muchas otras actividades. Hoy conversamos con ella para explorar su nueva faceta como editora de libros y su primer libro es sobre su abuelo José Antonio Gómez Iturralde, Toñito, como ella lo llamaba cariñosamente.
¿Por qué hacer de ese libro un homenaje a su abuelo?
A ver, realmente esto empezó durante un homenaje donde el archivo histórico realizaba un reconocimiento a mi abuelito y a Julio Estrada. Delia María, quien fuera secretaria de mi abuelo en el archivo, me dice: «Oiga, Alegría, ¿por qué no hacer un libro de su abuelito?».
Inicialmente, yo tenía una idea de realizar un pequeño folleto de unas 15 a 20 páginas y, ante la motivación, decidí emprender este proyecto con el afán de dejar un legado a mi descendencia.
Una vez iniciado este proyecto, veía cómo la información era abundante y surgía abundante. Por ejemplo, hablar de mi abuelo sin mencionar a mi abuelita era imposible; ella fue el amor de su vida, entonces tenía que poner quién era mi abuelita y así fueron surgiendo más datos hasta que terminé con un libro de 346 páginas.
Es un libro que cuenta la historia de la vida desde mis bisabuelos y es muy gráfico, con muchas fotos y, lo más importante, refleja el legado de la familia.
¿Cómo nació esta relación de intimidad con tu abuelo?
La relación con mi abuelo fue así porque mi mamá era superpegada a mis abuelos, siempre estaba con ellos y éramos vecinos. Siempre he sido unidísima con mi mamá; donde está ella, estoy yo; siempre estamos juntas. Entonces crecí muy pegada a mis abuelos, y creo que esta unión que yo tenía con mi abuelo era porque los dos teníamos un carácter muy parecido. Con mi abuelo hablaba de todo: del peso, de la vida amorosa, del negocio que iba a emprender, de cualquier problema; nosotros hablábamos de todo.
Toñito le decías, ¿no?
Toñito, mi Toñis, ya con el amor, mi Toñis.

¿Por qué crees tú que es importante que los nietos tengan este vínculo cercano con los abuelos?
En mi experiencia, puedo decir que yo tuve una niñez espectacular; crecí libre, crecí en un lugar lleno de amor de los dos lados de mi familia, por el lado de mi papá y por el lado de mi mamá. Mi mamá siempre se preocupó de que ambas familias estuvieran unidas; mis abuelos paternos iban todos los sábados a almorzar a mi casa y nosotros íbamos a la casa de ellos a ver la hora macabra, o sea, era fijo los fines de semana y dormir allá.
Y con mi abuelo Toño y mi abuela Necha también; ellos igual almorzaban los sábados en mi casa y nosotros los domingos en la casa de ellos. Entonces, tener una niñez rodeada de mis primos, de mi familia, de mis tíos, es tener una niñez más sana, más alegre, aparte de que los abuelos tienen tanta experiencia y tantas historias que contar y tantas formas de guiarte.
En ese momento no te das cuenta, pero ellos te están apoyando, enseñando valores, gratitud y muchas cosas más.
Los abuelos te dan tanto amor, tanto tiempo, y lo único que piden a cambio es un poquito de cariño y algo de atención; no te piden más. Para mí es superimportante que tus abuelos sepan lo que ellos son para ti, crecer cerca de ellos, tener esta conexión de confianza y amor sin límites.
¿Qué es lo que más extrañas de José Antonio?
Mi abuelo me falta mucho, especialmente las llamadas telefónicas y las largas conversaciones que teníamos. A veces me siento perdida y no sé a dónde ir; extraño que me llame para preguntar por recetas de cocina, ya que era un gran cocinero. Teníamos una relación muy cercana; él me llamaba para hablar de cualquier cosa, y yo hacía lo mismo. A la gente le sorprendía escucharme hablar con él, pero siempre terminábamos nuestras conversaciones diciéndonos «te quiero». Extraño todos esos momentos, tanto los buenos como los difíciles. La gente a veces no entendía nuestra relación.
Mi abuelo tenía un carácter fuerte y serio ante los demás; siempre se presentaba como una persona perfecta y correcta. Aunque no era un abuelo cariñoso en el sentido físico, era alguien que trataba de guiarme. Me enseñaba sobre lo que estaba bien y lo que estaba mal, y me ofrecía su perspectiva sobre los problemas que enfrentaba. Su enfoque no era resolverme la vida, sino mostrarme las opciones que tenía para que yo decidiera. Este tipo de guía y apoyo es lo que más extraño de él.

¿Cómo fue la relación de pareja de tus abuelos, Toñito y Nechita?
Nosotros siempre les decíamos que nos habían puesto la vara muy alta, porque era muy difícil conseguir una relación tan cercana y amorosa como la de ellos.
Son esos matrimonios de toda la vida que se llevan bien, que todos están bien. Mi abuelo la contemplaba; estuvo eternamente enamorado de ella y mi abuelita siempre fue superengreída. Uno no le podía decir nada porque si alguien le decía algo, él se ponía bravísimo con uno y te quitaba el habla. Mi abuela era y es la reina; para él era intocable.
Bueno, ahora cuéntanos de tu proyecto editorial.
Si bien está detallada la historia de mi familia desde mis bisabuelos, el libro lo puedes leer en cualquier orden, o sea, tiene diferentes capítulos; tiene, por ejemplo, para los tuiteros amigos de mi abuelito, que siempre le preguntaban por Mapasingue; ahí está la historia de la hacienda Mapasingue.
Está la historia de mi abuela Necha, desde su abuelo Julio González Tello, quien fue un colombiano que vino con una mochila y un clarinete, y en 1910 llegó a tener una hacienda que se llamaba La Maravilla, en esos tiempos valía 2’000.0000 sucres, fue el primero en tener tendales para el cacao en el país, fue una de las haciendas más importantes de la época.
En mi familia hubo muchas personas que tuvieron cargos importantes y patriotas que lucharon las guerras de la independencia.
Y yo creo que he tratado de darles un espacio a las personas que ya no están, o que no tuvieron descendencia, o que no tienen descendencia en la actualidad, y quiero que las personas sepan cómo eran. El día que ellos ya no estén, igual este libro va a seguir dándoles una voz. Entonces eso es, como que, todo un poco.
¿Dónde se puede adquirir el libro?
Ahora se está desarrollando la Feria del Libro en Expoplaza hasta el día domingo. En los stands de librería Vida Nueva y librería La Española los venden, y el día sábado voy a estar firmando libros, a la una y media de la tarde.
Por Arcadio Arosemena Robles
Fotos archivo de Alegría Amador Gómez









