Consultas populares, tantas para tan poco o nada.

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Desde 1978 al 2024, se han realizado 14 consultas populares y referéndums, que han incluido 77 preguntas.

Sobre temas de gobernabilidad han habido 36 preguntas, entre ellas la participación de independientes en elecciones (dos veces), reelección (dos veces), elección legisladores en primera o segunda vuelta (dos veces), reducción número de asambleístas, entre otras. ¿Ha logrado mejorar nuestra gobernabilidad? ¿Somos un país democrático realmente?

Sobre temas de seguridad y de índole penal ha habido 13 preguntas. ¿Ha mejorado nuestra seguridad? ¿Se comenten menos delitos? ¿Vivimos más tranquilos?

Sobre administración de justicia ha habido 9 preguntas. ¿Hay ahora una mejor administración de justicia? ¿Es la función judicial independiente?

Resulta que en 1986, Febres Cordero nos preguntó sobre la posibilidad de que los independientes puedan participar en política, el 56.85% dijo NO; pero 8 años después Sixto preguntó lo mismo, y ganó el SI con el 45.18% dijo SI. Pero en la Constitución de 2008 desapareció esa posibilidad. ¿De qué sirvió el voto afirmativo en 1986?

En 1995 Sixto nos preguntó sobre prohibir la paralización de servicios públicos, con el 46.66% ganó el NO, pero en la Constitución de 2008 se consagró dicha prohibición. Nuevamente se irrespetó la voluntad popular.

En 1995 Sixto nos preguntó sobre que el presidente de la República pueda disolver el Congreso, el NO ganó con el 48.82%. Pero en la Constitución de 2008 se consagró esa posibilidad. ¿Sirvió de algo la voluntad popular?

En 1995 Sixto nos preguntó sobre que haya elecciones por Distrito, el NO ganó con el 47.32%. Pero en la Constitución de 2008 se consagró esa posibilidad. ¿Sirvió de algo el voto negativo de 1995?

En 1997 Fabián Alarcón nos preguntó sobre escoger en lista completa o entre listas, ganó que sea entre listas con el 30.79%. Pero en la Constitución de 2008 se estableció sea lista completa. ¿Se respetó la voluntad expresada en la consulta de 1997?

Hay varios otros ejemplos, ciertamente la Constitución de 2008 también fue consecuencia de una decisión popular, lo que legitima lo antes señalado. Es tan frágil e inconsistente el voto ciudadano.

Ya el pueblo les dijo NO a los casinos, al trabajo por horas, y ahora se insiste en ello. ¿Se respetará el voto expresado con anterioridad?

Sobre la extradición primero se dijo NO y al año siguiente se dijo SI.

El 2023 en la consulta de Lasso el NO con el 57.63% no dió paso a transferir facultades del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) a la Asamblea Nacional. Hoy se insiste en ello.

En la misma consulta del 2023, el NO con el 53.07% rechazó la reducción del número de asambleístas.

¿Dónde esta el problema? En que el pueblo no vota por el contenido de las preguntas sino por la popularidad del presidente. Adicionalmente desconoce sobre temas que se consultan y no se instruye en como votar. Para votar en función de la simpatía o antipatía hacia el presidente o gobierno de turno.

Hay varios casos que así lo demuestran. NO a la extradición en el 2023, SI en el 2024.

¿Tiene el pueblo tiene el conocimiento que le permita responder a preguntas tan técnicas y complejas como las siguientes?: aprobar el Presupuesto General del Estado por gasto o partidas presupuestarias (1994); Plan Decenal de Educación (2006); Incrementar zona intangible, reducir área explotación (2018) o mantener reservas petroleras bajo tierra (2023) del Yasuní; protección hídrica en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas; judicaturas constitucionales, etc.     

No les falta razón a quienes sostienen que el pueblo es el soberano y que es legitimo, necesario e importante consultarlo. Es cierto, así lo dicta una concepción democrática y un apego a los preceptos que dan cuenta de nuestra vida social.

Pero, ¿no habrá llegado el momento de repensarlo? De que habernos gastado 800 millones de dólares en consultas populares que no han servido para ser un mejor país, respetuoso de sus instituciones, que la administración de justicia funcione, que exista una mejor gobernabilidad, mejor seguridad ciudadana, menos delitos, entre otras bondades que deberían existir luego de habernos preguntado tantas veces sobre lo mismo.

En España, desde 1936 a la fecha, se han realizado 6 consultas populares nacionales y 10 entre autonómicas y municipales. Los 6 sobre temas de reforma política, ninguno sobre casinos, pelea de gallos o los toros.

Ha llegado la hora de darnos un baño de verdad.

Por Dr. Rafael Compte Guerrero

 

 

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