La conexión entre sueño, apetito y peso corporal

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Un buen descanso es vital para la salud, debido a que, es necesario para que el cuerpo cumpla con sus funciones correctamente.

Hoy en día las personas presentan mayores dificultades para lograr un sueño reparador debido a diferentes factores, lo cual puede desencadenar enfermedades metabólicas que provocan alteraciones hormonales. Es decir, cuando la melatonina se encuentra baja es difícil conciliar el sueño y por ende aumenta el apetito debido a que desregula la grelina que estimula el apetito y la leptina que promueve la saciedad, en consecuencia, la persona come más y el cuerpo almacena más grasa corporal y visceral incitando un aumento de peso.

Solemos practicar hábitos por costumbre muchas veces sin la conciencia de que pueden estar alterando y desbalanceando las funciones de nuestro cuerpo y a medida que pasa el tiempo con el envejecimiento aparecen las enfermedades repentinamente, ya que, no mejoramos nuestros hábitos a tiempo para prevenirlas. El sueño se puede ver afectado por factores como la edad, la genética, un ambiente inadecuado para descansar como ruido, luz y temperatura, estilo de vida con hábitos irregulares, consumo de sustancias como cafeína y alcohol, estrés, enfermedades físicas, condiciones de salud mental como ansiedad o depresión, el uso de dispositivos eléctricos, exceso de consumo de agua antes de dormir que interrumpe el sueño y consumo de comidas pesadas antes de dormir, entre otras.

La conexión entre sueño, apetito y peso corporal es innegable. Hay muchas consecuencias por la falta de sueño, por ejemplo, aumento de peso, dificultad para mantener dietas, cansancio y fatiga, menos motivación para hacer ejercicio y preparar comidas saludables, comer más alimentos hipercalóricos durante el día para compensar la energía que no recibió el cuerpo y la mente durante el sueño, deteriora la memoria y concentración, presión arterial elevada, aumento de glucosa en sangre, cambios de humor, debilidad del sistema inmunológico, inflamación y más. Estas consecuencias negativas envejecen y deterioran poco a poco la salud.

La solución es priorizar los buenos hábitos y realizar acciones que nos lleven a mejorarlos cada vez más. El cuidado del sueño es importante porque es una necesidad para el cuerpo descansar bien y recuperarse para poder mantenerse saludable, por lo que, no dormir es sinónimo de envejecimiento acelerado a nivel celular, cerebral y físico. Todo aquello que obstaculice un buen descanso debe ser tratado con la ayuda de un médico, psicólogo y nutricionista, ya que, puede haber algo físico, mental e incluso nutricional en el que los alimentos que ingerimos pueden estar causando dificultad para dormir.

Tratar la falta de sueño y regular las hormonas es posible con una buena nutrición, es decir darle al cuerpo los nutrientes que necesita y evitar deficiencias puede mejorar el cuadro. Incluir alimentos ricos en triptófano, vitamina D, melatonina y magnesio son importantes, entre los cuales están plátanos, cerezas, leche, pescado azul, kiwi, frutos secos, huevos, champiñones, vegetales de hojas verdes, garbanzos y lentejas; también en ciertos casos se podría considerar la suplementación. Encontrar el balance no siempre es fácil, alimentarnos correctamente es una parte, pero no olvidemos que la salud se cuida de forma integral, no dudemos en buscar asesoría y empezar a practicar buenos hábitos con constancia para mejores resultados. Dormir 7 a 8 horas debe ser una prioridad.

Por Melissa Coto nutricionista  @melcoto_

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