El paso de la guardería a la escuela representa uno de los primeros grandes cambios en la vida escolar de un niño.
Este proceso marca el inicio de una etapa de mayor autonomía, estructura y nuevas interacciones sociales. Un estudio publicado por UNICEF advierte sobre la importancia de las transiciones educativas para garantizar el bienestar emocional y el desarrollo cognitivo del niño, mediante un acompañamiento adecuado que fortalece la autoestima, la capacidad de socializar y la disposición hacia el aprendizaje formal.
Ante esta realidad, expertos en temas educativos comparten recomendaciones para una transición bien acompañada:
- Anticipar el cambio de manera positiva: Los niños se adaptan mejor cuando comprenden lo que va a ocurrir. Es importante hablarles con anticipación sobre la escuela, mostrarles fotos, contarles cómo será su día y transmitirles entusiasmo. Evita frases como “ahora empieza lo serio”, que pueden generar temor o presión.
- Validar emociones y acompañar sin minimizar: Es normal que los niños expresen nervios, tristeza o incluso enojo en esta etapa. Acompañar implica validar lo que sienten y no restarle importancia. Frases como “sé que te da un poco de miedo, pero estaré contigo en todo el proceso” ayudan a generar confianza y seguridad.
- Generar rutinas previas similares a las escolares: Comenzar a estructurar horarios de sueño, alimentación y juego unos días antes del inicio escolar permite que el niño se adapte progresivamente al ritmo que tendrá en la escuela. Esto reduce el impacto del cambio.
- Mantener una comunicación activa con los docentes: Conocer al docente, compartir información relevante sobre el niño (gustos, miedos, hábitos) y mantener un canal abierto con la escuela ayuda a generar un entorno de confianza que favorece la adaptación.
- Despedidas breves pero afectivas: Al dejar al niño en la escuela, evita alargar demasiado la despedida. Un ritual corto pero amoroso (una frase, un abrazo, una señal) ayuda al niño a sentirse seguro y saber que el reencuentro está garantizado.
Convertir este cambio en una experiencia positiva requiere tiempo, empatía y un trabajo en conjunto entre adultos y niños.
Fuente Innova Schools
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