Investigaciones recientes encontraron microplásticos en el cerebro, sangre, pulmones, hígado, placenta y hasta en la leche materna.
Los microplásticos son partículas diminutas de plástico que miden generalmente menos de 5 milímetros, los cuales provienen de la degradación de plásticos más grandes o los que son fabricados así para productos. Muchas veces no los vemos, pero están ahí contaminando el medio ambiente, a su vez son ingeridos por la fauna y llegan al ser humano a través del agua, aire y alimentos, provocando mayor riesgo de problemas de salud y daños en el ecosistema.
El plástico hace muchos años era un material de uso escaso, sin embargo, actualmente lo encontramos en todos lados, con un crecimiento exponencial que ha generado una crisis ambiental global. La producción se ha duplicado entre el año 2000 y 2019 y se proyecta que siga creciendo, triplicándose para el 2060, según el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) causando daños en el planeta y la salud. La diferencia es tanta que según Our World in Data en el año 1950 la producción mundial era de 2 millones de toneladas y hoy superan los 400 millones de toneladas anuales, impulsado por su bajo costo y versatilidad. Es algo alarmante y preocupante debido a que si bien por un lado es útil su producción por otro lado la contaminación nos está afectando a todos debido a que estamos expuestos a microplásticos constantemente en nuestra cotidianidad.
Principales fuentes de contaminación con microplásticos en alimentos
- La sal suele ser empaquetada con plástico. De acuerdo a un estudio en 2023 la sal rosada de Himalaya contiene más microplásticos que la sal de mesa común.
- Las bolsitas de té en su mayoría están elaboradas con sacos de té hechos de plástico, por lo que estudios científicos hechos en Canadá reportaron que una sola infusión hecha con saco de té puede liberar millones de partículas de microplástico en el agua.
- El arroz es un alimento común en América Latina y Asia y podríamos estar consumiendo entre 3 a 4 miligramos de microplásticos en 100 gramos y hasta 13 miligramos de microplástico si el arroz es instantáneo.
- En los pescados y mariscos encontramos microplásticos debido a la contaminación del océano ya que estos pueden contener en sus cuerpos pequeños fragmentos los cuales pueden acabar en nuestros sistemas digestivos cuando los consumimos.
- El agua embotellada es muy común y la encontramos en todas partes del mundo. Lo ideal es consumir agua en envases reutilizables como botellas de vidrio o acero inoxidable, disminuyendo el uso de plástico y por ende la contaminación del planeta y de nuestro cuerpo.
¿Qué sucede con el microplástico que ingerimos?
Cuando consumimos alimentos envasados con plástico o bien sea porque están presentes en la misma comida como tal estamos teniendo mayor probabilidad de que terminen dentro de nuestro cuerpo. Investigaciones recientes los encontraron en el cerebro, sangre, pulmones, hígado, placenta y hasta en la leche materna. Por lo que, pueden tener un impacto negativo en nuestra salud ya que 1 de cada 4 plásticos químicos son considerados peligrosos causando problemas hormonales y predisposición al cáncer.
Soluciones prácticas para reducir el consumo de microplásticos
- Usar recipientes de cerámica, vidrio o acero inoxidable en vez de plásticos.
- Usar té al granel sin bolsitas para preparar infusiones.
- Usar botellas de agua de vidrio o acero inoxidable.
- Evitar consumir alimentos instantáneos que vienen listos para calentar en microondas.
- Evitar comprar alimentos envueltos en plástico, consumir la mayoría frescos y al granel para almacenarlos en recipientes reutilizables.
- Leer las etiquetas de los alimentos y bebidas de consumo frecuente.
- Utilizar tabla de cocina de vidrio y evitar la de plástico.
- Tener cuidado con calentar alimentos en envases de plástico debido a que el calor libera partículas de microplástico hacia los alimentos.
- Es recomendable usar ollas de cerámica, hierro fundido, acero inoxidable, vidrio o titanio puro y evitar las que tienen aluminio o antiadherentes sintéticos.
Pequeños cambios que podemos implementar diariamente harán una diferencia para evitar enfermedades crónicas. Por eso es tan importante observar con conciencia cada hábito que practicamos porque ellos nos traerán salud o enfermedad. Sin caer en obsesiones, pero con conocimiento que nos ayude a elegir mejor porque no se trata de hacer todo perfecto, pero con el cuidado y la prevención necesaria podremos mantenernos sanos.









