Del cónclave al Super Bowl, la coincidencia que saca una sonrisa

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Los Seattle Seahawks están programados para jugar el Super Bowl LX el 8 de febrero de 2026. Una curiosa coincidencia es que, desde principios del siglo XXI, cada elección de un nuevo papa ha sido seguida por la clasificación del equipo de Seattle para el partido por el campeonato de la NFL. Un giro inesperado entre el Vaticano y el fútbol americano

Con la atención puesta en el Super Bowl LX, el partido por el campeonato de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) de 2025 entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, programado para el 8 de febrero de 2026, una coincidencia bastante sorprendente cautiva tanto a los aficionados al deporte como a los curiosos. Desde principios del siglo XXI, cada vez que se elige un nuevo papa, los Seattle Seahawks se clasifican para el partido por el campeonato de la NFL del invierno siguiente, una serie de eventos que sin duda resultarán divertidos.

En 2005, tras la elección del Papa Benedicto XVI, los Seahawks llegaron al Super Bowl XL. En 2013, tras la elección del Papa Francisco, ganaron el Super Bowl XLVIII. Y en 2025, tras la elección del Papa León XIV, volvieron a asegurar su lugar en el Super Bowl LX. Aunque algunos lo ven como una «conexión divina», se trata, por supuesto, de una coincidencia curiosa más que de una regla inmutable: en las dos primeras ocasiones, el equipo solo ganó uno de sus Super Bowls.

León XIV, todo un deportista

Esta singular historia también destaca la personalidad del Papa León XIV, elegido en 2025 y el primer Papa norteamericano de la historia, cuyos gustos personales incluyen numerosas actividades deportivas. Mucho antes de su elección como el 267.º sucesor de San Pedro, se supo que León XIV era un entusiasta de los deportes: disfrutaba del fútbol americano, el béisbol y el tenis, deporte que practicaba con regularidad y en el que, según la prensa, poseía un excelente revés y un innegable espíritu competitivo.

Su apego al deporte no se limita a una simple actividad de ocio: ha subrayado a menudo, durante eventos como el Jubileo de los atletas, que la actividad física puede ser una escuela de vida, un lugar de donación y de solidaridad, que acerca a los hombres a sus hermanos y —para quien tiene fe— a la búsqueda espiritual.

Así, aunque la Iglesia nunca ha pretendido influir en el resultado de los acontecimientos deportivos, la coincidencia entre la elección papal y la presencia de los Seahawks en el Super Bowl sigue provocando sonrisas y, por unos momentos, uniendo las pasiones deportivas y las reflexiones espirituales del mundo contemporáneo.

Por Tess Barber/Aleteia
Foto www.seahawks.com

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