Del estudio del alma al estudio de la mente: Juan Huarte de San Juan, precursor y patrón de la psicología

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El 23 de febrero de 1575, la ciudad de Baeza (Jaén) fue testigo de la publicación de un libro destinado a revolucionar el pensamiento renacentista: Examen de ingenios para las ciencias.

Su autor, Juan Huarte de San Juan, planteó una tesis audaz para su época: las personas poseen habilidades naturales distintas y, por tanto, deben ser orientadas hacia los estudios o profesiones que mejor se adapten a su ingenio particular.

Nacido en 1529 en San Juan del Pie del Puerto (Navarra), Huarte es considerado andaluz de adopción. Su familia, de origen judío converso, se vio empujada por los constantes conflictos fronterizos entre España y Francia a trasladarse a Andalucía. Tras estudiar medicina en la Universidad Complutense de Alcalá de Henares, regresó al sur para ejercer en Linares y Baeza.

Fue allí donde gestó su obra maestra, el libro hispano más editado y traducido de su tiempo, con más de 82 reediciones en siete lenguas.

Innovación y conflicto con el poder

El Examen de ingenios no solo influyó en la ciencia, sino también en las letras. Se cree que Miguel de Cervantes modeló la psicología de Don Quijote basándose en las teorías de Huarte sobre el temperamento colérico y la “sequedad” del cerebro. No obstante, su enfoque racionalista le trajo problemas.

Al defender que el funcionamiento del alma depende de factores materiales y biológicos, Huarte desafió los dogmas de la Inquisición. Su obra fue incluida en el Índice de Libros Prohibidos, pues el Santo Oficio veía con sospecha la idea de que las diferencias humanas no se debieran a la voluntad divina, sino a la naturaleza física.

Huarte afirmaba:

“Dios crea todas las almas iguales; por lo tanto, las diferencias deben buscarse en la naturaleza y temperamento del cuerpo donde está el alma”.

Teoría de la inteligencia y neurociencia primitiva

Huarte propuso una clasificación de las ciencias basada en tres potencias del alma: memoria, entendimiento e imaginativa. Lo innovador fue su intento de localizar estas funciones en los ventrículos cerebrales, lo que le otorga el título de precursor de la frenología (teoría que más tarde desarrollaría Franz Joseph Gall, quien citó a Huarte expresamente).

“Allá dentro del celebro… hay tres pequeños senos o ventrículos los cuales bien mirados, todos tienen una misma composición y figura y los hizo naturaleza para ser órgano e instrumento cada uno de ellos para las tres potencias del alma racional”.

La teoría de los humores

Para explicar estas potencias, recurrió a la teoría de los humores de Hipócrates y Galeno, vinculando las capacidades mentales con tres cualidades físicas: la memoria requiere un ambiente húmedo, el entendimiento prospera en la sequedad y la imaginación se nutre del calor.

Bajo esta lógica, Huarte explicaba que un exceso de lectura y falta de sueño “resecaban el cerebro”, tal como le ocurrió al hidalgo de La Mancha, inclinándolo hacia una imaginación desbordada y delirante.

Proemio del Examen de ingenios, donde el autor Juan Huarte propone una ley para decidir los oficios en función de las capacidades. Biblioteca Nacional de España, CC BY

Un legado de modernidad

El pensamiento de Huarte de San Juan destaca por tres pilares de modernidad:

  1. Uso del castellano: rompió con el latín para divulgar el conocimiento entre la burguesía emergente.
  2. Método empírico: antepuso la observación y la experiencia al argumento de autoridad escolástico. Fue de los primeros en usar el término “ensayo” con un matiz cercano al experimento moderno.
  3. Orientación profesional: en su proemio dedicado a Felipe II, sugirió la creación de leyes para que cada ciudadano ejercitara solo aquel arte para el cual tuviera talento natural, sentando las bases de la selección de personal.

Distintas profesiones apropiadas para las personas según la predisposición de su alma. Elaboración propia a partir del ‘Examen de ingenios’ de Juan Huarte de San Juan. 

La naturaleza diversa de la mente humana

Aunque muchas de sus explicaciones fisiológicas han sido superadas, Huarte de San Juan sigue siendo un pionero. Es considerado el padre de la psicología diferencial, de la orientación profesional y un precursor de la eugenesia y la neuroquímica.

A pesar de que su influencia fue más profunda en autores europeos como Montesquieu o Rousseau que en la España de la Contrarreforma, su obra marcó el inicio de la perspectiva científica en nuestra tierra. Recuperar su lectura es reconocer que, ya en el siglo XVI, un médico navarro entendió que la clave de la armonía social reside en comprender la naturaleza diversa de la mente humana.

Roberto Álvarez Gómez/Profesor de Historia de la Psicología, Universidad de Almería
foto www.freepik.es

 

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