Blanca ha ofrecido ayunos y oraciones por la salud de Nico y está convencida de que León XIV puede contribuir a que el pequeño se recupere totalmente
La visita del Papa León XIV a España está despertando vida y esperanza en muchas personas. Blanca es una de ellas.
La preocupación por la salud de Nico, su nieto de 3 años, que sufre leucemia, la ha tumbado y lleva días agotada sin salir de casa para nada.
Sin embargo, cuando una amiga le habló de la posibilidad de ir a ver a León XIV, sintió que una luz iluminaba su oscuridad, y una fuerte determinación. “Si viene el Papa, de cabeza quiero ir”, dice a Aleteia con un hilo de voz.
Blanca se está esforzando para recuperarse y asistir a la vigilia de oración del 9 de junio de 2026 en el estadio olímpico de Montjuïc de Barcelona.
“Él no es un presidente, no es un príncipe, sino el representante máximo de Dios -afirma-. Es intercesor, el Señor nos lo dejó aquí para guiarnos, y cuando está ahí parece que uno se siente más protegido y escuchado por Dios”.
En el multitudinario encuentro del martes 9 de junio, los asistentes podrán confesarse y escuchar varias actuaciones, entre ellas la de la escolanía de Montserrat y el cantante Sergio Dalma.
Sobre las 8 de la tarde, llegará el Papa al estadio, realizará un recorrido en papamóvil por la pista interior, responderá a las preguntas de tres jóvenes y hará referencia a diversas partes del Evangelio.
En los últimos meses, Blanca ha estado sosteniendo a su familia con aportes económicos de su trabajo de limpieza de viviendas y oficinas, así como con su cercanía y su oración, ofreciendo prolongados ayunos por la salud de Nico.
El pequeño está recibiendo tratamiento desde hace 9 meses para una leucemia linfoblástica aguda tipo B en un hospital de Asunción.
Y aunque Nico estuvo una semana en coma y ha sufrido muchas dificultades, ahora se encuentra mucho mejor y la familia confía que pueda volver a casa en un mes.
Blanca agradece profundamente “a Dios, a la Virgen, a los santos, a los ángeles (especialmente a san Miguel), por escuchar nuestra oración”. Y sigue pidiendo “paciencia para poder orar y agradecer”.
Fuente Aleteia









