5 obstáculos silenciosos para ser tú mismo

¿Qué tanto te conoces y que tanto te eres fiel a ti mismo, incluso cuando estás frente a otros? Conoce estos 5 obstáculos silenciosos que podrían impedir tu autocuidado

ivimos en un mundo saturado de expectativas ajenas, consejos y ritmos acelerados que nos exigen estar siempre disponibles, productivos y conformes. En medio de tanto ruido exterior, la voz que casi siempre termina apagándose es la propia, haciéndonos a un lado.  

¿Te eres fiel a ti mismo? 

Ser fiel a uno mismo no es un acto de egoísmo ni un eslogan motivacional; es una necesidad básica de salud mental y coherencia personal. Implica confiar en tu criterio, trabajar en tus propios ritmos y respetarte a ti mismo sin las críticas de los demás. 

Mónica Muñoz explica en uno de sus artículos publicados en Aleteia que «la fidelidad es un apreciado valor que debe fomentarse en todos los ámbitos de la vida humana, por eso bien vale la pena evaluar si lo practicamos plenamente». Ya que si lo practicamos con nosotros mismos, lo haremos también con Dios y con el prójimo.

Para poder  recuperar esa autenticidad, primero hay que identificar las barreras internas y externas que nos alejan de ella. Estos son seis obstáculos clave que necesitas derribar.

1 Aprender a decir «no»

El miedo al rechazo o al conflicto nos empuja a complacer a los demás a costa de nuestra propia tranquilidad. Cada vez que das un «sí» por compromiso, por culpa o por encajar, te estás diciendo un rotundo «no» a ti mismo. 

No se trata de ser hostiles con los demás, sino de definir si esa acción o decisión va con tus valores, planes y deseos. Decir «no gracias» o «no puedo» no significa que estés traicionando a nadie, es un acto de autocuidado fundamental.

2 La trampa de la hiperproductividad

Una de las trampas en las que solemos caer casi sin darnos cuenta es ignorar la necesidad de parar, especialmente cuando nuestro cuerpo nos indica que necesitamos un descanso o cuando nuestra mente necesita un respiro. 

Las redes sociales y la sociedad nos han hecho creer que entre más productivos somos valemos más, pero también necesitamos descansar y es sano saber parar un momento cuando nos sentimos agotados en medio de la rutina.

Nuestro cuerpo siempre sabe cuando se encuentra en una situación incómoda o de peligro. Sentimos un retortijón en el estómago o una corazonada de que por ahí no es el camino que debemos tomar. Eso no es más que nuestra intuición mandándonos una alerta para protegernos. 

El detalle es que, muchas veces, solemos apagarla intentando «ser sensatos» o decirnos a nosotros mismos «no pasa nada» o «no es para tanto», cuando en realidad nuestro cuerpo nos está advirtiendo. Confiar más en nosotros mismos, habla de respetarnos cuando sentimos que simplemente algo no encaja. 

4 Observa y cuida tu diálogo interno

Este punto es primordial, ya que la percepción que tenemos de nosotros mismos y la manera en que nos dirigimos a nosotros mismos afecta de manera positiva o negativa diferentes áreas de nuestra vida. Pequeños cambios hacen la diferencia. Comienza cambiando la crítica autodestructiva por un lenguaje más positivo, amable y comprensivo. 

5 Se coherente a tus valores

Hay ocasiones en las que nos hacemos menos a nosotros mismos al momento de aceptar lo que los demás ven “normal”. Sin embargo, si algo no va con nuestra personalidad, valores y fe, no debemos hacerlo. 

Que cada decisión que tomes esté siempre encaminada conforme a lo que piensas, crees y sientes sin traicionar tus principios por complacer a los demás. Si algo no va con tus valores no te obligues a hacerlo.

El retorno para florecer

Recuperar tu autenticidad no sucede de la noche a la mañana; es un entrenamiento diario a base de microdecisiones durante cada día. 

fuente aleteia
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