La vida no se jubila

Los algoritmos nos conocen más de lo que imaginamos. No recuerdo exactamente qué estaba buscando en Instagram cuando apareció ante mí una mujer de 70 años que recorría el mundo sola. Se llama Sania Jelić, es croata y comparte sus aventuras a través de Silver Traveler, un proyecto nacido de su pasión por los viajes.

Su nacionalidad despertó inmediatamente mi interés. En agosto viajé a Croacia con mi hija para conocer la tierra de donde partió mi bisabuelo, quien emigró a Ecuador en el siglo XIX.

Seguí explorando sus publicaciones y descubrí que era embajadora del Desafío Santalucía Seniors, una iniciativa que invita a personas mayores de 65 años a participar en expediciones que desafían muchas de las ideas que tenemos sobre la vejez. Quise conocerla y la invité a conversar en Gente Grande.

Sania vive en España y dedicó buena parte de su vida profesional al turismo. Durante nueve años dirigió la Oficina de Turismo de Croacia en España. Viajar formó parte de su trabajo y sigue siendo una de sus grandes pasiones.

Durante nuestra conversación contó una experiencia que quiero destacar. Un viernes, me dijo, era una mujer acostumbrada a recorrer el mundo. El lunes, después de jubilarse, comenzaron a cuestionarle sus planes de seguir viajando sola. Tenía 66 años y ahora pertenecía oficialmente al segmento de personas mayores.

En apenas un fin de semana no había cambiado su experiencia. La capacidad para organizar viajes permanecía junto con su deseo de conocer otros lugares. Lo que había cambiado era la manera en que los demás la miraban.

Esta anécdota ilustra una de las expresiones más frecuentes de edadismo: atribuir capacidades, limitaciones o comportamientos a las personas únicamente por su edad. La jubilación, que debería representar una transición en la vida laboral, termina convertida muchas veces en una frontera simbólica que parece determinar lo que podemos seguir haciendo.

Sania no necesitaba convertirse en otra persona después de jubilarse. Quería seguir siendo ella misma, ahora con mayor libertad para viajar por placer.

Me interesó especialmente su manera de comprender la longevidad. Hoy hablamos con frecuencia de las décadas que muchas personas pueden vivir después de jubilarse. Sania propone cambiar la perspectiva. En lugar de preguntarse qué hará durante los próximos treinta años, prefiere preguntarse qué quiere hacer ahora, a qué desea dedicar su tiempo.

Esa disposición conecta con lo que los psicólogos Edward Deci y Richard Ryan denominan motivación intrínseca: el impulso de realizar actividades por el interés y la satisfacción que encontramos en ellas. La curiosidad nos mueve a descubrir posibilidades que antes no habíamos considerado.

Sania dice que la zona de confort es uno de los principales enemigos de la curiosidad. Entiendo su preocupación. Las rutinas nos aportan seguridad y estabilidad, pero cuando se convierten en la única manera de vivir pueden limitar nuestra disposición a descubrir algo nuevo.

En su historia hay otro personaje que me llamó la atención: su hijo. Él la anima a perseguir sus sueños, la invita a no quedarse instalada en las quejas por los achaques y la impulsa a aprovechar las posibilidades de la tecnología.

Es una hermosa inversión de los papeles que solemos atribuir a las relaciones entre padres e hijos adultos. En lugar de advertirle sobre todo lo que podría salir mal, su hijo la alienta a confiar en sus capacidades. No decide por ella. La acompaña desde el reconocimiento de su autonomía.

Sania insiste en la importancia de mantener su “independencia tecnológica”. Familiarizarse con las aplicaciones y aprovechar las herramientas digitales le permite organizar sus viajes y desenvolverse con mayor libertad.

Si bien su historia es admirable, considero importante destacar que su experiencia como viajera no debe convertirse en un nuevo mandato sobre cómo envejecer. No todos deseamos recorrer el mundo ni necesitamos emprender grandes aventuras. La libertad consiste precisamente en poder elegir aquello que tiene sentido para cada uno.

Llegué a Sania gracias a un algoritmo. Ella me recordó que internet es un gran aliado para viajar. Después de escucharla, pensé que también puede ser un gran aliado para ese maravilloso viaje que es la vida.

Puedes ver la entrevista completa en https://www.instagram.com/p/De6o3LBCefF/

Psic. Alexandra Landázuri Savinovich
Conductora de Gente Grande, programa de radio y podcast
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