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La familia es un núcleo de amor, y aunque la estructura familiar ideal está conformada por ambos padres, las circunstancias de la vida a veces llevan a modelos monoparentales en las que solo está presente uno de los padres. 

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) entre el 30% y el 50% de los hogares monoparentales en América Latina son sostenidos por mujeres. En Estados Unidos y Europa la cifra es menor, pero sigue siendo un número importante.

Saberse la principal responsable de la familia es un compromiso importante y a veces es una carga muy fuerte para quienes deben proveer el sustento de la familia y educar a los hijos al mismo tiempo.

Aquí algunos de esos retos y algunos apuntes para intentar superarlos:

  1. Buscar una red de apoyo: un dicho muy antiguo dice que para educar hijos se necesita una tribu. Esto es aún más cierto en los hogares monoparentales. Buscar apoyo en la familia, amigos o hasta en la parroquia es necesario para poder cubrir aquellas necesidades a las que a veces no se puede llegar. Tiempo con las abuelas, tíos o primos, apoyo en la educación de los hijos o incluso apoyo material siempre sea importante para el sano desarrollo de la familia.
  2. Hacer de los limones, limonada: en la mayoría de los casos esta situación no es la ideal o deseada, pero si existe un cambio de actitud y se aprende a ver la realidad con otros ojos muchas cosas pueden cambiar. Aprender a valorar la fortaleza con la que sostienen a su familia y saber que están haciendo un trabajo magnífico a pesar de las dificultades, ayuda a enfrentarse a los problemas con otra perspectiva.
  3. Fomentar la corresponsabilidad en la familia: una familia es un sistema en el que todos tenemos un rol y debemos colaborar. Enseñar temprano esto a los hijos es fundamental, sobre todo en hogares monoparentales. Los hijos deben, a su nivel y correspondiente a su edad, tener pequeños encargos en la casa de los que sean enteramente responsables. No se debe ver como un “ayudar a mamá” sino mas bien como una responsabilidad individual que tienen con su familia por formar parte de ella.
  4. Identificar las necesidades más complejas de la familia: las carencias ante la ausencia del padre o de la madre; como la necesidad de una conversación con él o con una figura de su mismo sexo; una actividad concreta que algún hijo necesita… Hay que librarse de victimismos o heroísmos y reconocer que hay algunas cosas a las que no se puede llegar. Si se reconoce será mucho más fácil resolverlo sin culpas ni golpes de pecho. La estabilidad y desarrollo integral de los hijos siempre debe ser prioridad. 

La sociedad tiene también una deuda con estos hogares monoparentales. Estamos obligados a ser apoyo y sostener con nuestra compañía, amistad y apoyo a estas mujeres, y algunos hombres, que con mucha valentía hacen lo posible por sacar una familia adelante. Valorar la vida supone, no solo defenderla en casos extremos, sino aprender a ver en los demás aquellas dificultades que pueden hacerla más difícil e identificarnos con ellas.

Vía Aleteia 

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