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«Me siento solo»: ¡Jesús nos enseña cómo vencer la soledad! Te recordamos que Cristo siempre está a tu lado.

Jesús mismo, antes de iniciar su gran ministerio, pasó 40 días en el desierto. Ahí, en ese lugar de silencio, pobreza, despojo y desolación, nos enseña como vencer la soledad y la tentación. En el desierto, es donde precisamente nos encontramos cara a cara con Dios.

Jesús fue tentado en medio de la soledad del desierto, así como también lo experimentamos nosotros. Él nos enseña a rechazar tajantemente las tentaciones del enemigo y nos reafirma que su palabra también alimenta (Lucas 4, 1-13).

Una idea para no sentirnos solos es saliendo de nuestra zona de comodidad, siendo valientes y atreviéndonos a encontrarnos con el otro. Otra idea evidente es viviendo en comunidad, somos seres creados para relacionarnos unos con otros y compartir, no es necesario todo el tiempo estar rodeado de personas, ni estar con grandes cantidades de gente. Todo en su justa medida, se trata de aprender a estar solo, y también entender que la compañía de personas que edifiquen mi vida es necesaria.

 

 

Vencer la soledad es posible

Es esencial tener una estrecha relación con Dios, saber que se hizo carne en la persona de Jesús. Por eso entiende mis luchas, fracasos y aplaude conmigo mis logros, que son también suyos cuando nos dejamos llevar por Él y su voluntad. Cualquier instante y punto en que te encuentras en la vida, es propicio para iniciar esta relación.

Y por último, una máxima es servir. La soledad se vence untándote del otro, acercándote en sus alegrías y también en sus tristezas. Se vence sintiendo la piel llagada de tu hermano, así como celebrando la gloria de la victoria. Como nos dijo la madre Teresa de Calcuta: «El que no vive para servir, no sirve para vivir».

¿También has pensado «Me siento solo»? Compártenos tu experiencia en los comentarios.

 

 

Escrito por: Diana Yepes, Escritora vía Catholic-Link.

 

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