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Lo que define nuestro futuro es nuestra actitud, determinación y sentido de resiliencia. Por eso si nos lo proponemos, las puertas se abren.

Es fácil optar por lo seguro, por lo cotidiano, pero es más satisfactorio encontrarse con lo desconocido, buscar nuevas alternativas y sentir esa felicidad de alcanzar un nuevo logro.

Es complicado construir el camino al éxito, pero tampoco es imposible, pues aquello implica realizar pequeños esfuerzos que involucran desaprender y equivocarse. Nuestra naturaleza y sentido de supervivencia nos incitan a alejarnos del fracaso, pero si tuviésemos más ganas de explorar como niños y de arriesgarnos a una nueva aventura, lograríamos construir un camino que nos conduciría a la prosperidad, y que reflejaría nuestras fortalezas.

La juventud está llena de ideas y conocimientos, lo cual nos lleva a la reflexión sobre por qué, si podemos crear algo, nos limitamos a querer pertenecer, puesto que estamos signados con ese «GRAN NO», impuesto por la sociedad, que nos imposibilita ir más allá, y que estanca nuestros sueños.

Pero, en realidad, somos nosotros quienes definimos nuestro camino; son nuestros errores y fracasos los que nos harán crecer como personas. Por lo tanto, está bien equivocarse, probar, y disfrutar, y es importante, además, intentar y confiar, ya que esa es la única forma de saber si algo funcionará o no.

Durante este tiempo de cambios repentinos, provocados por la pandemia, se ha podido notar que adoptar medidas y pasar de la intención a la acción es fundamental para conseguir buenos resultados.

Bajo este escenario, muchos han dicho tener la clave del éxito, pero pocos se han atrevido a poner en práctica dichas recetas. En lo que coincidimos quienes lo intentamos —en lo personal, desde el campo educativo— es que existen varios factores que determinarán el éxito no solo al emprender un proyecto o negocio, sino también al crecer.

 

 

Claves que nos ayudarán a abrir puertas

Las siguientes son algunas de las claves que nos han permitido sobrellevar la nueva realidad educativa, y que son aplicables para la vida:

La pasión

Educar a una infancia y juventud libres, con valores humanos, capaces de crecer y crear su propia visión del mundo, nos ha permitido a mí y a todos los profesores continuar con nuestra labor educativa.

Como joven, considero que la pasión posibilita nuestra permanencia en todo proyecto; arriésgate con algo que te haga sentir dichoso, pues aquello es un aliciente para no decaer.

 

 

La creatividad

Solemos pensar que todo está hecho, que las necesidades están cubiertas y que no hay más plazas ni más requerimientos. Sin embargo, es importante ir más allá, buscar y descubrir las necesidades de la sociedad, pensar en poder servir, en cómo poder ayudar y en qué innovar.

En el campo de la educación, los profesores debemos ser capaces de juntar las metodologías existentes para crear nuevas estrategias que nos permitan llegar a los estudiantes, ofreciéndoles una educación de calidad que cumpla con su expectativas.

Establece objetivos

Ayudar a que nuestros niños y jóvenes desarrollen competencias y habilidades para la vida ha sido fundamental en mi labor como educadora; potenciar su desarrollo integral es definitivamente una necesidad, pues la meta que tengo es formar líderes humanistas.

Por eso, considero que establecer objetivos es fundamental dentro del proceso educativo, pero no hay que olvidar ser realistas y vivir el presente; es importante escalar de manera firme, sin olvidar quién eres y teniendo siempre en cuenta que los profesores vivimos para servir.

Capacítate

Todos los ámbitos de nuestras vidas sufren cambios; lo que sabemos hoy, no es una constante. Atrévete a elegir el cambio y a asumir nuevas realidades, y no permitas que el tiempo sea una excusa para conocer las nuevas tendencias de la sociedad; infórmate, conoce nuevos paradigmas y reconstruye tus pensamientos a favor de dichas tendencias.

Incrementa tu productividad invirtiendo en ti y en tu desarrollo personal. Ánimo, ¡no te rindas!

 

JÓVENES ABRIR LAS PUERTAS 4

 

Escrito por: María Paola Guerrero, Exalumna Escuela de Educación, UEES.

 

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