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Claves para mantener las finanzas familiares saludables en tiempos de crisis.

Las finanzas familiares afectan al matrimonio, la armonía en la vida conyugal y la salud mental de los diferentes miembros de la familia. Por eso, para Christian Restrepo, economista y jefe administrativo del Instituto de La Familia, indica que la coyuntura económica actual, caracterizada por una inflación y el precio del dólar en niveles históricamente elevados, disminuye el nivel adquisitivo de las familias y representa una amenaza de recesión global que, de materializarse, afectaría la capacidad de los países para crear y mantener empleos.

Además, Restrepo dice que surge la necesidad de diseñar un presupuesto familiar para tiempos de crisis, en el que los recortes dialogados y consensuados de gastos superfluos y el ahorro han de ser fundamentales.

Por su parte, Jeffrey Hill, profesor invitado de la Brigham Young University (Estados Unidos) al Instituto de La Familia, dice que: “Los esposos deben aprender a comunicarse de manera efectiva sobre las finanzas. Deben tener un tiempo regular destinado a revisar el presupuesto y los gastos juntos, semanal o quincenalmente”.

“Con el diálogo, se pueden concretar las aspiraciones del proyecto de vida familiar y los recursos necesarios para alcanzarlas; en últimas, el dinero es un medio para alcanzar aquello que la familia sueña y se propone”, añade Restrepo.

También, las finanzas afectan al matrimonio y hay estrategias para controlarlas; en esta circunstancia, la relación entre padres e hijos cambia. Restrepo dice que: “Los apretones económicos pueden generar resistencia en los hijos, pero son oportunidades maravillosas para formalos en virtudes, como el desprendimiento de lo material, la humildad y la generosidad”.

Para que haya armonía en el hogar, sobre todo en momentos de incertidumbre, Hill cita la confianza. Para ello, el experto recomienda mantener la transparencia financiera: no esconder gastos o deudas entre sí.

 

 

Recomendaciones para mantener finanzas familiares saludables

  • Llevar registro de los ingresos y los gastos.
  • Incluir en el presupuesto los gastos que se repiten mes a mes y los eventuales, como regalos de cumpleaños, impuesto predial y seguros.
  • Crear un ahorro que funcione como fondo de emergencias.
  • Controlar los gastos hormiga, como agua embotellada, chicles y tinto.
  • Salir a comprar ropa o a mercar con una lista en la mano. Así, nos guiamos por nuestras necesidades y no por las emociones y antojos del momento.

 

 

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