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Diego Armando Maradona falleció este miércoles 25 de noviembre a los 60 años de edad. En su vida tuvo el mundo a sus pies pero los excesos le pasaron factura al final.

Hablar de Diego Armando Maradona es describir a uno de los más grandes jugadores de fútbol de la historia. En la cancha era un verdadero capitán, un referente, alguien en quien confiar y alguien que se hacía querer.

No obstante, fuera del terreno de juego vivía una realidad distinta, marcada por los excesos y adicciones las cuales a la larga le pasaron factura.

El referente máximo del fútbol argentino Diego Armando Maradona nació el 30 de octubre de 1960 en un barrio humilde llamado Villa Fiorito, en el partido bonaerense de Lanús. Empezó a jugar al fútbol a los 9 años en el equipo infantil Los Cebollitas. En 1976, a los 15 años, fue contratado por Argentinos Juniors, un importante club de primera división. Un año después fue convocado para jugar en la selección nacional. Le decían «el pibe de oro» («el muchacho de oro»).

 

 

Tocando el cielo con ambas manos

Maradona a los 17 años, ya era uno de los 25 mejores jugadores argentinos, pero no estaba maduro lo suficiente como para formar parte del equipo que consagró a la Argentina como campeón del mundo en la copa que el país organizó en 1978. En el año siguiente, Diego fue el capitán del equipo que ganó el mundial sub-20 en Japón.

Ya en 1980, fue vendido al Boca Juniors, uno de los equipos más grandes de Argentina, y dos años más tarde al Barcelona de España, por una cifra récord.

En el Mundial de 1982 en España, la performance de Diego Maradona dejó bastante que desear. Ya en 1984, el Napoli de Italia lo contrató y allá tuvo un desempeño brillante, conquistando dos campeonatos italianos (1987 y 1990), una Copa Italia (1987), una Copa UEFA (1989) y una Supercopa Italiana (1990).

Su auge como jugador fue en la Copa del Mundo de 1986 en México, cuando condujo la victoria de la selección argentina sobre Alemania (3-2) en la final.

En el mismo mundial, un inspirado Maradona anotó en el partido ante Inglaterra por los cuartos de final dos de sus tantos más memorables: el gol de mano que pasó a la posteridad como «la mano de dios», y la jugada que años después sería elegida como el «gol del siglo»: partiendo del círculo central, eludió a 5 adversarios y también al arquero antes de clavar la pelota en el arco.

En la Copa del Mundo de 1990 en Italia, Diego Maradona llevó a la Argentina a la final, pero se tuvieron que se conformar con un segundo puesto, cayendo por 1-0 ante Alemania.

 

 

Un infierno llamado excesos y adicciones

La relación de Maradona con las drogas se hizo pública por primera vez en 1991, cuando fue expulsado del Napoli tras fallar en un test antidoping por uso de cocaína. Regresó entonces a España, jugando por el Sevilla, y luego a la Argentina para jugar por el Newell’s Old Boys.

Su problema con las drogas volvió a ser una pesadilla en el Mundial de 1994 en los Estados Unidos. Allí, el antidoping detectó que Diego Maradona había utilizado la sustancia ephedrina y, en consecuencia, la FIFA le prohibió jugar por un año.

En 1995, volvió como jugador a Boca Juniors y estuvo en el club hasta retirarse definitivamente de las canchas el 30 de octubre de 1997, día de su cumpleaños número 37.

En el 2000, sufrió una recaída y fue internado en una clínica de rehabilitación en Cuba, donde terminó viviendo por varios años. El esperado partido de despedida recién se realizó en noviembre del 2001, en un estadio La Bombonera repleto de estrellas del fútbol y de fieles adoradores.

En 2005, recuperado y de vuelta a la Argentina, presentó su propio show televisivo, «La noche del 10», donde entrevistó a grandes invitados nacionales e internacionales, como Pelé (eterno rival), Xuxa, Roberto Bolaños, Fidel Castro y Mike Tyson.

En 2008, aceptó el desafío de dirigir a la selección argentina, llevando el equipo albiceleste a los cuartos de final del mundial de Sudáfrica de 2010.

El «crack» publicó dos libros: «Yo soy el Diego», una autobiografía escrita en 2001 cuando vivía en Cuba, y «México 86. Mi Mundial, mi verdad. Así ganamos la Copa», lanzado en 2016 en conmemoración por los 30 años del último mundial conquistado por la Argentina.

 

 

Su muerte y reflexiones sobre ella

El Antonio Rimassa Chiriboga, experto en adicciones, indica que para hablar de Maradona, su fama, sus adicciones, su vida y su muerte, hay que centrarnos en que como profesional tuvo el mundo a sus pies, pero contrario a esto, tuvo una vida caótica y desordenada desde muy joven.

«En el año 1987 – 1990 cuando estuvo en el Napoli de Italia cayó en el consumo de drogas, comenzó a consumir cocaína y con transcurrir de los años manifestó problemáticas de conflicto por consumo de drogas, por lo cual tuvo muchas demandas en Europa y por ende muchos problemas», expresa el experto.

Rimassa comenta que ya en el Mundial de Estados Unidos de 1994 (último mundial de Maradona), en el partido contra Nigeria tuvo un examen antidoping, el cual resultó positivo, por lo cual la FIFA acabó con su carrera. De ahí para delante todos veían a Diego como una persona que tenía problemas con las drogas.

A decir del especialista al problema de las drogas también se sumaron otros conflictos en la vida de Maradona, por ejemplo los periodistas que lo seguían a todos lados, lo que se puede interpretar como acoso, lo cual generó más problemáticas para el ex astro del fútbol mundial.

«En la última década a través de las redes sociales fue notorio ver imágenes de Maradona deteriorado, ya con sus estructuras dañadas, con su mecanismo de defensa frontal totalmente comprometido en el racionamiento espacial, geográfico y situacional… lo vemos ya en problemas de articulación del lenguaje, vemos que ya no puede hablar con facilidad, se queda trabado, le hacían preguntas de comprensión sencilla y no las puede responder y más», expresa Antonio Rimassa.

 

 

¿Cómo Maradona llegó a este final?

Para Rimassa el que Maradona terminara como terminó es debido a problemas estructurales no resueltos desde la infancia, a los cuales se les busca soluciones de manera equivocada con el consumo de drogas.

«Las personas en general que pasan por esta severa problemática pueden salir de la misma buscando ayuda, rindiéndose y aceptando que esto es una enfermedad, para la cual ya hay protocolos establecidos para ser tratada, tal como hay pasos a seguir como cualquier otro mal de salud que nos esté afectando», comenta el especialista.

El experto en adicciones afirma que la o las personas que siguen y cumplen al pie de la letra los protocolos para tratar las adicciones, paran y salen de ellas (las vencen), y pueden seguir una vida totalmente normal, como sucede como con cualquier otra enfermedad, tal que se la compara con tres patologías: diabetes, asma y alergias, las cuales junto con las adicciones tienen en común que son de larga data, ninguna tiene cura, pero tienen tratamientos para detenerlas, se puede llegar a controlar todas esas sintomatologías.

«Maradona lamentablemente él no se sometió a tratamientos ni seguimientos, es por ello que tuvo dos o tres internamientos y estuvo recayendo muchas veces en lo mismo, provocando que su vida se vaya deteriorando tanto que luego el resultado haya sido este, su muerte… de hecho es muy dudoso que falleciera por un paro cardiorespiratorio… pero es entendible que un cuerpo y organismo deteriorados por tantos años de consumo de alcohol y drogas, ya no aguantaran más», finaliza Antonio Rimassa.

«La pelota no se mancha», Diego Armando Maradona.

 

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