Este 10 de setiembre se cumple el primer aniversario del asesinato de Charlie Kirk, activista y líder americano que -a los 18 años- fundó la organización Turning Point USA (TPUSA), dedicada a inspirar a las nuevas generaciones a defender la libertad, la verdad y la belleza en la cultura del mérito que busca prosperidad y paz mediante valores conservadores tradicionales judeocristianos.
Luego de 15 años, TPUSA tiene presencia en más de 1,500 universidades en EE. UU. y alrededor del mundo y más de 12,000 grupos de fe, reuniendo a millones de jóvenes alrededor de estas ideas fundamentales como la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la existencia de sólo 2 sexos y sus roles tradicionales, la libertad de expresión, la decadencia de la educación superior y la necesidad de defender las fronteras y la propiedad privada.
Además de liderar campañas de recaudación de fondos para apoyar candidatos republicanos, en las que contribuyó millones de dólares y entusiasmó a una generación entera a interesarse por la política y su impacto en la vida cotidiana, visitaba decenas de universidades cada año para sentarse a debatir abiertamente con quienes quisieran exponer libremente sus ideas, pues creía que la sociedad debe poder discutir pacífica y respetuosamente cualquier opinión contraria. Solía decir que, cuando perdemos esa habilidad, es cuando la violencia aparece, porque sin diálogo la desconfianza, el temor y la ira toman su lugar.
Fue justamente en ese contexto, una mañana del 10 de setiembre de 2025 mientras iniciaba uno de estos eventos masivos en una universidad de Utah al aire libre, que un francotirador lo asesinó a sangre fría ante miles de estudiantes. Kirk, a sus 33 años, era padre de una niña de 3 y un niño de 1 con su esposa Erika. Su homicidio causó un enorme impacto en las esferas políticas, académicas y sociales, pues fue claramente un atentado contra la libertad de expresión, un verdadero delito de odio. El sospechoso, aún en juicio, es un perturbado joven de 23 años que lucha con un trastorno de identidad sexual. Los videos de cámaras de seguridad, sus huellas y ADN en el lugar del crimen, el rifle y municiones, bien como la confesión a su pareja sentimental son evidencias más que suficientes para el fiscal y, ojalá, para el jurado.
A su memorial acudieron decenas de miles de personas de todo el país, bien como el Presidente y Vicepresidente de EE. UU., muchos de sus ministros de estado y otras autoridades. Su asesinato solamente amplificó su mensaje; sus videos acumulan 1.4 billones de visualizaciones, otros personajes de la esfera mediática se sumaron a su organización para continuar su legado, las aplicaciones para formar nuevos capítulos universitarios se multiplicaron exponencialmente en todo el mundo.
Era y es inconcebible que un individuo adoctrinado por la izquierda progresista que abandera la “tolerancia” decida que su único y mejor camino era asesinar a quien justamente abría el micrófono para escuchar a la otra parte. Kirk no insultaba ni maltrataba a sus interlocutores, exponía sus argumentos con solidez y estructura, apoyados en cifras y datos objetivos; tampoco escondía sus creencias, por el contrario, luego de dar articuladas explicaciones basadas en la razón y la lógica, la Constitución y las leyes, la ciencia y estadística, era transparente sobre sus motivaciones religiosas y su firmeza en la fe. De familia presbiteriana, era un cristiano evangélico casado con una católica a quien se veía acompañando a Misa frecuentemente. La receta perfecta para despertar el odio de quienes viven lejos de la Verdad.
Es un verdadero mártir.
Hay muy pocos hoy que se atreven a decir la verdad por no ser políticamente incorrectos, para no perder amistades ni ser excluidos del circulo familiar. Cuesta confrontar a los demás aun sabiendo que están en un error esencial, preferimos evitar el conflicto y ciertamente carecemos de la voluntad para investigar las respuestas y cifras necesarias para defender lo que creemos. Vivimos en la comodidad de una aparente paz en la que nos dejamos atropellar por el mundo, sin notar que cuando no tengo una filosofía propia bien asentada en mi mente y mi corazón, con mucha facilidad se cuelan las filosofías del mundo y, sin darme cuenta, las asimilo y acabo viviéndolas. Es hora de cambiar eso, por nosotros, nuestras familias y nuestro país.
POR PABLO MOYSAM D.
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