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“Aceptamos el amor que creemos merecer” y quizás si nos ponemos a reflexionar sobre ¿qué aceptamos en nuestras relaciones realmente?

¿Has sentido miedo alguna vez de decir algo en voz alta, porque sientes que al decirlo se volverá más real y ya no habrá vuelta atrás? Yo sí lo he sentido, y de eso quiero platicarte hoy.

Estas semanas he tenido momentos de mucha reflexión sobre mis relaciones de noviazgo pasadas: quería comprender por qué aceptaba siempre migajas de amor, y no aspiraba a un amor verdadero y grande.

¿Por qué por tantos años bajé mis estándares de una relación? ¿Qué pasaba dentro de mí? Después de horas de silencio, mucha escritura libre y pláticas conmigo misma, concluí que tantas veces me había conformado con migajas de amor porque me daba miedo aceptar que quería y merecía algo más: quería un amor verdadero.

Me daba miedo aceptarlo, porque sentía que yo no era lo suficientemente valiosa como para encontrar a un hombre que me pudiera amar de esa manera. Mi mente entendía que yo era valiosa, pero mi corazón no se lo terminaba de creer. Por eso nunca lo dije en voz alta. Por muchos años tuve miedo de aceptar que yo quería un amor verdadero.

Muy dentro de mí lo sabía, pero por miedo y desesperación de no encontrar a esa pareja con la que pudiera vivir un amor así, me conformé. Hoy puedo decirte que fue Dios quien me ha ayudado a comenzar a verme a través de su mirada, para poder reconocerme como amada, suficiente y valiosa. Hoy, por fin puedo aceptar y entender que fui creada para un amor grande, un amor que revolucione el mundo.

 

 

De verdad merecemos un amor real

Si tú has estado o estás en una situación parecida, si tú también te has conformado con migajas de amor por miedo, inseguridad, desesperación o mentiras de identidad como «no soy suficiente» o «no soy merecedor de un amor real», quiero compartirte tres cosas. Tres cosas que a mí me ayudaron a entender, tanto con mi mente como con mi corazón, el amor para el cual fui creada:

Identificar heridas y mentiras de identidad

Es muy probable que el no sentirte merecedor de un amor real, o el miedo a nunca conseguirlo, venga de una herida que aún no has sanado. Es necesario, entonces, que puedas identificar esa herida emocional y las mentiras de identidad por las que has optado como creencias centrales a raíz de esta herida.

Algunos ejemplos de mentiras de identidad son: “no soy suficiente”, “no soy amado”, “no soy valioso”. Esto lo puedes identificar, idealmente, a través de un proceso psicoterapéutico o en un retiro de sanación.

 

 

Proceso de sanación y perdón

Una vez que has identificado tu herida emocional, el siguiente paso consiste en empezar con un proceso de sanación y perdón. Recuerda que lograr sanar heridas y perdonar a la persona que te causó esa herida lleva tiempo: se trata de un proceso, por lo que no es algo que lograremos de un día para otro. Este proceso se puede hacer mejor de la mano de un profesional de la salud mental, y también de un director espiritual.

Silencio y oración

En el momento que decidas iniciar tu proceso de sanación y perdón, te servirá mucho apoyarte en la oración en lo personal, esto fue lo que más me ayudó, y también en los sacramentos frecuentes, la Eucaristía y la confesión.

Por otro lado, también te recomiendo que tengas momentos de silencio en los cuales puedas escucharte, y así comprender qué está pasando en tu mente y corazón. A mí me sirve escribir en estos momentos de silencio, así que también puedes implementar esta herramienta.

Estos pasos te ayudarán a verte con otros ojos, a cambiar tu mirada sobre tu identidad. A entender con la mente y el corazón tu valor, y sobre todo, el amor para el cual fuiste creado.

Porque fuiste creado para un amor real, grande y verdadero. Así que, ¡no tengas miedo de aceptarlo! Siéntete libre de gritarlo al mundo: “¡Fui creado para un amor real, grande y verdadero!”. Entonces, lucha todos los días por un amor así.

 

AMOR 3

 

Escrito por: Majo Barillas, vía amafuerte.com

 

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