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Aunque el mundo te diga que no necesitas de nadie, sino solo de ti, la realidad es que tú y yo necesitamos el perdón de Dios.

El pecado es una carga pesada. Trae la tensión de la culpa y la angustia de saber que hemos obrado en contra de la voluntad de nuestro Padre Celestial. Lo acompaña un remordimiento persistente al darnos cuenta de que debido a nuestras acciones podemos haber herido a otros y evitado recibir las bendiciones que nuestro Padre está dispuesto a darnos.

Gracias a la expiación de Jesucristo, podemos recibir el perdón de nuestros pecados mediante un arrepentimiento completo y sincero. El pecado acarrea sufrimiento y dolor, mas el perdón del Señor brinda alivio, consuelo y dicha.

 

PERDÓN 1

 

Entonces ¿necesito el perdón de Dios?

En esta oportunidad el Padre Juan José Paniagua comparte un nuevo comentario al Evangelio, donde responde a la duda de si necesitamos o no el perdón de Dios hoy en día. Este comentario al Evangelio está basado en San Lucas (18,9-14):

Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,9-14):

En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo:
“Oh Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

¡Palabra del Señor!

 

Escrito por: P. Juan José Paniagua, vía Catholic-Link.

 

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