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¿Por qué caemos en relaciones desechables? «Cruel Summer» de Taylor Swift me abrió los ojos y al fin pude entenderlo.

Hace unos días platicaba con mi hermano sobre las canciones que nos han ayudado a motivarnos para cambiar algo que no anda bien en nuestras relaciones o nosotros mismos. Yo me acordé de «Cruel Summer» de Taylor Swift. ¡Realmente me ayudó! Y te cuento por qué.

Pasa que explica muy bien lo que se siente como una tentación y el pecado. Usualmente, no pecaremos de cosas que salgan en la televisión, sino en nuestras relaciones diarias, en los encuentros que tenemos con personas conocidas, cercanas o desconocidas.

Y sí, en estas tentaciones son como si nuestras debilidades buscaran agua, pero beben de fuentes que no son las mejores para nosotros ni para los otros. Me acordé de un profesor que me decía: «Cuando nos sentimos desesperados es justo cuando nuestras virtudes se fortalecen… o se evidencia que aún no las tenemos».

Esta canción explica esos sentimientos entre el «placer» de algo que en el fondo sabemos que no es lo mejor y genera una angustia porque nuestras intenciones no son puras, cuando lo haces por satisfacer un gusto egoísta.

El contexto de esta canción es: una chica que ella sale con un chico para olvidar a su exnovio que recién le ha roto el corazón. Algo así como «un clavo que saca otro clavo», entonces siente culpable de hacerle creer que lo ama.

Los demonios tiran sus dados, los ángeles tuercen los ojos.
Y es nuevo, la forma de tu cuerpo… pero es tristeza lo que siento.
Les digo a todos que «es genial, no hay reglas en este cielo irrompible»

 

 

«Cruel Summer»: es un verano cruel, contigo…

Me recordaba a una amiga que me decía: «Durante el día tengo mil amigos, salgo con chicos y parece que ando bien, pero llego a casa a dormir sola y me doy cuenta de que no soy feliz, no tengo amigos íntimos, estoy sola realmente».

«Por sus frutos los conocerás», dice Jesús, y es eso lo primero que podemos notar cuando una relación no va bien: deja frutos de tristeza, de confusión, de culpa.

En la música escuchamos:

Me dices que en estos tiempos difíciles mandaremos todo al diablo.
Si sangro, serás el último en saber.

Esta frase es fuerte: ¿no te ha pasado que cuando estás en una relación poco clara o transparente, ocultas también ese dolor… sobre todo de la persona con la que en ese momento estás?

Claro, como no hay verdadera intimidad, confianza y amor, los sentimientos se ocultan para aparentar que estás bien, que no te falta nada, que es solo un juego, pero en el fondo te sientes vacío y que dejarás un agujero en la otra persona.

«Un clavo que saca a otro clavo… solo deja un hoyo más grande», decían en una película.

Como oímos en la canción «Cruel Summer»:

Estoy borracha detrás en el auto y lloré como un bebé en el camino.
Dije que estaba bien, pero no era cierto.
¡No quiero mantener secretos solo por mantenerte a ti!

 

 

«Me escapaba por la puerta trasera»

No sé si te ha pasado: decir «Te quiero» o «Te amo» a alguien, pero en el fondo no sentirlo. Lo dices porque quieres mantener esa relación, el control, a la persona cerca, los beneficios de estar juntos… pero te duele saber que no es sincero.

Esto me recuerda la frase «no se trata de querer mucho sino de querer bien». No le hacemos bien a alguien mostrándole demasiado amor, si no es verdadero. Le hacemos un daño. El respeto a las personas va más allá de no tener relaciones «tóxicas».

El amor es algo más profundo, que debemos ir purificando siempre. Porque la tentación es esa: tener relaciones desechables. Pero si la más pequeña criatura del Universo fue creada por Dios con amor, ¿no deberemos tratar a todos como merecedores de nuestro respeto como hijos de Dios?

 

 

Fuente: Catholic-Link.

 

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