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Les presentamos una guía legal y de posible tratamiento psicológico frente a un caso de abuso sexual en Ecuador.

Tanto en América Latina como en el Caribe, hasta los años noventa, la violencia contra las mujeres en el ámbito familiar era considerada un asunto privado donde el Estado no podía intervenir;  la violencia hacia la mujer ocurría de forma aislada y no se la concebía como un problema social y de política pública, era invisible la agresión contra la mujer y en el Ecuador no era la excepción, de modo que ninguna mujer que sufría algún tipo de violencia o agresión sexual sabía o entendía que debía denunciar al agresor.

Sanciones ante agresiones

En 1994 la Comisión Interamericana de Mujeres de Organización de Estados Americanos junto a otras organizaciones logró la promulgación de la Convención Interamericana para prevenir y sancionar la agresión contra la mujer, de la cual el Ecuador es signatario, por lo que empezaron las políticas públicas de prevención y erradicación.

Según cifras oficiales del presente año en el Ecuador una de cada diez mujeres han sido víctimas de abuso sexual en la niñez o adolescencia, y de acuerdo a datos otorgados por la UNICEF el 65% de los casos de abuso sexual los cometen «familiares y personas cercanas a las víctimas», casi el 40% abusó varias veces de la misma víctima y el 14% lo hizo de manera sistemática, un porcentaje que cabe señalar es significativo y que requiere de pronta intervención y de pronta ejecución de programas de abordaje ante la misma.

Ser víctima de violencia sexual podría ser uno de los peores episodios en la vida de una mujer. Pero quienes han sido víctimas pueden tomar medidas de afrontamiento positivo, si se recurre a una asistencia psicológica inmediata ante la misma. Generalmente estas mujeres llevan secuelas, que podrían transmitir a sus familiares o personas allegadas. Por este motivo, los abusos no solo tienen repercusiones en la víctima sino también en sus seres queridos.

A nivel nacional existen instituciones y fundaciones encargadas de la protección y prevención contra la agresión a la mujer tales como: Cepam (Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer), Fundación las “Marías”, Fundación Esquel, Fundación “Nosotras con Equidad”, Fundación “María Guare”, etc.

¿Qué medidas optar ante aquello?

  • Educar desde la infancia acerca de la sexualidad humana.
  • Denunciar ante un juez al agresor.
  • Conversar con una persona de confianza acerca del tema.
  • Recurrir a un especialista en salud mental.

¿Qué hacer frente a un caso de abuso sexual en Ecuador?

De acuerdo a la abogada guayaquileña Sarah Salazar, en Ecuador existen leyes y organismos que amparan a las mujeres víctimas de violencia sexual. “Existen tres momentos y tres componentes específicos que el legislador ha determinado como fundamentales para poder determinar la pena. De ahí, que se pueda habilitar el órgano jurisdiccional para que se pueda realizar una denuncia en la Fiscalía General del Estado, organismo que tiene la potestad para investigar e iniciar el proceso legal”, expresa la abogada.

Salazar indica que el Código Orgánico Integral Penal establece en su artículo 170 el tipo penal de abuso sexual y, a su vez, dos componentes que determinarán la pena en ese tipo de casos: Privativa de libertad de tres a cinco años se indica en su primer párrafo, pero también se establece que cuando la víctima sea menor de catorce años de edad o con discapacidad; cuando la persona no tenga capacidad para comprender el significado del hecho; o si la víctima, como consecuencia de la infracción, sufra una lesión física o daño psicológico permanente o contraiga una enfermedad grave o mortal, la pena se extenderá de cinco a siete años. Asimismo, se tipifica que si esta es menor de seis años, se sancionará con pena privativa de libertad de siete a diez años.

La abogada también sostiene que la Defensoría Pública generó un departamento exclusivo de víctimas, desde el cual se puede generar una defensa integral a la persona afectada, a través de tutelajes y seguimientos.

¿Cuáles son los tipos de reacciones que enfrenta la mujer que ha sufrido abuso sexual?

-Sentimientos de confusión, despersonalización.
-Sentimientos de rabia, tristeza, apatía, desanimo.
-No tener apetito o exceso de apetito causado por la ansiedad que el suceso generó.
-Dificultades para conciliar el sueño o tener pesadillas.
-Reexperimentar la agresión a través de recuerdos.
-No estar tan a gusto con los amigos/as, la pareja o tus familiares.
-Querer estar sola, no querer hablar con nadie lo que genera aislamiento social.
-Síntomas físicos como: tensión muscular, sudoración, ahogo.
-Sentimientos de culpabilidad
-Estrés postraumático

El apoyo familiar, las relaciones sociales y la reanudación de la vida cotidiana son eficaces como factor de protección y mejoramiento en la persona víctima. El papel del terapeuta es sumamente esencial en estos casos ya que este aborda a la persona y a los familiares de la víctima.

El tratamiento debe estar enfocado a garantizar la supervisión, dotarle de seguridad y enseñarle estrategias de afrontamiento adecuadas a la mujer víctima de este tipo de maltrato, así como a superar los efectos psicológicos.

La fase terapéutica debe implicar tanto el desahogo emocional y la expresión de los sentimientos experimentados como la intervención específica sobre las secuelas cognitivas, emocionales, conductuales.

Guía de tratamiento psicoterapéutico

– Establecer una relación terapéutica positiva.
– Desahogo emocional.
– Plantear objetivos generales de la intervención.
– Plantear asesoramiento psicoeducativo.
– Proporcionar pautas urgentes de mediación.
– Evaluación psicológica.
– Fase educativa-preventiva.
– Intervención terapéutica: terapia cognitivo-conductual, terapia dialéctica conductual (TDC), terapia breve centrada en soluciones (TBCS), entre otras.
– Intervención sobre secuelas específicas: sesiones conjuntas (terapia de pareja o de familia)

 

Por Psic. Cl. Adriana Franco Mendoza
adri.francom@hotmail.com

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