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El reconocimiento de la fertilidad puede emprenderse inicialmente por razones médicas o por autoconocimiento, pero va más allá.

Hoy quisiera compartir con ustedes cómo el acompañamiento a los esposos para reconocer su fertilidad me ha permitido evidenciar, de forma tangible y realmente hermosa, lo que implica amar en la cotidianidad: la elección mutua que se hacen como esposos.

Si bien es cierto que el reconocimiento de la fertilidad puede emprenderse inicialmente por razones médicas o por autoconocimiento, para los esposos no se queda ahí, sino que va mucho más allá. En efecto, conocimiento mutuo de la fertilidad abre la puerta a un abanico de posibilidades que involucran: fortaleza, donación, interés, discernimiento, prudencia, seguridad, madurez, pureza de intención, etcétera. Por ello, quisiera que nos sumerjamos en la vivencia del amor esponsal desde mi grata y privilegiada tarea de guiar este aprendizaje.

 

 

El amor es libre: autodominio y continencia periódica

Al iniciar el camino del reconocimiento de su fertilidad, los esposos temen la vivencia de la abstinencia en el periodo fértil (continencia periódica) cuando están posponiendo un embarazo. Este temor surge no porque en sí no puedan vivir la abstinencia periódica sino, en parte, porque es un mundo desconocido que los invita a la expresión de un amor mucho más creativo.

En efecto, expresar el amor de formas distintas a la genitalidad requiere creatividad. Por ejemplo, tiempo de calidad haciendo alguna actividad que disfruten juntos, dialogar sobre la relación o, en concreto, sobre cómo viven su sexualidad, etcétera. Asimismo, la abstinencia requiere un ejercicio mayor de libertad, aplicando ambos completamente su voluntad para cumplir los objetivos que, como esposos, se han planteado.

El amor libre, en este contexto, implica que han tomado la decisión de posponer el embarazo y, por tanto, con autodominio, viven la continencia periódica. Esto les permite amarse incluso con mayor fuerza porque encauzan todo ese amor pasional y sexual al bien de ustedes y su familia. No son esclavos de sus pasiones o deseos, sino que, a través de ellos, pueden experimentar una realidad mucho más grande: el amor verdadero. Este amor es el que procura siempre el bien mayor para la pareja.

El amor es total: fertilidad sin barreras o modificaciones

En el acto sexual, los esposos están llamados a la manifestación de su amor integrando cada centímetro de su cuerpo y cada rincón de su alma. En la vivencia del reconocimiento de la fertilidad, dicho amor puede expresarse también de una manera bastante palpable.

El hecho de que ambos conozcan el ciclo femenino y sus periodos de fertilidad e infertilidad les permite actuar de acuerdo con sus objetivos como familia (posponer o buscar el embarazo), sin introducir en la intimidad algo que bloquee la fertilidad. Esto permite les una entrega en total en la que ambos realmente se hacen uno. Pueden entregarse y acogerse de manera recíproca y total.

El uso de métodos naturales permite una entrega total. Es una entrega total en el cuerpo, con una fertilidad natural e intacta, sin modificaciones artificiales. Y es una entrega total en el alma, sin barreras psicológicas o espirituales consecuencia del miedo a concebir, o de la deliberada cerrazón a la vida.

 

 

El amor es fiel: conocimiento profundo y exclusivo

¿Cómo ser fiel a quien no conozco profundamente? Claramente, ser fiel como esposos se traduce en exclusividad, pero es mucho más que eso. La fidelidad reclama constancia y firmeza en la decisión de amar, dirigiendo los afectos y emociones a esta resolución, y llama a los esposos a cumplir con las obligaciones derivadas de los compromisos que se han hecho para toda la vida.

Por tanto, entendiendo la magnitud de lo que es la fidelidad, sería de lunáticos pensar que se puede ser fiel a un extraño o a una persona que acabamos de conocer. No obstante, muchas veces los esposos, y sobre todo en el área de la sexualidad, viven como dos desconocidos bajo un mismo techo.

El reconocimiento de la fertilidad ha venido a cambiar esta triste realidad que muchos matrimonios experimentan, para que puedan ser plenamente fieles a partir de un autoconocimiento y conocimiento mutuo, no sólo a nivel biológico sino también psicológico, social y espiritual. Conocimiento que se deriva del aprendizaje de su fertilidad y del dialogo inexhausto de su vida como esposos: su sexualidad, paternidad, proyectos y su futuro como familia.

El amor es fecundo: apertura a la vida y a la creatividad de la paternidad

Finalmente, el reconocer su fertilidad exterioriza la belleza del inicio de la vida humana. Para los esposos, es algo que va más allá de una cuestión biológica. Es una locura que su amor pueda suscitar una nueva vida.

Más aun, comprender todos los eventos que ocurren en el ciclo femenino y cómo estos constituyen elementos necesarios para que se dé la gestación, permite acoger con más fuerza la vida, desde el inicio, como un don. Esto supone un cambio de paradigma, pues le permite a la pareja reconocerse como padres incluso desde el embarazo, aunque parezca prematuro.

Son padres que conocen cuándo sus hijos fueron concebidos, padres que prepararon su hogar y su familia para esa nueva vida desde la responsabilidad procreativa, padres que construyen su familia juntos y de la mano de Dios. Esto y mucho más es lo que hace tangible el reconocimiento de la fertilidad.

 

 

Escrito por: Ana Carolina Rojas Figueroa, Ginecóloga & Obstetra de la Universidad de La Sabana en Bogotá, Colombia, vía amafuerte.com

 

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