Compartir:

En el matrimonio habrán momentos muy duros y crisis que te harán dudar, sin embargo hay señales de que no todo está perdido.

El matrimonio puede ser una montaña rusa de emociones. Muchas veces las parejas se encuentran en una encrucijada: no saben si vale la pena seguir luchando por algo que parece muerto. Cuando un matrimonio enfrenta momentos de crisis, todo se ve mal. Sin embargo, antes de dar por terminada la relación, es importante saber que existen señales de que el amor es más fuerte, como dice esa canción que oíamos en la película noventera Tango Feroz: «No todo está perdido».

 

 

7 señales de que no todo está perdido

Entre las señales de que no todo está perdido en el matrimonio destacan:

Compromiso

Si ambos miembros de la pareja están comprometidos a trabajar en la relación, se nota. Tal vez es más fácil ver la ausencia de compromiso cuando una persona rehúye el encuentro y comienza a llegar tarde o luego de algunos días. O también si decide irse después de una pelea, a veces sin una explicación.

Si el compromiso existe, aun detrás de la apatía o el agotamiento, la persona se muestra con gestos muy claros de querer permanecer a pesar de las dificultades.

 

 

Comunicación abierta

Una señal crucial de que el amor está presente en una relación en crisis es la comunicación abierta. Las parejas que hablan sobre sus sentimientos y pensamientos, buscando soluciones y no culpables, tienen más probabilidades de superar cualquier desafío.

A menudo, uno de los primeros síntomas de una crisis matrimonial es la falta de comunicación o que esta se limite a peleas sin solución y apuntando al otro con el dedo. Eso sí, mantener una buena comunicación requiere práctica y mucha paciencia, pues es un arte que se aprende a usar con cada individuo.

Benevolencia

El verdadero amor desea el bien de la otra persona. No se fija solo en las propias necesidades, sino que atiende a las del otro. La humildad es una señal importante de benevolencia. Si cada uno está dispuesto a reconocer sus errores y trabajar para mejorarlos, esto es signo de buscar el bien de la pareja.

Nadie es perfecto y por ello no debemos apresurarnos a juzgar. La humildad también significa estar dispuesto a perdonar, aunque cueste y aunque no se olvide el daño recibido para no volver a permitirlo. Implica también ser leal, honesto, comprensivo y estar dispuesto a hacer el esfuerzo necesario para que la relación siga funcionando, sin considerar que la pareja es el problema. La empatía, buscar entender lo que el otro siente, es esencial para lograrlo.

Apoyo mutuo

Las parejas que apoyan las metas y objetivos individuales como proyectos conjuntos tienen más probabilidades de superar las crisis. El soporte recíproco puede fortalecer la relación y ayudarla a crecer.

Cuando enfrentan juntos los momentos difíciles de cada uno o de la pareja ante las amenazas externas —enfermedades, pobreza, problemas con otras personas…—, se sienten como si fueran ejército, y eso les permite combatir cualquier tormenta, así sea interna. Si tú y tu pareja están dispuestos a apoyarse mutuamente sin importar el problema, por complicado que sea —contra el mundo o entre ustedes—, es una señal de que existe amor y hay esperanza.

Afecto y ternura

Las pequeñas cosas pueden marcar una gran diferencia en cualquier relación. La intimidad de pareja no se reduce al acto sexual, sino que también consiste en distintas muestras de afecto y ternura del uno hacia el otro. Las palabras amables, las caricias y los abrazos pueden fortalecer la relación y ayudarla a crecer.

Un pequeño gesto, un regalo tal vez insignificante, una invitación a ver los dos una serie… Dedicarse tiempo el uno al otro, hacer cosas juntos —así sean tareas— demuestra que valoran la relación y que están decididos a lograr que funcione. Obviamente, la sexualidad debe entrar en el juego y ser un encuentro tierno y afectuoso también, y no solo el cumplimiento de una rutinaria obligación. Por enojados que puedan estar, hay que hallar ese espacio íntimo.

Respeto

El respeto es una señal importante de que una relación puede tener esperanza. Donde no hay respeto, no hay amor; y donde no hay amor no hay solución posible. Hay que demostrar respeto incluso cuando las cosas se ponen difíciles o surgen discusiones.

Aun si están en desacuerdo, hay que entender que las diferencias son inevitables y estas traen conflicto. Si son capaces de diferir y discutir sin humillar, insultar o descalificar, es una señal de que todavía existe amor y pueden dar respuesta a sus diferencias. Y si el calor de la discusión los llevó a algún exabrupto, hay que saber pedir perdón y buscar la reparación.

Fe, esperanza y amor

Cuando se deja de lado la idea de un divorcio, por grave que haya sido el problema y por dura o larga que resulte la crisis, sabemos que podemos seguir luchando juntos. Si tienen fe en su relación y confían en que podrán superar cualquier desafío que la vida les plantee, no concebirán un futuro donde el otro no esté.

Al tener ambos un fuerte deseo de permanecer juntos el resto de sus vidas, harán lo que haga falta para superar la dificultad. Esta es una señal muy importante de que ambos siempre desearán estar unidos, pues quien tiene clara la meta sabe sortear los baches del camino.

Cuando una pareja atraviesa una crisis matrimonial, puede ser difícil separar los problemas temporales de los más profundos y arraigados. Y no es raro ahogarse en un vaso de agua, o enfocarse en dificultades puntuales, sin tomar en cuenta que su origen puede ser mucho más complejo y antiguo. Esto lleva a creer que el amor murió, cuando todavía está vivo, pero debajo de una pila de escombros.

Si sienten que las fuerzas se agotan, no teman pedir ayuda, sobre todo de un profesional calificado y de un director espiritual. Si se encuentran en una situación complicada, no pierdan la fe en su matrimonio. Recuerden que el amor te brinda las mejores herramientas para superar cualquier obstáculo que se presente. Como cantaba Fito Páez: “¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

 

 

Escrito por: Pedro Freile, Sicólogo, vía amafuerte.com

 

Compartir: