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La tendencia en Estados Unidos es clara. La causa provida está ganando la batalla al aborto y aunque aún queda mucho por hacer ya la mayoría de los estadounideses apuestan por la vida en contraposición de los “pro-choice”.
 
Sin embargo, no siempre ha sido así y la supuesta libertad de la mujer para abortar ha sido utilizada durante décadas por los políticos para ganar un puñado de votos. Ser abortista sumaba más que restaba a los políticos. Pero ya no es así y el progresista The New York Times publica un reportaje en el que admite esta evidencia: ser abortista ya no da votos.
 
De este modo, el diario estadounidense asegura que el ser “pro-choice”, hasta ahora “uno de los sellos más perdurables de la política moderna ha caído en desgracia”.

El diario afirma que los líderes abortistas no pueden citar un momento en el que esta tendencia electoral se revirtiera y se volviera en su contra. Ha sido algo gradual. Y con los años la población de Estados Unidos ha ido tornándose más favorable a la vida, especialmente la más joven.
 
De hecho, en los sondeos de Gallup que se realizan cada año se manifiesta claramente este cambio de tendencia y desde hace varios años la mayoría de la sociedad norteamericana se declara ya provida. Aún así, la división en el país con respecto a este tema aún es profunda pero la oposición al aborto está creciendo entre los votantes demócratas.
 
En la encuesta de Gallup de 2013, un 72% de estadounidenses pensaban que la sociedad en la que viven experimenta un retroceso moral y un 44% opina que los valores que mueven a la gente son bastante pobres.
 
Con respecto al aborto el sondeo mostraba que el 48% se consideraba provida, frente a un 45% pro-choice. Además, sólo un 42% creía que el aborto se puede justificar moralmente, el mismo porcentaje que hace diez años.
 
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