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En lo que va del 2021 el índice de suicidios en comparación con el 2020 ha aumentado en 37%. Conoce qué los detonan y cómo prevenirlos.

Cifras compartidas por la Policía Nacional revelan que las provincias con más intentos de suicidios en este primer semestre del 2021 fueron:

1. Guayas: 72 (20 %)
2. Pichincha: 53 (15 %)
3. Tungurahua: 43 (12%)
4. Azuay: 34 (10 %)
5. Manabí: 32 (9 %)
6. Otras provincias: 123 (34 %)

Del total de intentos de suicidio 194 de ellos terminaron concretándose, mostrando así que en comparación con el año 2020 el número de suicidios había aumentado 37%, lo cual es sumamente preocupante.

Andrea Rubio N., Psic. Clínica del Servicio de Psicología SOLCA Matriz, indica que se han identificado ciertos factores de pensamientos y conductas suicidas, entre estos destacan:

  • En la adolescencia, el consumo excesivo del alcohol y drogas, el diagnóstico de depresión.
  • En el contexto ambiental influyen factores, como: las rupturas amorosas, el deterioro de las relaciones sociales y familiares.
  • Por último, hay rasgos de la estructura de la personalidad, como: baja autoestima, impulsividad, dependencia e inestabilidad emocional.
  • En los adultos la ideación suicida se motiva por una sensación de fracaso laboral, económico y personal, así como la soledad, el abandono, falta de una red de apoyo social, trastornos mentales o enfermedades crónicas incapacitantes.
  • Otros factores asociados son los cambios dentro del contexto sociocultural.

 

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Notar si un amigo o familiar piensa en suicidarse

Rubio comparte varios indicativos que pueden ayudar a notar si un amigo o familiar piensa atentar contra su vida:

  • Pérdida del interés en actividades que solían disfrutarse
  • Abuso de alcohol y drogas
  • Conductas auto-lesivas
  • Tendencias o intentos de suicidio previos
  • Dificultades para conciliar el sueño o dormir en exceso
  • Cansancio, fatiga y poca energía

Algunos factores de riesgo suicida en niños y adolescentes

La Ps. Diana Vítores Vega, MCs., directora del Departamento de Sicología y Bienestar Infantil de la Unidad Educativa Bilingüe Internacional La Moderna, comenta que un niño o adolescente puede llegar a una conducta suicida si está expuesto a una o varias de las siguientes situaciones:

1. Sufre de un trastorno depresivo agudo o crónico. El sujeto se sentía: inútil, triste, solo, con sensación de no importar a nadie, incomunicado en casa o en la clase, etc.

2. Presenta conducta antisocial y/o hostilidad social.

3. Usa de drogas y/o alcohol que encubren sus trastornos depresivos o de ansiedad.

4. Son conscientes de que padecen una enfermedad crónica o debilitante, tanto médica como psiquiátrica y no han sido tratados para su manejo e integración social adecuada.

5. Tienen dificultad en establecer relaciones interpersonales.

6. Viven en familias incompletas o fragmentadas que presentan serios problemas de regulación emocional, comunicación, manejo de los conflictos.

7. Incomunicación familiar y social.

8. Tiene una continua exaltación de la muerte como solución de problemas.

9. Viven en un ambiente familiar donde uno o ambos padres tienen una enfermedad mental.

10. Estar viviendo en hogares protegidos donde fueron puestos por problemas en sus familias de origen o cuando han sido puestos en adopción.

11. Tienen antecedentes de violencia intrafamiliar, desde malos tratos físicos y/o abuso sexual.

12. Tienen débil autorregulación emocional que no les permite manejar problemas cotidianos como haber sido reñidos o castigados, o creer que van a serlo; romper con algún amigo, dejar una relación amorosa, sufrir algún desaire por parte de sus iguales, sentirse frustrados o puestos en ridículo ante su grupo, por ejemplo, en clase por sus profesores, etc.

En estos casos no importa la intensidad del suceso estresante sino la percepción del sujeto y su incapacidad de hacerle frente por la falta de buenos y sanos mecanismos de afrontamiento ante el estrés, baja tolerancia a la frustración, débil autoestima, bajo nivel de resiliencia y carencia de redes de apoyo social (familiar, escolar y/o comunitario).

 

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Consideraciones de la OMS sobre el suicidio

Para saber qué hacer ante el comportamiento suicida en niños y adolescentes, es necesario conocer varias consideraciones compartidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS):

«La situación actual de la pandemia, con aislamiento, miedo, incertidumbre y crisis económica, puede causar un incremento de trastornos psicológicos», Dévora Kestel, directora del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS.

Justamente el problema del suicidio siempre ha sido de alta consideración y análisis para la OMS, pues cerca de 800 000 personas se suicidan cada año en el mundo. Por cada uno, hay muchos más intentos que no llegan a conocerse ni reportarse. Entre la población en general, un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante.

A nivel global, el suicidio es la tercera causa de muerte para los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años. De estas cifras, el 79% se produce en países de ingresos bajos y medios.

La situación de distanciamiento social y encierro derivados de la pandemia están siendo considerados la fuente número 1 de complicaciones en la salud mental especialmente en niños y adolescentes debido principalmente a las necesidades específicas de sus etapas del desarrollo.

 

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Prevención del comportamiento suicida en niños y adolescentes

Vítores expresa que siendo tan alta la prevalencia de esta seria problemática, es importante que todos nos involucremos en prevenir y curar, por ello debemos establecer programas de prevención del suicidio en escuelas y comunidades donde aseguren que los niños y adolescentes tengan:

  • Ambientes de crianza alentadores, basados en el amor y la comprensión, pero con límites y jerarquías claros. Ser padres presentes tanto física como emocionalmente.
  • Fácil acceso a los servicios de salud mental.
  • Fácil acceso a espacios de diálogo y de expresión de emociones donde no se juzguen sus conductas, sino que se comprendan y se orienten para superar las crisis.
  • Escuelas u otras instituciones sociales que promuevan el respeto por las diferencias individuales, raciales y culturales. Erradicar la discriminación, el maltrato (bullying) y la segregación.
  • Ayudas en el desarrollo de habilidades de regulación emocional y conductual. Fomentar el desarrollo de la Autoestima, la Inteligencia Emocional y la Resiliencia.
  • Incremento de sentimientos de esperanza y logro positivo aprendiendo a resolver pacíficamente los conflictos.
  • Incremento de creencias positivas sobre la vida para rechazar el suicidio como prácticas religiosas y culturales.

 

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Recomendaciones adicionales para prevenir suicidios

“Padres, educadores y amigos tienen una posición que les facilita la identificación de niños y adolescentes propensos a intentar el suicidio, particularmente los que han tenido algún cambio de comportamiento reciente, como retraimiento social, retroceso en el nivel escolar o acciones de desprendimiento de posesiones favoritas y falta de interés en asuntos considerados normales para su edad”, expresa la especialista.

Finalmente, la Ps. Diana Vítores Vega MCs., recuerda que los niños y adolescentes con frecuencia solo confían en sus compañeros, que deben ser fuertemente alentados a no guardar un secreto que pueda conducir a la trágica muerte del niño suicida.

Los niños que expresan abiertamente pensamientos de suicidio, tales como: «Ojalá no hubiera nacido» o «quisiera dormir y no despertar» deben ser seguidos y alentados a expresarse sin temor a ser juzgados y darles asistencia a sus problemáticas, antes que sus creencias negativas y limitantes los consuman y se hagan daño a sí mismos.

 

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