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La importancia de la toma de decisiones radica en que hacerlo correctamente te permitirá ahorrar tiempo, dinero y esfuerzos.

La vida fluye constantemente, y cuando las cosas cambian, nosotros debemos acoplarnos a ese ritmo, toda adaptación, requiere tomar decisiones y a su vez asumir las consecuencias que esto conlleva. No siempre es fácil decidir, sin embargo, el hecho de no hacerlo ya es una decisión.

Para esto debemos tener en cuenta que la incertidumbre hace parte del proceso, no podemos controlar todas las variables, pero sí podemos hacernos preguntas y escenarios que nos faciliten decidir acertadamente.

Las preguntas que puedes hacerte, son las siguientes:

¿Qué pasaría si hago esto?

También ¿qué pasaría si no lo hago?

¿Cuáles serán las consecuencias en un mes, dos meses y 6 meses?

Las anteriores preguntas te llevaran a crear escenarios y observar las posibles consecuencias, de esta forma tu toma de decisiones será más objetiva. Ahora no siempre vamos a tener los resultados deseados, y en ese momento en lugar de gastar un exceso de energía en la pregunta ¿Por qué me sucede esto? Cambiarla por cómo debería actuar en una siguiente ocasión.

 

 

Tus decisiones… tus responsabilidades

Hacerte responsable de tus decisiones y actos te lleva a evolucionar, mientras que si pones la responsabilidad en los demás solo tendrás más dudas, y menos cambios. Cada persona tiene una vida y sus propios anhelos, aspiraciones, sueños y problemas así que, aunque parezca fácil culpar a los demás de nuestra toma de decisiones, hacerlo no nos generará ninguna evolución personal. Por lo tanto, es mejor iniciar con planeación, determinación y darle paso a la acción, puesto que el cambio se da por acciones no por intenciones.

El miedo no gestionado puede llevarte a la parálisis de la acción, y la única forma de crecer es afrontando el miedo, valorando los pros _ contras y hacerlo. También es clave no confundir el objetivo con el medio, así que pregúntate esto que estoy haciendo, me acerca a donde quiero llegar o me aleja, probablemente no sea sencillo, pero si te lleva a donde quieres llegar, seguramente será una buena decisión.

Al establecer algo, también es necesario observar a tu alrededor y verificar si tu decisión no te daña ni a ti ni a los que quieres, así podrás fluir y no generar un problema más. Si en el camino de hacer lo que decidiste te sientes cansado, recuerda el para qué lo hiciste eso se convertirá en combustible para continuar. Reemplaza la culpa por la responsabilidad, establece un equilibrio entre la razón y la emoción y actúa.

 

 

Escrito por: Psic. Carol Obando, Directora Centro Internacional de PNL, Coaching y Psicología.

 

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