Compartir:

El papa Francisco pidió un «nuevo pacto social por el trabajo», al tiempo que criticó que «el capitalismo no comprende el valor de los sindicatos».

“Una sociedad está desorientada y miope cuando obliga a los ancianos a trabajar y obliga a una generación entera de jóvenes a no trabajar cuando debería hacerlo, por ellos y por todos”, afirmó el Pontífice. Durante el encuentro con delegados del Congreso Italiano de Sindicatos del Trabajo con motivo de su 18º Congreso Nacional, Jorge Bergoglio abogó por “un nuevo pacto social por el trabajo, que reduzca las horas de trabajo de aquellos que se encuentran en su última estación laboral. Asimismo, que se cree trabajo para los jóvenes, que tienen el derecho y el deber de trabajar.

Durante la reunión en el Aula Pablo VI del Vaticano, antes de la tradicional audiencia general, el Papa lamentó la incomprensión que muchas veces sufren los sindicatos. “El capitalismo de nuestro tiempo no comprende el valor del sindicato porque ha olvidado la naturaleza social de la economía, de la empresa, de la vida, de los lazos y de los pactos”. Sin embargo, agregó Francisco, “tal vez nuestra sociedad tampoco comprende al sindicato porque no lo encuentra luchando por los derechos de aquellos que están en las periferias existenciales, los descartados del trabajo, los inmigrantes, los pobres. O simplemente no comprende por qué el rostro de la corrupción ha accedido al corazón de algunos sindicalistas”.

Además, de cara a los gremialistas, les advirtió sobre el riesgo de olvidar su naturaleza profética, de convertirse en algo muy parecido a las instituciones y a los poderes que, por el contrario, debería criticar. «Con el paso del tiempo ha terminado por parecerse demasiado a la política, o incluso a los partidos políticos, con su lenguaje, con su estilo. De esa manera, los sindicatos pierden fuerza y eficacia”, precisó.

Igualmente, manifestó que ‘persona’ y ‘trabajo’ son dos palabras que pueden y deben estar unidas. Al pensar y decir ‘trabajo’ sin ‘persona’, el trabajo termina por convertirse en algo deshumano. “Olvidando a la persona, se olvida y se abandona a sí mismo”, afirmó.

Por otro lado, pidió pensar en una persona sin trabajo, y con lo que nos encontramos es con algo parcial, incompleto, “porque la persona se realiza en plenitud cuando se convierte en trabajador. El individuo se vuelve persona cuando se abre a los demás, a la vida social, cuando florece en el trabajo”. En este sentido, lamentó que haya en el mundo “tantos niños que trabajan y que no estudian, cuando el único trabajo bueno para ellos es estudiar. O cuando no siempre, y no a todos, se les reconoce el derecho a una pensión justa. También cuando un trabajador enferma y es descartado del mundo laboral en nombre de la eficiencia”.

Vía: YoInfluyo.com 

Compartir: