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El sexo conyugal no debe ser tomado a la ligera, porque es una de las más bellas formas de expresar amor hacia nuestra pareja.

El buen sexo conyugal: 3 claves… Hablando de sexo, podemos caer fácilmente en el pensamiento de que todo tiene que fluir espontáneamente, y creo que eso sólo pasa en las pelis. Si tuviera que decir claves para el buen sexo serían estas tres: tiempo, generosidad y comunicación.

 

SEXO SANO 9

 

Tiempo

Cada matrimonio requiere de tiempo para conocerse mejor, para que los cónyuges se entiendan poco a poco. Las parejas no somos incompatibles sexualmente —idea errónea bastante generalizada—, sino que trabajamos para lograr la compatibilidad. A lo largo de los años nos encontramos en situaciones diversas y hemos de afrontarlas juntos: un embarazo, un postparto, una enfermedad…

Al mismo tiempo, no se puede dar por hecho que hombres y mujeres tenemos una misma respuesta sexual. El deseo sexual masculino tiene una predominancia física, mientras que el de la mujer es más afectivo. Darnos tiempo para mostrar la forma particular de cada uno es fundamental, para que el hombre sepa los mejores modos de derrochar ternura y la mujer de vivir un buen erotismo seductor.

Generosidad

El sexo en el matrimonio está para crecer en la unión. Y sólo es posible si hacemos el esfuerzo de entender a la otra parte. Y, sobre todo, mantener el deseo por vivir de verdad lo que sabemos que ayudará a que las relaciones sexuales no se queden en un mero intercambio de fluidos o placeres: hemos de buscar en el sexo una manifestación de entrega plena, que solo es posible cuando, en cada una de las manifestaciones corporales, damos nuestra persona en cuerpo y alma al otro, deseando su bien por encima de todo.

Comunicación

Seguramente por la educación recibida, los temas en torno al sexo resultan ser algo tabú en muchos matrimonios que trato. Sin embargo, ¿cómo no vamos a hablar del acto humano “que es capaz de expresar el don de sí por amor, con el que la persona realiza el sentido más profundo de su ser y existir”? (Gaudium et Spes, n.24).

No puede pasar tiempo sin hablar, ni generosidad sin entender las necesidades verdaderas de nuestro cónyuge.

 

 

Escrito por:Eva Corujo, especialista en fertilidad humana y educación afectivo sexual, vía amafuerte.com

 

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