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UNICEF denuncia en un informe mundial que los adolescentes no reciben el tratamiento adecuado, lo que llega a provocar un gran número de suicidios.

El informe sobre Estado Mundial de la Infancia 2021 elaborado por UNICEF deja cifras escalofriantes. Avisa de que, casi la mitad de estos casos, se deben a trastornos como la depresión o la ansiedad. El problema empeora cuando muchos de ellos acaban quitándose la vida. Se calcula que cada año se suicidan en el mundo 46.000 adolescentes, lo que convierte al suicidio en una de las cinco causas principales de muerte entre los más jóvenes.

 

 

Las cifras de la salud mental

Más del 13% de los adolescentes de entre 10 y 19 años sufre un trastorno mental que ha sido diagnosticado por un médico.

En cifras absolutas, se calcula que 89 millones de varones y 77 de mujeres viven con ese trastorno.

El 40% de esos trastornos guardan relación con la ansiedad y la depresión. El resto incluyen trastornos por déficit de atención, de la conducta, discapacidad intelectual, autismo, esquizofrenia y un grupo de trastornos de la personalidad.

1 persona se suicida cada 11 minutos. Cada año mueren 45.800 adolescentes por suicidio. Se convierte en una de las cinco causas principales de muerte entre los más jóvenes.

 

 

¿Cuáles son las causas?

La salud mental está condicionada por el mundo en que vivimos. Nuestro día a día influye en cómo somos o los problemas que podemos llegar a desarrollar. La relación con nuestra familia, amigos, profesores y las aficiones que nos llenan marcan nuestra situación emocional.

Al mismo tiempo, sobre todo en países menos desarrollados, la pobreza, la violencia, los conflictos o la falta de atención sanitaria también afecta directamente a nuestra salud.

La pandemia lo empeora

La pandemia ha influido también directamente. El confinamiento y las restricciones han cortado nuestra rutinas y relaciones sociales y nuestro entorno. Los niños y adolescentes no han podido relacionarse con sus amigos ni con otros familiares.

No han podido ir al colegio ni jugar en la calle o en el parque con otros niños, algo que ha afectado a su estado anímico y psicológico. Han perdido momentos irrecuperables que les hubieran ayudado a desarrollarse como personas y a desarrollar capacidades vitales para su edad y su crecimiento en todos los sentidos.

UNICEF aconseja a los jóvenes

Preocuparse por los seres queridos. Si alguien te preocupa debes preguntar cómo se encuentra, explicarle que estás ahí para escucharle pase lo que pase y recordarle que pedir ayuda y verbalizar un problema es un acto valiente.

Expresarse con prudencia. Es muy importante ser cuidadoso con el lenguaje, no conviene utilizar términos como “depresión” a la ligera. Por ello UNICEF recomienda describir los síntomas que uno sufre y no darle un nombre.

Prestar atención a los sentimientos. Si no te sientes bien hay que tomar medidas. Lo primero que debemos hacer es hablar de lo que nos pasa con las personas a las que queremos. Si usar las palabras es difícil, es recomendable intentar escribirlo, puede resultar más cómodo.

Se necesita más ayuda para los adolescentes

Estos datos ponen de relieve la importancia de cuidar la salud mental de los más pequeños del planeta. Como explica la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, las consecuencias del COVID-19 en los niños y adolescentes podrían prolongarse mucho en el tiempo y avisa de que sólo podría ser la punta del iceberg.

Fore denuncia que los países ricos y también los pobres han descuidado la salud mental de los pequeños. Que no le han prestado la atención suficiente ni antes ni después de la pandemia. Recuerda que la salud mentaldesempeña un papel fundamental en el potencial de los niños que les ayuda a aprender, trabajar, establecer relaciones y hacer contribuciones al mundo.

Por ello UNICEF hace un llamamiento a toda la sociedad para poner el foco sobre la salud mental y poder protegerla. Es necesaria para el bienestar pero la descuidamos porque no se ve. Denuncia también que, según el informe, sólo un 2% de los presupuestos de salud a nivel mundial se destinan a la salud mental.

 

 

Escrito por: Violeta Tejera, vía Aleteia.

 

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