No siempre las cosas van bien. Hay tareas que requieren mucho tiempo. Hay esfuerzos que no ven su recompensa. Hay fracasos, justos e injustos. Y entonces la familia es la que está para acompañar, devolver el ánimo y llenar el hogar de alegría.
Y es que no es fácil. Exámenes que salen mal. Pruebas deportivas en las que fracasan estrepitosamente. Amistades que se rompen. El curso que empieza a pesar demasiado. Tratamientos médicos a largo plazo que suponen muchos sacrificios… La vida está llena de altibajos.
Ahí nuestro reto tiene que ser devolverles la fe en sí mismos, el ánimo para seguir adelante y la confianza en que van a ser capaces. Y por detrás, siempre la tranquilidad de que, pase lo que pase, hogar es el lugar al que volver.
Te dejamos unas ideas que te pueden ayudar a ayudar a tus hijos (y a ti también):
1 Pueden: lo saben porque ya han podido otras veces.
Recordarles todos los retos que han superado a lo largo de su vida y todas las veces que se han sobrepuesto a los fracasos, les ayuda a tener más fuerzas para esta vez.
2 No dejamos que se rindan antes de intentarlo.
No fracasa el que cae, sino el que no lo intenta. Con criterio y sentido común, tenemos que animarles a enfrentarse a sus propios miedos para irlos superando.
3 Si no sale bien, lo habrán intentado y han aprendido.
¿Qué es lo peor que puede pasar? Que salga mal. Y eso nos enseñará cómo hacerlo mejor, cuáles son nuestros límites, y que tenemos valor suficiente para los retos.
4 Si sale bien, se demostrarán el valor del esfuerzo.
Cuando lo consigan, además de la alegría del logro, se llevarán la experiencia del valor del esfuerzo. Eso les ayudará a recuperar el ánimo para futuros retos.
5 Un fracaso es sólo un punto más hacia el triunfo.
Que no cunda el desánimo cuando todo va mal. Porque eso nos está enseñando qué camino es mejor seguir y nos acerca más a lograr lo que nos habíamos propuesto.
6 A veces hay que hacer las cosas con miedo a fracasar.
El miedo es útil en algunas circunstancias, pero otras veces resulta paralizante. La sensación de miedo no nos puede robar el ánimo o impedir que avancemos.
7 Cunado se dan cuenta de la fuerza que tienen, se crecen.
La mejor manera de dar ánimos es demostrar que se puede de manera práctica. Y para lograrlo, lo que hay que hacer es hacer, y, al lograr, convencerse de que se puede
8 Aquí estamos para apoyar lo que sale bien y lo que no.
A las duras y a las maduras. Hogar es el lugar en el que no nos juzgan por lo que hacemos sino que nos quieren por lo que somos. Acompañamos siempre.








