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¿Qué acciones nos definen como buenos padres en la familia?

 

Algunas veces perdemos el criterio de la verdadera misión de ser padres. Creemos que darles todo lo que no hemos tenido es suficiente para tranquilizar nuestra conciencia, respecto al papel que nos toca como papás y mamás en la vida de nuestros hijos.

Para ser buenos padres con nuestros hijos, lo primero que debemos brindar es nuestro ejemplo. Y no podemos dar ejemplo a nuestros hijos si no somos eficientes, trabajando con diligencia y adquiriendo prestigio en las instituciones en las que laboramos. Pero, tampoco somos buenos padres cuando les quitamos el tiempo necesario que nuestros hijos necesitan para conversar, para contar sus alegrías y sus problemas, para jugar, para divertirse o para contar con nuestra presencia.

Tampoco lo somos cuando al llegar a casa -luego del trabajo- nos olvidamos que tenemos familia, y lo que hacemos es encerrarnos en nuestra habitación hasta que nos dormimos. No cumplimos con nuestro papel cuando nos ven llegar, luego de una reunión social, mareados y hablando incoherencias.

Estamos faltando a nuestro papel de buenos padres  al permitirles que vean todo tipo de programas de televisión o se sumerjan en cualquier página de internet. No lo somos tampoco, cuando no estamos pendientes del desempeño que tienen en el colegio. Cuando esperamos que el colegio nos llame para decirnos: “su hijo está mal en esta materia”, “no tiene buena conducta”.

 

Estar presentes en su vida

Ser amigos de nuestros hijos no significa dejarles hacer lo que ellos deseen, sino sentarse a su lado y escucharlos con atención. Ponerse ropa deportiva para jugar con ellos, preocuparse realmente por los problemas que están pasando, aunque algunas veces a nosotros nos suenen a tonterías.

El papel del papá es fundamental en la vida, tanto de los hijos como de las hijas. Para las hijas representa la figura de quien les brinda protección, aumentando su autoestima y seguridad en sí mismas.

Ser amigos de los hijos conlleva,  en ocasiones,  chocar con  ellos y actuar con firmeza.

La falta del papá en la vida de un hijo, trae en ciertas ocasiones graves consecuencias. Y aquí nos estamos refiriendo a los papás que, estando vivos, olvidan a sus hijos desapareciendo de sus vidas. Muchos problemas de drogadicción y alcoholismo tienen  una relación directa con la falta del papá cuando su hijo más lo necesitaba. Los chicos inseguros y fáciles de caer en alguna situación desagradable, no han tenido una buena imagen de su papá, sea porque no estuvo presente en sus vidas –especialmente en la niñez y adolescencia- o sea porque se trate de una persona hostil y violenta, con ellos y con sus mamás.

En las chicas, vemos con mayor frecuencia como caen en el alcoholismo. ¿Y quiénes son los responsables de esto? En muchas ocasiones papá y mamá, porque las dejan solas sin control o porque ellas mismas -las mamás- son quienes fomentan su consumo, otorgándoles dinero y facilitándoles el licor.

 

La firmeza: el mejor aliado

Ser amigos o amigas de los hijos e hijas conlleva, en ocasiones, el chocar con ellos y actuar con  firmeza. Por ejemplo, cuando se les niega permiso para acudir  a un evento en que los padres están convencidos de que sus hijos no deben asistir porque, producto de esas situaciones, pueden ocasionarse daños que van aumentando con el tiempo.

“Cuando alguien dice que sí a todos y a todo lo que le rodea o le apetece, cae en el anonimato; de alguna forma se despersonaliza; es como un muñeco movido por la voluntad de otros. Tal vez hayamos conocido a alguna persona que es así, incapaz de decir que no a los impulsos del ambiente o a los deseos de quienes le rodean. Son personas aduladoras en las que el aparente  afán de servicio revela falta de carácter o, incluso, hipocresía; son personas incapaces de complicarse la vida con un no”. (J.M. Martín y J. De la Vega).

Para ser buenos padres (mamás y papás) se requiere de firmeza, de cariño -que es sinónimo de amor- y sobre todo de buen ejemplo. Dedicarles a los hijos, no como se oye decir: “calidad de tiempo”, sino “cantidad de calidad de tiempo”.

Si sus hijos son pequeños, tienen una gran tarea por delante. Si ya son mayores, y no se ha podido cumplir con esa tarea, todavía hay tiempo. Acérquese más a sus hijos, hábleles, entable una conversación, comparta con ellos juegos y diversiones. Lo que su hijo y su hija quieren de usted no son buenos amigos, sino un buen papá y una buena mamá.

 

 

Por: Mario Monteverde
Orientador familiar

 

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