Compartir:

La depresión es la principal causa de problemas de salud mental y discapacidad en el mundo. Conoce las 4 causas de la depresión femenina.

El trastorno depresivo puede llevar al suicidio, que actualmente es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años de edad. Esto tiene importancia porque cada año se suicidan cerca de ochocientas mil personas.

«Cuando todo parezca ir contra ti, recuerda que el avión despega contra el viento, no a favor de él», Henry Ford.

Los trastornos depresivos se caracterizan por una tristeza o irritabilidad de intensidad o duración suficiente para interferir en la funcionalidad (dos semanas). En muchas ocasiones también se presenta una disminución de interés despertado por actividades que antes generaban placer.

Se desconoce la causa exacta, pero tiene que ver con la herencia, cambios en las concentraciones de neurotransmisores, una alteración en la función neuroendocrina y factores psicosociales.

El diagnóstico se basa en la realización de una buena historia clínica. Es importante darle el lugar que se merece porque a pesar de ser frecuente no es una cosa menor. Decirle a una paciente con depresión mayor cosas como: “Pon de tu parte”, “no seas tan consentida (o)”, “Lo tuyo es falta de oficio”, “eres una persona débil” o “vete a un Spa” es inadecuado y puede empeorar los síntomas de la persona.

 

 

La depresión no es sinónimo de tristeza

Para pensar en el diagnóstico de depresión mayor se necesitan cinco o más de los siguientes síntomas que deben haber estado presentes casi todos los días durante un período de mínimo dos semanas:

  • Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día.
  • Marcada disminución del interés o placer en todas o casi todas las actividades.
  • Aumento o pérdida significativa de peso (> 5%) o del apetito.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Agitación o retardo psicomotor observado por otros (no informado por el mismo paciente).
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva
  • Capacidad disminuida para pensar o concentrarse, e indecisión
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio. Intento de suicidio o un plan específico para suicidarse

Las mujeres son aproximadamente dos veces más propensas que los hombres a presentar episodios depresivos. La prevalencia de depresión durante la vida en las mujeres es de entre 17% y 30% con un pico en los años reproductivos.

Se ha visto que los cambios hormonales inciden en el estado de ánimo de la mujer, pero hay otros factores de riesgo desencadenates de la depresión en el sexo femenino.
Es importante mencionar los factores hereditarios, enfermedades como cáncer, hipotiroidismo, artritis reumatoidea o dolor crónico, y las circunstacias en que vive cada mujer.

Así como los niveles educativos, los factores socioculturales (discriminación racial, homofobia o estigma de peso), el estrés afrontado, la sobrecarga de trabajo fuera del hogar y todo esto sumado a las responsabilidades domésticas.

Desde niñas, un gran número de mujeres pueden ser sometidas a abuso emocional, físico y sexual. Aquellas que han experimentado violencia de pareja tienen dos veces más posibilidades de desarrollar depresión en comparación con mujeres que no han experimentado violencia.

 

 

Cuatro causas de depresión femenina

Si bien es cierto que algunas modificaciones en el estado de ánimo, como estar irritables, sentirnos tristes o presentar ansiedad y deseos de comer desaforadamente, pueden ocurrir con los cambios hormonales cíclicos, dichos cambios hormonales aislados no causan depresión. Estos actúan sobre la mujer y pueden desencadenar un trastorno del estado de ánimo:

1. El papel de las hormonas y los neurotransmisores

Los estrógenos aumentan los niveles de serotonina, la actividad de la noradrenalina en el sistema nervioso central y cumplen un papel en la regulación del estado de ánimo y en la regulación del sueño. Se considera que una deficiencia de estrógenos puede desempeñar un rol importante en la depresión femenina.

Los cambios hormonales generados durante el ciclo menstrual, el uso de anticonceptivos en etapas tempranas de la vida, la infertilidad o los fracasos en los tratamientos de fertilidad asistida podrían ser factores de riesgo. Un 10% de las mujeres que se someten a tratamiento de fertilidad pueden presentar episodios depresivos.

Por otra parte, el periodo de la perimenopausia y menopausia se asocian a trastornos afectivos. Debido al incremento de los síntomas depresivos durante este período de la vida de la mujer, diversos autores han sugerido que las fluctuaciones en las cantidades de las hormonas gonadales podrían ser grandes contribuyentes en la aparición de los cambios anímicos en la mujer.

Existen otros factores que apoyan esta teoría. Como la mejoría observada de pacientes que presentan síntomas depresivos en la perimenopausia cuando se les da estrógenos. Y la relación entre la depresión en este tiempo y aquella en otros períodos de cambios hormonales como el posparto o el período premenstrual.

También hay que tener en cuenta otras alteraciones hormonales que podrían estar presentes en la mujer. Por ejemplo, los trastornos de la glándula tiroides (hipotiroidismo) bastante frecuente en la población femenina, los niveles de cortisol alterados a causa de un estrés crónico, el cáncer de mama y su tratamiento con tamoxifeno (antiestrógeno) e inhibidores de aromatasa.

 

 

2. Herencia y biología

El trastorno depresivo mayor forma parte del grupo de enfermedades genéticamente complejas. En su base se encuentran involucrados una serie de genes de efecto menor o susceptibilidad cuya expresión podría estar modulada por factores ambientales.

La herencia se relaciona con un 50% de la causa del trastorno. Por lo tanto, la depresión es más frecuente entre los familiares de primer grado de los pacientes con este cuadro. De hecho, la concordancia entre gemelos idénticos es alta.

Además, los factores genéticos probablemente influyen en el desarrollo de las respuestas depresivas a los eventos adversos. Hay teorías que se enfocan en los cambios de concentraciones de los neurotransmisores. La desregulación neuroendocrina puede afectar y se destacan tres ejes en particular: hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, hipotálamo-hipófisis-tiroides y hormona de crecimiento.

3. Causas psicológicas

En lo que se refiere a la depresión, el esquema central propuesto por Aaron Beck se denomina tríada cognitiva. Con ella, se refiere a una visión negativa de sí mismo, del entorno y del futuro.

La persona que tiene depresión aplica un sesgo negativo sobre sí misma, viéndose como una persona despreciable y desvalorizada. Resalta sus aspectos negativos y no percibe nada bueno de sí. También remarca los aspectos negativos de su entorno y de su medio ambiente, incluyendo las personas que lo rodean.

Finalmente, es pesimista. Es decir, cree que en el futuro su vida no cambiará, seguirá presentando desgracias y sufrimiento. Esta última arista de la tríada cognitiva se conoce como desesperanza y se encuentra fuertemente relacionada con el riesgo de suicidio.

Las distorsiones cognitivas, el pobre auto refuerzo positivo versus las altas dosis de autocastigo, la carencia de refuerzos contingentes positivos y la indefensión aprendida, generalmente llevan a la persona a la tristeza y a la decepción, pero no a la depresión.

A menos que estén acompañados de una filosofía exigente, dogmática, exagerada, absolutista y grandiosa, descrita por la TREC Terapia racional emotiva conductual (Lega, Caballo, Ellis, 2009).

Las mujeres son más propensas a las causas psicológicas de la depresión que los hombres. Con una tendencia a ser más emocionales es más probable que repasen los pensamientos negativos durante los episodios de depresión.

Factores psicológicos adicionales que tienden a afectar a las mujeres sobre los hombres son la imagen corporal negativa (distorsión de imagen corporal) y la presencia frecuente de estrés crónico o tóxico.

4. Causas sociales

La elección de relaciones y de estilo de vida afectan a las mujeres de manera diferente que a los hombres. Como mujer, es más probable que desarrolle depresión debido a situaciones como:

  • Presentar problemas matrimoniales o de pareja.
  • Cuidar de hijos o parientes discapacitados.
  • Tener problemas de equilibrio entre el trabajo y la vida.
  • Atravesar problemas financieros.
  • Cruzar eventos estresantes de la vida como la pérdida de un ser querido o la presión por tener hijos (infertilidad).
  • En las adolescentes se hacen relavantes temas de importancia como la aceptación de los pares, la imagen corporal, el inicio temprano de la actividad sexual y la disforia de género, entre otras cosas.

Otros factores implicados son la muerte de uno de los padres antes de los diez años, antecedentes personales de bullying, abuso sexual o maltrato emocional durante la infancia o adolescencia o pasar por un cambio significante en la vida, aunque haya sido planeado.

Otros factores pueden ser el empleo habitual de algunos medicamentos o sustancias como alcohol y benzodicepinas, prednisona, anticonceptivos hormonales, tamoxifeno o inhibidores de aromatasa.

La presencia de enfermedades crónicas como obesidad, hipotiroidismo, enfermedades del colágeno, cáncer, dolor crónico, asma o cáncer, y la presencia de otras enfermedades psiquiatricas también son factores a considerar.

 

 

Escrito por: Dra. Iris Luna, vía el Arte de Vivir.

 

Compartir: