Enfoque nutricional del síndrome de intestino permeable

El síndrome de intestino permeable es una afección digestiva e hipotética debido a que no ha sido reconocida oficialmente como diagnóstico médico.

Sin embargo, muchas personas lo tienen, aunque sin saberlo y viven mucho tiempo sin tratarlo pudiendo desencadenar enfermedades crónicas.

La pared de un intestino delgado saludable actuaría como una barrera estricta, es decir absorbiendo nutrientes y bloqueando el paso de sustancias nocivas. Al contrario del síndrome de intestino permeable en el cual la pared del intestino se vuelve porosa provocando fugas que permiten el paso de bacterias, toxinas y partículas de alimentos no digeridos al torrente sanguíneo, lo cual va a desencadenar inflamación.

¿Cuáles son los síntomas para detectarlo?

Algunas posibles señales de una permeabilidad intestinal son: 

  • Hinchazón abdominal.
  • Problemas de piel como eccema, acné y erupciones.
  • Dolor articular.
  • Alergias o intolerancias alimentarias.
  • Fatiga crónica, baja energía o cansancio crónico.
  • Dolor de cabeza.
  • Debilidad del sistema inmunológico.
  • Problemas de salud mental como depresión o ansiedad.

Es importante mencionar que, según una revisión de investigaciones médicas sobre la permeabilidad intestinal, la hiperpermeabilidad intestinal puede estar relacionada con numerosos síntomas y problemas de salud incluidas algunas enfermedades autoinmunes como enfermedad celiaca, artritis, enfermedades de la tiroides, lupus, esclerosis múltiple, diabetes mellitus tipo 1, entre otras. Puede que estos síntomas no causen directamente estas enfermedades y aún no se haya demostrado científicamente, pero quienes tienen problemas intestinales son más propensos a presentar otros problemas de salud y en muchos casos suceden simultáneamente.

Factores de riesgo o causas

Algunas causas del síndrome de intestino permeable están ligadas a nuestros hábitos como, por ejemplo:

  • Mala alimentación y deficiencias nutricionales.
  • Consumo de alcohol y drogas.
  • Estrés crónico.
  • Consumo frecuente de medicamentos como AINES o antibióticos.
  • Disbiosis intestinal, es decir un desequilibrio bacteriano en el cual tenemos más bacterias malas que buenas.
  • Sobrecarga de toxinas provenientes del medio ambiente, productos para la piel, productos de higiene o los pesticidas que consumimos a través de los alimentos y sustancias químicas en el agua.

Recomendaciones del tratamiento nutricional

Para reparar la pared del intestino delgado es necesario empezar por mantener buenos hábitos siguiendo los primeros pasos básicos como eliminar los alimentos y factores que lo dañan, sustituir por alimentos antiinflamatorios que la reparen y densos en nutrientes, además utilizar suplementos alimenticios como L-glutamina y ácido butírico y por último reequilibrar la microbiota con alimentos ricos en fibra prebiótica y probióticos que van a mejorar la función de la barrera intestinal. Luego es importante también:

  • Evitar alimentos ultraprocesados.
  • Dormir bien, al menos 8 horas diarias.
  • Regular los niveles de estrés.
  • Hacer ejercicio regularmente.
  • Consumir alimentos ricos en colágeno, vitamina A, vitamina D, zinc y omega 3.
  • Consumir caldo de huesos y colágeno.
  • Consumir grasas buenas como aguacate, aceite de oliva extra virgen, aceite de coco extra virgen y frutos secos.
  • Evitar alimentos azucarados y ricos en grasas saturadas.
  • Consumir lácteos fermentados como kéfir o yogur y verduras fermentadas como chucrut o kimchi.

El padre de la medicina moderna Hipócrates, dijo: “todas las enfermedades comienzan en el intestino” y no se equivocó. Es necesario conocer la importancia de mantener una buena salud intestinal porque el intestino cumple funciones como escudo protector dado que el 70% de nuestras defensas inmunológicas están ahí, lo cual hace que luche contra bacterias, hongos y virus. Por otro lado, es nuestro segundo cerebro, ya que hay una conexión intestino cerebro que nos ayuda a mejorar la concentración, energía y reducir el estrés. Además, contribuye en mantener un buen control del peso debido a que las bacterias saludables participan en la quema de grasa y así poder usar la energía de forma correcta. Por último, nos ayuda a digerir y absorber los nutrientes de los alimentos en condiciones normales sin dolor y sin inflamación. Cuidarlo es vital, sobre todo si queremos envejecer bien.

POR MELISSA COTO IG MELCOTO_ NUTRICIONISTA.

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