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Si ya has probado de todo para curarla y no ha dado resultado, prueba esta
nueva receta.

 

Todos sabemos que en el mundo moderno existen muchas más enfermedades que en el pasado, o por lo menos la mayoría de éstas ya tienen un nombre y están identificadas sus consecuencias, tratamiento, etc. Pero existe una que muchos todavía no saben que la tienen. Unos pocos se dan cuenta que los ha afectado y ¡no siguen las recomendaciones para curarse!

Esta enfermedad es quizás la más peligrosa del mundo; la que más daño le hace a las personas, es decir, la que más daño te hace a ti. Se trata de la enfermedad del alma.

Todos conocemos a amigos que viven porque el aire es gratis. Parece que caminan sin rumbo y con una tristeza y silencio que nadie entiende. ¡Qué extraño! ¿Tienen tantas cosas alrededor y no son felices? Lo irónico es que seguramente son esas cosas las que más daño les hacen.

Para estar un poco a la moda, digamos que estos amigos son “muertos vivientes”. Lo preocupante es que ¡tú puedes ser uno de ellos! ¿Te has preguntado por qué siempre te sientes solo? ¿Por qué nunca estás feliz? ¿Por qué te come la envidia al ver a otros mejor que tú? ¿Por qué te equivocas en lo mismo de siempre? Piénsalo: quizás eres un muerto viviente.

Si te parece que esto que estamos diciendo es repetitivo o aburrido, solo danos un minuto más y luego podrás etiquetar este artículo. ¿De acuerdo? Hasta entonces, te pedimos que hagas una cosa más. Contéstate a ti mismo esta pregunta: ¿Eres feliz? En serio, ¿eres feliz?

Lo que viene es para quienes reflexionaron un poco, dudaron y contestaron no. Lo primero que deseo decirte es que ¡te felicito! por ser franco contigo mismo.

Mira a tu alrededor y verás a jóvenes que quieren buscar la felicidad solo en el placer, el sexo, los vaciles, el ocio, en no respetar reglas, en las redes sociales, las farras, el alcohol, en buscar Pokémon, etc.

Supuestamente “el que más hace lo que le da la gana, es el más feliz”, pero la realidad es que esos jóvenes no son las personas más felices. Todos tus amigos te dicen que si te emborrachas “la pasarás bacansísimo”, pero al probar esto, cuando pasó la farra y te quedaste de nuevo solo ¿no sentiste todo lo contrario? Entonces, ¿por qué no intentar algo diferente?

Cuando estás enfermo tienes que visitar a un doctor para que te diga qué tienes y luego te envíe los remedios para curarte. Pero tú y yo tenemos claro que no nos vamos a curar enseguida, ¡es un proceso! Y mi progreso es directamente proporcional al cuidado que tenga yo de tomar mis medicinas a tiempo.

Solo la constancia de tus visitas  hará que estés totalmente curado.

Visita a un doctor amigo

Si ya has probado de todo en tu búsqueda por sentirte bien y estás cansado de ser usado por “supuestos amigos”, la tecnología de punta o ciertas costumbres que no te ayudan en nada, te podemos aconsejar a un doctor amigo. Puede curarte la enfermedad del alma. Esta persona es Cristo.

Puedes comenzar conversando con Él. ¡Rezar! Decirle lo que sientes, lo que piensas, lo que te falta en tu vida y luego cuando te sientas un poco mejor, puedes acudir donde un discípulo de Él, un sacerdote.

Hablar de tus errores es parte de mejorar. Te aconsejamos que escribas en un papel todo lo que has hecho de mal y que le cuentes al sacerdote todo lo que desees. Entre más profundices en tus errores, más rápido te curarás. ¿Te suena raro? ¿Ridículo? ¿No eres tan “religioso” como para hacer esto? Eso no importa. ¿Por qué no intentar algo nuevo? ¿Qué pierdes con hacer la prueba?

Seguramente después tendrás unos pequeños “resfriados en el alma” y cuando suceda esto, vuelve enseguida al “doctor”. Ten paciencia, solo la constancia de tus visitas hará que estés totalmente curado.

Te aseguramos que si haces esto con fe y cariño, todo cambiará. Serás un joven de los cuales hay muy pocos ahora: un joven verdaderamente feliz.

 

Por: Revista Echando Redes

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