El cáncer de mama continúa siendo uno de los principales desafíos para la salud femenina a nivel mundial. En Ecuador no es la excepción; en la Sociedad de Lucha contra el Cáncer, SOLCA Guayaquil, se registra un incremento en los últimos años de esta enfermedad, en pacientes cada vez más jóvenes, por eso la insistencia de los especialistas en priorizar los chequeos anuales y promover la prevención como un estilo de vida.
Aunque su riesgo aumenta con la edad y la mayoría de los casos se diagnostica en mujeres mayores de 50 años, esta enfermedad también puede presentarse en mujeres jóvenes.
Los expertos, señalan que cada año las cifras de pacientes con padecimiento de este cáncer va en aumento, ocupando el primer lugar en cánceres de mujeres. Según cifras de SOLCA Guayaquil en el 2025, las mujeres en edades comprendidas entre los 30 a 44 años, representan un 36 por ciento en la estadística -solo en este grupo etario-. No obstante, en edades de 45 a 59 años se mantiene puntero en su posicionamiento con el 39 por ciento.
Por ello, especialistas en salud destacan la importancia de fortalecer la educación preventiva y promover una cultura del autocuidado que debe comenzar desde la juventud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) menciona que la detección y el tratamiento oportuno mejora las posibilidades de supervivencia.
La Dra. Lorena Estrada, oncóloga de Solca Guayaquil, enfatiza que se debe recordar que el cáncer de mama no es una enfermedad que se presenta solo en mujeres de 50 años en adelante.
“Desde jóvenes, las mujeres deben aprender a conocer su cuerpo, familiarizarse con sus mamas y estar atentas a cualquier cambio inusual. En nuestra práctica clínica también atendemos a mujeres de alrededor de 30 años que llegan con cáncer de mama en estadios avanzados; por eso, es importante recordar que ser joven no significa estar libre de riesgo”, expresa la especialista.
Uno de los principales retos es evitar que la edad se convierta en una falsa sensación de seguridad. Muchas mujeres jóvenes pueden pensar que no necesitan prestar atención a sus mamas, porque no tienen antecedentes familiares o porque aún no han llegado a la edad recomendada para realizarse una mamografía. Sin embargo, aunque el riesgo sea menor en edades tempranas, es importante reconocer cualquier cambio inusual y acudir a una valoración médica sin demora.
Por su parte SOLCA, siendo un referente nacional en la detección y tratamiento del cáncer, trabaja en el territorio de forma preventiva realizando con sus unidades móviles oncológicas, mamografías y ecografías de mama, además de papanicolaou, con el fin de identificar algún caso en estadio inicial.
Estas dos unidades recorren varios puntos estratégicos de Guayas; en Guayaquil por ejemplo cuenta con una sede en el sector de Hogar de Cristo, además de las unidades oncológicas de Babahoyo (Los Ríos), Santa Cruz (Galápagos) y Santa Elena.
La doctora Estrada refiere que entre las señales de alerta se encuentran la aparición de un bulto o engrosamiento en la mama, cambios en su tamaño o forma, alteraciones en la piel, hundimiento del pezón y secreciones inusuales, especialmente si contienen sangre. Estos signos no significan necesariamente que exista cáncer, pero sí requieren evaluación profesional. Conocer el aspecto habitual del propio cuerpo ayuda a identificar cambios y buscar atención a tiempo, sin sustituir los controles médicos recomendados.
Otra de las recomendaciones que dan los expertos es mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de forma regular, evitar el consumo de tabaco y reducir o evitar el alcohol. Asimismo, es importante conocer los antecedentes familiares de cáncer de mama y ovario, ya que determinados antecedentes pueden indicar un mayor riesgo hereditario y la necesidad de una evaluación especializada.








