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Con la aprobación de la Ley del aborto por violación, da claras señales del «regateo por la vida», que se ha convertido en un callejón sin salida ni retorno.

Tal como ha sucedido en los países que intentan retroceder al no encontrar las soluciones prometidas, sino mayor agravamiento con leyes similares. De paso, libera al violador y al Estado de sus responsabilidades (art. 43, 44, 45) constitucionales.

Cabe una profunda reflexión, porque mientras Ecuador inicia este riesgoso camino (aprobando la ley del aborto), otros países lamentan haberlo tomado.

El texto aprobado despenaliza suspender la vida de un feto hasta las 12 y 18 semanas de un ser humano con brazos, piernas que abre y cierra la boca y frunce el ceño, con cerebro y un corazón bombeante y que siente dolor. ¿Crudo?

 

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¿Fue una decisión humanitaria? ¿Qué argumentos superan a lo científico respecto a la ley del aborto?

Con 75 votos afirmativos, el pleno del Legislativo aprobó ayer el texto final íntegro del proyecto de Ley Orgánica que Garantiza la Interrupción del Embarazo en casos de violación enviado por la Comisión de Justicia con los cambios realizados en la sesión de este 17 de febrero.

Luego del «regateo por la vida» como lo calificó Sofía Espín de UNES, quien votó en contra, el plazo para la interrupción voluntaria del embarazo se estableció en 12 semanas de gestación. Pero excepcionalmente, al tratarse de niñas, adolescentes, mujeres de la ruralidad de pueblos y nacionalidades, se podrá realizar hasta las 18 semanas de gestación. Originalmente no fue aprobado los plazos de 16 y 18 semanas.

Para la legisladora Sofía Espín, el informe de mayoría de la Comisión de Justicia cayó en una suerte de «regateo por la vida» intentando conseguir, por razones políticas más que técnicas, los plazos para la terminación del embarazo. Sin escuchar las recomendaciones de los técnicos y los médicos ginecólogos, que señalan que a las doce semanas el no nacido siente dolor.

Espín manifestó que la Asamblea debía encontrar un “adecuado balance” para regular los derechos de las mujeres y de los no nacidos, luego de que la Corte Constitucional despenalizara el aborto por violación el 28 de abril del 2021.

 

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Posición previa de las bancadas respecto a la ley del aborto

Previamente, los voceros de las bancadas Unión por la Esperanza (UNES), Partido Social Cristiano (PSC), Bancada Acuerdo Nacional (BAN-CREO), movimiento Pachakutik (PK), habían dado plena libertad a sus asambleístas para decidir de acuerdo con sus creencias y convicciones. No así Izquierda Democrática, que sin mayor explicación trató de imponer el voto afirmativo por el informe de mayoría a todo su bloque.

Esteban Torres del Partido Social Cristiano (PSC) justificó que se deje en libertad a los legisladores por ser un tema de conciencia, como sucedió en el 2019 cuando se reformó el Código Orgánico Integral Penal (COIP), así como en el Código de la Salud.

Anunció que votará en contra del informe de mayoría y de minoría, porque no se debe limitar las semanas de vida de ninguna persona, dado que no está de acuerdo en interrumpir el embarazo en caso de violación. Una opción, a su criterio, podría ser dar ese hijo en adopción.

Así votaron los asambleístas

La presidenta de la Asamblea, Guadalupe Llori; el jefe de bloque del oficialismo (Creo), Juan Fernando Flores, la jefa de la bancada de Unes, Paola Cabezas; el jefe de bloque de la ID, Marlon Cadena, y el jefe de bloque de Pachakutik, Rafael Lucero, fueron parte de los 75 asambleístas que votaron a favor.

En contra votaron 41 legisladores, entre los que estuvieron el jefe de bloque del Partido Social Cristiano (PSC), Esteban Torres; la presidenta de la Comisión de la Niñez, Pierina Correa (Unes) y otros 39 legisladores.

Darwin Pereira (Pachakutik) y Dalton Bacigalupo (ID) fueron parte de los 14 legisladores que se abstuvieron. Y no participaron de esta sesión siete asambleístas, entre ellos Soledad Diab (PSC) y Freddy Rojas (Creo).

 

 

¿Qué argumento tienen los 75 legisladores pro aborto?

A mi modo de ver, lo realizado no convence a quienes hemos tomado el tema como algo humano y no político ni religioso, ni siquiera científico. Los argumentos de quienes han aprobado la ley nunca desvirtuaron los argumentos en su contra.

Que el aborto sea a las 12 o 18 semanas, o a las 22 y 28 semanas como fue redactado en el texto original o sin plazo como propone Alejandro Jaramillo, presidente de la Comisión de Justicia, y miembro de la Izquierda Democrática, sin exponer ningún argumento que refute toda la evidencia científica, no hace la diferencia de eliminar una vida de un ser humano, porque es ser al tener vida y es humano al ser concebido por humanos.

La proponente, Johanna Moreira de la ID posterior a la la votación se lamentó porque no se había aprobado el texto original y como si fuera una consigna o una aspiración de mejores intenciones dijo: “Lamentablemente, siento que no le hemos cumplido al pueblo ecuatoriano, no con lo que merecen las víctimas de violencia sexual. Sin embargo, a las mujeres jamás nos ha tocado nada fácil en nuestro país”.

La acompañó en este lamento y promesa de eliminar límites para el aborto, su coideario Alejandro Jaramillo, presidente de la Comisión de Justicia.

Jamás será posible entender la posición de estos dos asambleístas que al parecer se consideran «semidioses» para llevar la práctica del aborto sin límites como imposición legal en un país cuya población dice creer en Dios en un 96,57% según la encuesta de Click Report de enero 2021.

 

 

¿Qué dice la ciencia?

Si no se atiende las creencias religiosas de la población, ni se respeta la norma constitucional del artículo 45 que garantiza al vida desde la concepción, al menos se debió tener en cuenta lo que dice la ciencia y más desde que se descubrió el ADN que demuestra
fehacientemente que el ser humano concebido tiene características diferentes a su madre y padre y por arquitectura genética es un cuerpo diferente al de la madre; por lo que la ciencia regula su cuidado como ser indefenso protegido y alimentado por el vientre de su madre.

Al respecto, a continuación transcribo íntegramente tres extractos de la posición jurídica y científica de varios expertos españoles que en estos días desde hace algunos meses promueven revisar lo aprobado años atrás por las consecuencias negativas en la sociedad española.

Los he tomado del libro Aborto Cero de varios autores, editado por la organización HazteOir.org de España; bajo la coordinación de Ignacio Arsuaga, Gádor Joya y Pablo Santana:

Entre otras expresiones comienza estableciendo diferencias entre la ideología y la razón. La IDEOLOGÍA dice: «El aborto es la interrupción voluntaria de un embarazo». La RAZÓN expresa en cambio: El aborto no es «interrupción». Es acabar bruscamente con un embarazo, eliminando la nueva vida humana albergada en el útero de la mujer.» Porque interrumpir es tener la posibilidad de volver atrás y continuar, el aborto en cambio es un viaje sin retorno.

En otra parte se reflexiona sobre si un ser humano en gestación tiene menos dignidad y derecho a la vida que un adulto.

El abortista científicamente alfabetizado admitirá la singularidad genética del nasciturus y su pertenencia a la especie humana; aducirá, en cambio, su pequeño tamaño e incompleto grado de desarrollo para negarle el derecho a la vida.

¿Le hacen merecedor del derecho a la vida los escasos gramos o centímetros ganados entre la semana trece y la catorce? ¿O será que la dignidad va adquiriéndose gradualmente, al compás del aumento de tamaño y maduración de los órganos? Pero si la dignidad es graduable y depende del tamaño… desembocamos en la conclusión de que el recién nacido, todavía pequeñito, tiene bien poca: unas cuarenta veces menos dignidad que Pau Gasol… Habría que despenalizar el neonaticidio (y hay filósofos, como Peter Singer, que dan coherentemente ese último paso), o bien asignarle penas inferiores al homicidio de un adulto.

Sin embargo, nuestra intuición moral apunta más bien en la dirección contraria: el asesinato de niños nos parece más horrible que el de adultos, precisamente porque los niños son pequeños e indefensos. ¡Qué contorsiones hace nuestra cultura para acallar el instinto natural que lleva a compadecerse más del más inerme, del más pequeño.

 

 

Desde la posición científica del «padre de la fetología»

El doctor A. W. Liley, llamado «el padre de la fetología», escribió: «Biológicamente, en ningún estadio del embarazo cabe afirmar que el feto sea un mero apéndice de la madre».

El embrión no es un adminículo pasivo, sino un sujeto activo que controla su propio desarrollo y envía mensajes químicos al cuerpo de la mujer que lo aloja: «Es el embrión quien detiene el periodo menstrual de su madre y hace habitable su útero desarrollando una placenta y una cápsula protectora para sí mismo. Regula su propio fluido amniótico y, aunque la mujer hable en primera persona de «romper aguas», en realidad esas estructuras pertenecen al feto: es él, no la madre, quien «decide» químicamente iniciar el trabajo del parto».

El pro-elección intentará tranquilizarse con la célebre mentira de que «el embrión es sólo un puñado de células». De nuevo, es un autoengaño que sólo podrá ser mantenido mediante un denodado esfuerzo de indocumentación.

¿Qué dicen los manuales de embriología?

Bastará acercarse a los manuales de embriología o a las imágenes de la vida intrauterina en sus sucesivos estadios para descubrir qué asombrosamente rápido es el desarrollo embrionario. Treinta días (4 semanas) después de la concepción hay un protocorazón bombeante y un protocerebro.

A los treinta y cinco días están tomando forma boca, oídos y nariz. Después A los cuarenta días (5 semanas) han sido registradas ondas cerebrales, y puede ser detectado con estetoscopios ultrasónicos el latido del corazón (la muerte de ese mismo sujeto, equis años después, será constatada por la detención de los latidos del corazón y de las ondas cerebrales: ¿no reconoceremos el comienzo de ambos fenómenos como señal inequívoca de vida?)

A las siete semanas, el no nacido responde a estímulos. Después a las ocho semanas, las manos y pies están formados, y se están desarrollando las huellas digitales. Después a las nueve, se están formando las uñas y el embrión se chupa a veces el pulgar. A las doce semanas, el nasciturus da patadas (aunque su madre no pueda sentirlas aún), agita los dedos de los pies, cierra el puño, abre y cierra la boca, frunce el ceño. En Ecuador toda mujer violada podrá suspender la vida de un feto con brazos, piernas que abre y cierra la boca y frunce el ceño. ¿Crudo?

A las trece semanas (probablemente ya antes) puede, más de allá de toda duda, sentir dolor. En todas estas fases de desarrollo —hasta las catorce semanas— el nasciturus puede ser eliminado por simple voluntad de la mujer, según la ley española actual. En Ecuador será hasta las 18 semanas lo podrán hacer las niñas, adolescentes, mujeres de la ruralidad de pueblos y nacionalidades, según lo aprobado.

Continúa la reflexión

La persona pro-aborto necesitará acorazarse frente a esta noción: el aborto suprime a pequeños seres humanos con órganos y miembros claramente formados, y capaces de sentir dolor. Habitualmente, bastará con no documentarse sobre tales detalles.

Pero, cuando la información simplemente se cruza en su camino, será preciso negarla. En 1984, el presidente norteamericano Ronald Reagan declaró públicamente que «el feto sufre un dolor largo y espantoso» en el proceso del aborto. Inmediatamente saltaron a su cuello las asociaciones feministas y abortistas, que le acusaban de demagogia. Pero un grupo de veintiséis médicos, encabezados por dos expresidentes del American College of Obstetricians and Gynecologists, emitieron un documento que daba la razón a Reagan:
«En los últimos 18 años, la ultrasonografía en tiempo real, la fetoscopia, el estudio de electrocardiogramas fetales y el electroencefalograma fetal han demostrado la notable sensibilidad del feto humano al dolor, el tacto y el sonido».

 

 

¿Quiénes irrespetaron estas reflexiones?

Si los que han promovido esta ley conocían los datos científicos sobre la vida en el vientre materno de un ser humano independiente con su propia personalidad registrada en el ADN, no lo habrían hecho, entonces, por ignorancia, sino con conocimiento de causa por la razón personal que a cada uno lo haya motivado.

Por una parte la Corte Constitucional (CC) presidida por Hernán Salgado quedará registrada como la que abrió la puerta para que se promueva el aborto que desde ayer comenzará con el causal de violación pero que en otros países, fue continuado hasta llegar al aborto libre sin necesidad de causas y hasta los nueve meses de embarazo; ya veremos qué pasará en nuestro país. Es necesario recalcar que hace tres años ya se había negado esta causal en la Asamblea Nacional y la CC de Salgado la revivió.

La Corte Constitucional, además, en un auto de aclaración a la sentencia n.º 34-19-IN/21, presionó a la Asamblea Nacional que “debe aprobar una ley que regule la interrupción voluntaria del embarazo en casos de violación dentro del plazo fijado por la Corte, sin que el legislador pueda eludir su responsabilidad de legislar y aprobar una ley”.

Y agregó erradamente que si la Asamblea Nacional no cumple con la sentencia, el artículo 86 numeral 4 de la Constitución señala que la jueza o juez ordenará su destitución.

Igualmente en la misma línea quedarán registrados la Defensoría del Pueblo, la ponente Johanna Moreira de Izquierda Democrática y su coideario Alejandro Jaramillo, a la par presidente de la Comisión de Justicia que aprobó el informe de mayoría.

La sorpresa y la expectativa de lo que decida el presidente Guillermo Lasso como colegislador

Lo sorprendente es que mientras en otros países están revisando la decisión tomada por haberse extralimitado y no haber resuelto los problemas que este tipo de leyes provoca al no tomar en consideración otras alternativas para el tratamiento de estos casos extremos como la violación, el Ecuador inicia este camino, Veremos sus consecuencias.

El presidente Guillermo Lasso tiene en sus manos esta gravísima responsabilidad, porque además, tanto Johanna Moreira como proponente del texto está consciente que debe ser perfeccionado y Sofía Espín como legisladora cuya posición está en contra de esta ley del aborto, también le pide al presidente su veto parcial. El Ecuador entero estará a la expectativa a partir de la fecha.

 

 

Escrito por: Washington Delgado López, Director General en Forever Music S.A.

 

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