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Los probióticos aportan una amplia gama de beneficios al organismo, entre los cuales destaca el fortalecimiento del sistema inmune.

Como parte de los llamados “alimentos funcionales” –cuyos componentes optimizan la salud más allá de sus aportes nutricionales, ya sea en forma natural o procesada– los probióticos aportan una amplia gama de beneficios al organismo, entre los cuales destaca el fortalecimiento del sistema inmune, el equilibrio de la flora intestinal, estímulo a la producción de vitaminas y apoyo a la digestión, entre otros.

Mariela Herrera Zúñiga, Master en Microbiota, Probióticos y Prebióticos de la Universidad Europea de Madrid y de la Universidad de Costa Rica obtuvo la Licenciatura en Ingeniería Química, responsable del desarrollo comercial y manejo de proyectos para Chr Hansen en Centroamérica y Caribe, responde a varias interrogantes respecto a los probióticos y cómo ayudan a nuestro organismo.

 

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¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos que cuando son administrados en cantidades adecuadas confieren un beneficio al huésped, esa es la definición oficial, en términos sencillos son bacterias buenas que han evolucionado a lo largo de la historia que son parte de nuestra microbiota y que son buenas para distintas funciones cuando se consumen regularmente en la dosis correcta, estas funciones puedes estar asociadas con fortalecimiento de nuestro sistema inmune, regulación de tránsito intestinal, entre otras.

¿En qué alimentos de consumo diario los podemos encontrar?

La mayoría de cepas probióticas se encuentras de forma natural o adicionadas en las leches fermentadas, también las podemos encontrar en alimentos, como: fórmulas lácteas infantiles y kombuchas.

Las leches fermentadas son el vehículo perfecto para incorporar el consumo de probióticos en nuestra dieta, incluimos en esa categoría el yogurt, el kéfir de leche, petit suisse.

En principio, todos los microorganismos que pueden ejercer efectos beneficiosos, como los que se han identificado en la microbiota humana intestinal, mamaria, oral, urogenital, etc., podrían ser candidatos a ser probióticos. Sin embargo, la mayoría de los probióticos que se comercializan pertenecen a los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium.

Dos ejemplos concretos de probióticos con amplios estudios científicos asociados al fortalecimiento del sistema inmune y digestivo son respectivamente el Lactobacillus rhamnosus LGG® y el Bifidobacterium BB-12®.

 

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¿Cómo benefician a nuestro organismo?

Mediante distintos mecanismos de cooperación ellos principalmente nos benefician fortaleciendo nuestro sistema de defensas y regulando los procesos digestivos y de tránsito intestinal.

También algunos de ellos pueden estar asociados a síntesis de vitaminas, colonización de la mucosa gastrointestinal para inhibir la colonización por bacterias malas u oportunistas. Recientemente, se han identificado algunas cepas que nos podrían ayudar en un futuro próximo a controlar nuestro peso o modular nuestro estado de ánimo es decir cepas que nos dan beneficios endocrinos y neurológicos.

 

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¿Todos podemos consumirlos o existe alguna restricción?

Los probióticos nos acompañan desde que nacemos, existe de hecho presencia de cepas probióticas en la leche materna. Una vez que los pediatras autorizan el consumo de lácteos en infantes una buena y saludable opción es incorporar el consumo de yogurt con probióticos en la dieta.

¿Cuánta cantidad de probióticos es la ideal para consumir diariamente?

En el campo de alimentos, los de mayor aceptación son los productos lácteos, especialmente yogur y leche fermentada. Son productos que aportan un elevado número de bacterias viables (mínimo 10E7 bacterias por gramo) y de nutrientes altamente biodisponibles.

Los probióticos también se comercializan en zumos de frutas, productos fermentados a base de soja y cereales, y como suplementos dietéticos o formulaciones farmacéuticas liofilizadas. En este último caso, también aparecen en dosis elevadas de microorganismos (superior a 10E9 bacterias por gramo).

¿Cuáles serían sus recomendaciones finales?

Tenemos que cuidar la salud de nuestra microbiota, esto se logra incorporando en nuestra dieta alimentos con probióticos como el yoguR, al mismo tiempo esta práctica debe de ir acompañada de una dieta rica en frutas y vegetales (fibra prebiótica para alimentar a nuestras bacterias buenas) y con actividad física moderada, 4 a 5 días por semana por 50 min diarios.

 

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