Inicia la carrera electoral por las dignidades seccionales en Ecuador, hemos tomado este análisis de Javier Alberto Gutiérrez Vidal, abogado mexicano, sobre el perfil de los candidatos.
Es curioso como cuando damos una búsqueda en la red sobre las cualidades que debe tener un buen político, básicamente se nos refiere hacia contar con las habilidades de convencer a los votantes, pero poco o casi nada se reconoce que una de las principales características que debe tener un buen político comienza con los conocimientos y la práctica de principios doctrinales que lo muestren como quien es, de cuerpo entero.
Mientras diversas publicaciones señalan que para ser un buen político se necesita tener fortalezas en cuanto a su presencia, habilidad de palabra, contar con capital económico, cercanía con los votantes, conocer las necesidades de los ciudadanos y una buena propuesta para su solución, en lo personal, considero que las características más importantes que debemos tener los políticos tienen que ver con los ideales, con la forma de pensar y sobre todo con la congruencia con los principios éticos que dirijan tu vida.
Difícilmente vamos a encontrar un manual que nos diga como poder vivir adecuadamente nuestra vida en política, y sin duda que el mejor parámetro te lo dará la opinión pública y tu propia conciencia.
Sin duda existen políticos que han asumido como manual de cabecera la obra de Nicolas Maquiabelo intitulada “El Principe”, que bien es sabido se trata de un tratado de teoría política que analiza cómo obtener, mantener y conservar el poder, incluso argumentando que el éxito de un gobernante justifica el uso de tácticas pragmáticas e inmorales. La frase que define su método es muy conocida: “el fin justifica los medios”.
Algunos otros, para cada paso que dan, consultan la obra de Sun Tzu, que lleva por nombre “El Arte de la Guerra”, el cual es un clásico manual de tácticas que muestran cómo planificar, liderar, adaptarnos a los imprevistos y conocernos a nosotros mismos para triunfar en cualquier aspecto de la vida, y obviamente para la política. Esta obra nos enseña que el mayor logro estratégico es vencer sin necesidad de combatir. Algo así como el “judo político” utilizado por los políticos del PAN en la década de los 80´s.
En lo particular me quedo con las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia Católica (DSI), misma que tiene sus orígenes en el año 1891 y publicada por El Papa León XIII en la encíclica Rerum Novarum, denunciando las condiciones laborales precarias y proponiendo soluciones frente a los excesos tanto del capitalismo como del socialismo.
Otros documentos de la Iglesia Católica que han sido clave para comprender esta Doctrina son Quadragesimo Anno del Papa Pío XI en 1931, Mater et Magistra (1961) y Pacem in Terris (1963) de Juan XXIII, y la Constitución Pastoral Gaudium et Spes (Concilio Vaticano II, 1965). El Papa Juan Pablo II sistematizó estas enseñanzas como una rama de la teología moral, y sus sucesores, Benedicto XVI con Caritas in Veritate y el Papa Francisco con Fratelli Tutti, han actualizado la doctrina para abordar los problemas de la globalización, la tecnología y el medio ambiente.
La DSI tiene como objeto promover un humanismo integral y solidario, basado en las enseñanzas del Evangelio y la dignidad humana, con cuatro pilares fundamentales: el respeto a la dignidad de la persona humana, la búsqueda del bien común, actuar con solidaridad y la acción política con subsidiaridad.
A la vez, propone a las personas vivir de acuerdo con cuatro valores fundamentales: Verdad, entendido como vivir y actuar en la verdad sobre la persona humana y su dimensión trascendente; Justicia, que no debe ser otra cosa que dar a cada uno lo que le corresponde y respetando sus derechos fundamentales; Libertad, que es el ejercicio responsable de tu propia autonomía, orientada siempre hacia el bien y la verdad; Caridad, considerado el valor supremo y el alma de la justicia, exigiendo el compromiso con los más vulnerables a través de la opción preferencial por los pobres.
Hoy hay quienes hablan de practicar el humanismo mexicano, pero no tiene los valores de la DSI, pues se limita a un populismo barato de entrega a los ciudadanos de algunos recursos públicos mientras cada vez la carencia en los servicios públicos básicos se hace más grande, y por la corrupción los gobernantes cuatroteros pasan a ser los nuevos ricos mexicanos.
Luego entonces, su forma de gobierno podría ser todo, menos humanista.
El actual régimen de gobierno me recuerda las palabras de Napoleon Bonaparte que dijo: “Nada va bien en un sistema político en el que las palabras contradicen a los hechos”.
Es mi opinión, si buscas un manual para ser un buen político, revisa las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia Católica, seas católico o no, pues no solo te dará más conocimientos, sino que puede llevarte al compromiso político y social que necesitas para comenzar a ser un buen ciudadano y un mejor político.
Si he despertado tu interés, consulta el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en el enlace https://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html








