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Este Miércoles Santo oremos para que en nuestra vida podamos priorizar por los bienes del cielo que llenan nuestras ansias profundas de plenitud.

“…yo sé a quiénes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, se levantó contra mí”

(Juan 13,18).

Tradicionalmente al miércoles santo se le conocía como “Miércoles del espía”. Fue  en este día que Judas, parte del grupo de los doce apóstoles, conspira para entregar a Jesús a las autoridades. También es un día de preparación introductoria para los eventos más importantes de la Semana Santa, el Triduo Pascual.

Los cristianos de la Iglesia Ortodoxa han practicado el ayuno con rigor los días miércoles del año, salvo en algunas fechas excepciones, como una forma de reparación por la traición de Judas. La colonización española junto con la devoción popular en América también han guardado la herencia espiritual de este día.

En alguna localidades mexicanas en el Miércoles Santo  salen los “espías”: grupos de encapuchados ataviados con un atuendo rojo y blanco, que mientras anuncian su presencia con un característico silbato, buscan al Nazareno por todas las calles del pueblo para apresarlo.

Miércoles Santo en Ecuador

En la ciudad de Quito se realiza el día miércoles santo un antiguo ritual funerario romano denominado  “Arrastre de Caudas”. Cuando un general moría por guerra o enfermedad, el jefe de la legión hendía el aire con el estandarte sobre el cadáver de este. De esta manera las virtudes y fortalezas del general podrían ser “pasadas” al ejército que, posteriormente recibía el flameo del estandarte. Tras la desintegración del imperio romano, muchas de sus tradiciones pasaron al cristianismo.

Ocho sacerdotes de notable trayectoria, entre ellos el Arzobispo, visten de negro y llevan tres prendas: la sotana, una capa pequeña y la capucha de la que se desprende la cauda, una tela negra de varios metros de largo que cae por las espaldas de los religiosos y se arrastra por el suelo. Algunos devotos evitan ser tocados por esta prenda ya que tienen la creencia de que si les roza les llegará la muerte en un año. El Arzobispo luce una vestimenta dorada, púrpura y blanca, adornada con bordados en hilos de oro y plata.

Cada color de las prendas litúrgicas que usan tienen su significado: el negro es el luto por la muerte de Jesucristo, el rojo de la cruz sobre la bandera es el color del martirio, el púrpura es el color de la penitencia y el blanco de la pureza.

El Arzobispo camina portando el Lignum Crucis, una joya de oro y piedras preciosas que lleva incrustados fragmentos de la Verdadera Cruz, el madero donde Jesucristo padeció su pasión. Desfila bajo un palio, una estructura portátil colonial utilizada hace siglos en las ceremonias religiosas solemnes.

En Quito, solo la Catedral Metropolitana tiene en su patrimonio esta reliquia, enviada desde el Vaticano con las garantías de autenticidad correspondientes.

La traición

A Judas le pagaron 30 monedas de plata (cf Mt 26,14) para  entregar a Jesús a los jefes de los sacerdotes del Sanedrín. En su corazón el apóstol ya había conspirado contra su maestro.

Posiblemente Jesús pasó el día en Betania, ese mismos día por la tarde María de Betania. Ungió a Jesús con un costoso perfume. Judas objetó pero Jesús lo reprendió diciendo que María lo había ungido para su entierro (cf Mt 26,6).

Este es el día donde el mal gana terreno, están tras el rastro de Jesus y conspirando contra él, queriendo aprovechar la oportunidad para atraparlo. Pero también podemos apreciar el arrepentimiento y conversión sincera de una mujer pecadora que unge con perfume los pies de Jesús. Una pecadora que se salva, con Judas, el apóstol elegido que se pierde. Ella da todos sus bienes a Cristo y le besa sus pies; Judas, con un beso traiciona a Cristo por dinero.

Una reflexión

Tres pensamientos debe mover nuestra reflexión hoy. Por una parte Es posible estar cerca de Jesús y a la vez estar lejos. Judas prefirió las cosas terrenales en vez de amar a Jesús, su traición y sus robos lo prueban (Juan 12:6). Después está tener la conciencia clara que solo Jesús puede llenar nuestras vidas, la esencia del mal es rechazar a Dios que es digno de toda nuestra adoración.

Y por último nada puede detener los planes de Dios. Jesús comprendió que Judas estaba desligándose de él interiormente, e incluso que iba a entregarle, como dicen los evangelios. ¿Por qué Jesús no se alejó de Judas? Jesús Sabía que tenía que amar hasta el fin, para testificar que la elección de Dios era irrevocable.

Este Miércoles Santo oremos para que en nuestra vida podamos priorizar por los bienes del cielo que llenan nuestras ansias profundas de plenitud.

 

 

Escrito por: Miguel León @mleonastudillo / mleon@metanoia-ecuador.org

 

 

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